Este texto ha sido íntegramente escrito por Kate del blog minimalcoin.com.

No se si a ti te pasa. Diría que los días son más cortos, que las horas vuelan, que los veranos pasan en un suspiro. Antes, mucho antes, digamos que de infante, apuesto a que esto no te pasaba. ¿Recuerdas que los veranos eran eternos? El periodo que va desde las dos de al medio día hasta las cinco, para un niño es suficiente para montar un fuerte en el salón, reproducir la Revolución Francesa antes de tan siquiera saber que dicha guerra ocurrió, y volver a colocarlo todo sin hacer ruido antes de que el resto de la casa despierte.

 

Por: flickr.com/photos/naturesdawn/3057630745/

 

No se si tiene algo que ver con el tamaño. Si te esfuerzas en relacionarlo, el concepto del tiempo puede que crezca con la edad. También me pasa, al fin y al cabo, que si visito los mismos parques que antes eran mis grandes junglas, ahora son lo que son, pequeños jardines. Ya no distingo los escondrijos, no veo los pequeños tesoros y no tengo la capacidad de imaginar historias para hacerlos más grandes.

Y lo de imaginar historias era importante. Al menos para un escritor.

La capacidad de ir más allá, de ser creativo, la curiosidad, la percepción de ser una hoja en blanco, una esponja vacía. La lucha de quién tiene tiempo, fuerzas, determinación… La mente fuerte pero débil de a quién aún no le han dicho las suficientes veces que algo no puede ser. No hay nada más fuerte que una mente a la que aún no han cambiado las circunstancias.

Hay quien diría que la razón por la que los niños parecen imaginar y hacer más sin hacer nada que realmente pueda considerarse productivo, es que tienen mucho más tiempo libre. Yo no lo encuentro cierto.

Diría que hay adultos actualmente que por una cosa o por otra, unas más desafortunadas que otras, como el desempleo en un extremo o la jubilación en el otro, tienen el mismo tiempo libre que un niño. Y además, no encuentro la relación proporcional entre la determinación y el exceso de períodos de ocio.

 

Por: flickr.com/photos/avoiretc/3441244946/

Creo que nos volvimos autómatas, dejamos la mente dormir y ya no la usamos para adentro. Ya no proyectamos lo que nos pasa en el interior de ella. No imaginamos, planeamos y nos proponemos cosas. La encendemos cuando nos lo indican los estímulos del exterior, para que analice, critique, absorba, compare, planee solo en base a lo que ve en otros u otros estímulos le obligan a hacer… nos importa lo que está afuera más que lo que nos pasa dentro.

Problemáticamente, todo lo que está afuera.

Si vuelvo a mi yo de 8 años, podía sentarme en medio de la calle por cualquier cosa. Hacer un puzzle, rogar por algo, lograr hacerme amiga de un perro, imaginar que el perro era un caballo y galopar a Australia o leer. Resulta que no sólo me importaba un cuerno todo mi alrededor, sino que prácticamente desaparecía. Así es como lograba las cosas importantes para mi y en el proceso era francamente feliz.

De adultos nos pegamos el 60% del día rumiando esa media hora de lo que ahora conocemos como ‘’estar en foco’’, mientras nos preocupa el pelo de aquella, la discusión de los del 5to, las alertas tecnológicas y otras tantas cosas, de seguro, mucho más productivas que galopar de mentira a Australia pero también de seguro, mucho más infelices.

Los únicos que he conocido capaces de hacer el mundo desaparecer por mucho tiempo en una tarea son esos que aman lo que hacen. Esos que disfrutan como niños, dicho de otra manera. Supongo que por algo será.

Quiero que pienses en la última vez que te sentaste boca arriba y miraste las nubes pasar. Hace mucho de seguro. ¿Aún imaginas las formas? Yo sí. Pero me fijé más en otra cosa. Cinco minutos haciendo eso, en comparación con pasar fotos de Instagram o el mero hecho de fotografiar dichas nubes, eran tan eternos como cuando galopaba a Australia.

Por suerte, puedes cambiar tu pelo, tu ropa, tu dirección, de esposa, de residencia; pero todo cambió para afuera, la mente siempre recuerda quién era. Aún tu cabeza sabe imaginar, pensar sobre sí misma, aún sabe ignorar todo lo demás. Creo que es lo que hacen los deportistas de élite, los artistas y todos esos que aman lo que hacen… esos entregados que pueden estar en ese ‘’foco’’ todo el día. La verdad lo que es ese poder no puedo decírtelo, pero sé que se te ocurren por ti mismo ejemplos que demuestran que existe. Sólo necesitas que te haya ocurrido una vez. Y recordarás, que el foco nunca vino pendiente de nadie.

La mayoría de las personas no llegan a conocer sus talentos, mucho menos a desarrollarlos. No es porque no los tengan. Lo atribuyo a falta de intención. A que la gente como tu y yo nos sentamos a ver una serie, una película, el periódico… Nos dedicamos a llenarnos de los demás, de las vidas y sucesos ajenos. Puedes pasar 45 minutos viendo una historia de otro, que frecuentemente ni existe, y además, te resulta interesante. El tiempo vuela. Ahora, intenta buscar al misma frecuencia en el hábito de simplemente pasar 45 minutos pensando sobre tu vida, realmente sobre ti mismo, no sobre los demás. Es cuanto menos extraño, porque el interior está ahí mismo, tan a la mano, tan usable… no se si es pereza, desvalorización de algo que crees que siempre vas a tener o simple despiste, pero es muy triste.

 

Por: flickr.com/photos/neychurluvr/3865895773/

 

Hoy, me ha dado por acostarme boca arriba en lugar de tomar la siesta, no he construido un fuerte, pero se me ha ocurrido sin leer nada de nadie qué escribir. Tenía eso de los ‘bloqueos de escritor’ que no es más que estar seca de creatividad o demasiado llena de los demás. Extrañamente, no se me había ocurrido hasta ahora que quizás para que ''la bombilla se encienda'' has de pasar algún tiempo dirigiendo la energía eléctrica en ella. Que quizás es contraproducente abrir el circuito y dejar que todo el caos de afuera entre. Han sido unos 30 minutos larguísimos y creo que voy a hacerlo más. El tiempo cunde más cuando uno no lo está usando para afuera. Sentarme, no hacer nada y pensar / imaginar. Aunque suene mucho más anti-científico de lo que es, que quién sabe, igual en lo que el mundo duerme, yo logro volver a Australia.

 

Autora de esta entrada: Kate
Hola, me llaman Kate. Me paseo por la red desde aquellos hermosos 2011. Dicen que soy productivo-adicta. Me va el minimalismo, fotografiar, leer y escribir mucho. Increíblemente, hay gente que me lee, así que tengo un blog.
Puedes encontrar a Kate en Minimal coin  o en Twitter como @Oldkate.

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