El cuento de las dos ciudades.

En un reino muy lejano, cuyo nombre no serías capaz de reconocer ni aunque te lo susurre al oído, había dos ciudades separadas por un río. 00

La ciudad de las sombras está habitada por seres melancólicos y meditabundos. Todos piensan e imaginan constantemente. Se cuenta que uno podría caminar por esa ciudad durante kilómetros sin poner los pies sobre otra cosa que no sean hermosas ideas olvidadas y arrastradas por el viento.  Basta con sentarte en cualquiera de las calles de esa ciudad para sentir tu cabeza hirviendo de nuevas ideas.

En la ciudad del sol viven personas que comen, trabajan, duermen, se aman, compran. Es una ciudad de lo más habitual. A la mayor parte de sus habitantes no les importan  las ideas.  Se preocupan solo de su vida cotidiana.

Entre los habitantes de esa ciudad hay un grupo que tiene casi todo el poder. Se les llama “innovadores”, y son aquellas personas que han sido capaces de traer algo nuevo e interesante desde la ciudad de las sombras. Y son muy valorados, porque todos los ciudadanos de la ciudad del sol son conscientes de que ninguna cosa puede hacerse en la ciudad del sol, si no se ha creado antes su idea en la ciudad de las sombras.

Sin embargo pocos son los que cruzan entre las dos ciudades. El puente es largo y estrecho, con un suelo resbaladizo, que, a poco que se descuide el viajero, podría llevarle a caer al abismo. Aunque en realidad la caída no es tan grave como parece. Dicen los que han caído que no pasa nada más allá de quedar un poco mojado.

Lo que más lástima inspira al viajero, es la existencia, en el lado de la ciudad de las sombras, de un enorme grupo de personas junto al puente. Tienen sus ideas agarradas con todas sus fuerzas, pero aunque miran siempre a la ciudad del sol, no se atreven a cruzar el puente.

Lo que más odian esas personas es ver como alguien cruzar el puente. Murmuran entre ellos y gritan y aplauden si alguien cae al río. Pero cuando alguien consigue atravesar el puente, se quedan mudos y silenciosos, inmensamente tristes. Miran las ideas que tienen bajo sus brazos y dicen en voz baja ” mi idea es mejor, mucho mejor”.

 

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10 comentarios en «El cuento de las dos ciudades.»

  1. No había leído cuentos tuyos, creo que deberías escribir más.
    Desde luego, si las ideas no cruzan el puente, tu mundo interior se vuelve como en esa ciudad triste y gris. No hay nada más gris que la frustración de no hacer aquello que has venido a hacer. Y en cuanto a la ciudad luminosa, si sólo te preocupas de lo cotidiano, realmente es una vida hueca. Luminosa será, en apariencia, pero hueca también. ¿Qué gracia tiene vivir para comer, dormir y poner la lavadora?

    Me ha gustado esta imagen de ir cruzando el puente de un lado a otro, creo que representa muy bien el espíritu creador.

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  2. Qué bueno!!!!, me encanta escuchar cuentos….imaginar que estoy allí metida y que lo voy viviendo.
    Una vez escribí uno y me dieron un premio(no por bueno,más bien por menos malo) pero igualmente fue un subidón muy emocionante que dijeran mi nombre como ganadora(tengo mi corazoncito,jajaja)
    Lo que yo entiendo:
    -Tanto la ciudad de las sombras como la ciudad del sol está llena de infelices,quitando el grupo de innovadores,es decir,si ´piensas pero no actuas……mal vamos(sombras),pero si actuas…. sin una idea clara y buena y siempre igual(sol) …..vamos peor.
    -Si el puente es resbaladizo,estrecho y largo es pq en general,pensamos que todo paso previo a un cambio importante puede ser muy tortuoso,pero no tiene que ser siempre así, si caes del puente sólo te mojarás un poco,no te abrirás la cabeza.
    -No sirve de nada una buena idea si se queda sólo en eso,en idea,si no la llevas a la práctica.
    -Si la práctica se basa en ideas siempre iguales,tampoco sirve para gran cosa.
    Un entrenador me dijo una vez:¿ qué quieres ser ,cabeza de ratón o cola de leon?
    Sólo tendrás recorrido por delante si saltas de la cabeza del ratón a la cola del leon.Puedo tener las ideas más brillantes que jamás se hayan pensado siendo cabeza de ratón,pero si me quedo ahí ,no van a ninguna parte.Si doy el salto a la cola del leon,tengo todo el recorrido del leon por delante.
    Yo cruzo el puente y me planto en la ciudad del sol y encima volando si sé que si caigo del puente sólo me voy a mojar 🙂 si existe el riesgo de hacerme daño al caer,lo cruzo igualmente, con muchísimo cuidado en cada paso que de,pero avanzando.

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