A nadie le gusta el estrés. Y menos aún en el trabajo. No solo es desagradable, sino que también puede ser malo para la salud. Eso es lo que resulta de  un estudio realizado por investigadores de la Escuela de negocios de Harvard Business School y de la Universidad de Stanford.

Su investigación recoge evidencias de 228 estudios anteriores, y llega a conclusiones bastante preocupantes. El estrés en el trabajo hace que sea más probable tener una enfermedad y morir prematuramente. Es incluso más grave que ser fumador pasivo.

 

El estrés en el trabajo y las enfermedades.

 

El estrés en el trabajo aumenta la probabilidad de que se diagnostique una enfermedad:

 

 

El estrés en el trabajo mata.

 

El estrés en el trabajo también aumenta la probabilidad de tener una muerte temprana:

 

 

¿Te asusta? A mí sí. Quizá no nos estamos tomando suficientemente en serio las consecuencias del estrés en el trabajo.

El estrés en el trabajo

Por: flickr.com/photos/22964099@N05/2204059683/

El estrés en el trabajo: Diez técnicas para solucionarlo.

¿Qué podemos hacer para sentir menos estrés en el trabajo?

 

  1. Elegir el trabajo adecuado.

 

Es una recomendación complicada de seguir. La gran mayoría de la gente no puede escoger el trabajo como escoge el sabor de un helado.

Sin embargo en ocasiones sí que tenemos diferentes alternativas. Al considerar las opciones, deberíamos tener en cuenta no solamente el rendimiento en dinero y en opciones profesionales, sino también la salud y la felicidad.

Lo de seguir tu pasión está muy bien. Pero es como decirte " sal con la persona que más te guste", "come en el mejor restaurante de tu ciudad" o "vive en el barrio más bonito". Si puedes hacerlo, perfecto. Si no puedes hacerlo, no te tortures. Miles de millones de personas no pueden seguir su pasión y no les pasa nada. Simplemente ten un ojo abierto por si surge la oportunidad.

 

  1. Ten la mentalidad adecuada.

 

El mismo trabajo, puede ser algo totalmente diferente para una persona y para otra. Para ilustrarlo nada mejor que un cuento.

En el siglo XII, cientos de obreros estaban construyendo la catedral de Chartres en Francia. En un día de mucho calor, un viajero pasó por delante de las obras. Tras pasar un rato contemplando el esfuerzo de los obreros se acercó a uno de ellos

-¿Qué está haciendo? – preguntó el viajero a un obrero con rostro triste que colocaba piedras en el inmenso muro-.

-¿No lo ve? Estoy matándome a trabajar poniendo piedras en este muro enorme.

El viajero se quedó pensativo. Al poco rato observó unos metros más allá a otro obrero. A diferencia del anterior, este parecía contento.

-¿Qué está haciendo?

-¡Estoy construyendo una catedral para alabar a Dios! – respondió sonriendo-.

Las personas que creen en lo que hacen tienen menos estrés que las que no creen en ello. ¿Tú estás construyendo una catedral o solo estás poniendo ladrillos?

Hay trabajos en los que la utilidad se ve fácilmente. Si estás operando a personas a corazón abierto, será sencillo que te sientas útil. En trabajos más alejados de la gente eso puede ser más difícil. Pero salvo que seas asesino a sueldo o vendedor de drogas, tu trabajo siempre produce un beneficio para algunas personas, Intenta recordar la utilidad de tu trabajo para los demás y estarás más motivado para hacerlo. Al fin y al cabo, a todos nos gusta beneficiar a los demás.

 

  1. Intenta obtener de tu jefe unas mejores condiciones.

 

Tu jefe no quiere hacerte la vida imposible. Lo que quiere es hacerse la suya más cómoda. La mayor parte de los jefes son personas razonables que no reaccionarán negativamente si presentas tu petición como algo que mejora la eficacia de tu trabajo y no simplemente como algo que te beneficia a ti.

 

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  1. Lleva un cuaderno de estrés.

Es lo que recomienda la famosa clínica Mayo. Que lleves una libreta en la que apuntes las situaciones que te hagan sentir muy tenso.Durante un par de semanas trata de descubrir las circunstancias de los momentos estresantes. ¿Dónde estabas?, ¿quién estaba contigo?, ¿cómo reaccionaste?, ¿cómo te sentiste? Luego piensa en soluciones para hacer frente a esos momentos complicados.

Quizá te des cuenta de que te estresa que el trabajo quede para el último momento. O que tus compañeros te interrumpan mientras preparas algo para la próxima reunión. Cuanto mejor sepas lo que te estresa, mejor podrás responder.

 

  1. Planifica tu reacción a las interrupciones.

Las interrupciones pueden ser muy estresantes. Lo bueno es que son situaciones que se suelen repetir, así que podemos planear una respuesta. Algunas serán totalmente inevitables, pero otras sí las podrás limitar.

Y recuerda que no solo te interrumpen los demás. Las peores interrupciones suelen ser las que tú mismo provocas cuando dejas de trabajar para ponerte a mirar otras cosas. Busca un remedio.

 

6. Cuando las cosas vayan mal, respira.

 

Cuando las cosas vayan mal, respira. 5 segundos siente el aire entrando. Para un par de segundos. 5 segundos siente el aire saliendo.

— Ivan Entusiasmado  (@Entusiasmadocom) September 7, 2015


Y si quieres ir más allá, aprende a meditar. Es sencillo y fantástico para disminuir el estrés.

Descansar disminuye el estrés en el trabajo

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  1. Usa los descansos.

Descansar no perder el tiempo, descansar es trabajar de una manera diferente. Si el fin de semana no te olvidas del trabajo, el lunes volverás cansado y de mal humor. Si el descanso de la comida, lo utilizas siempre para revisar papeles, tu fuerza de voluntad no se recuperará.

El descanso no es un lujo. Es una necesidad para poder trabajar mejor.

 

  1. Mejora tu productividad.

Si haces el trabajo en menos tiempo, sentirás menos estrés. Todas las técnicas que te hagan ser más efectivo, también te harán estar más relajado. Puedes probar a comerte el sapo primero, evitar la procastinación huracanada, o si eres más atrevido, implantar el sistema completo de Getting things done. Si quieres ver todas las últimas entradas de esta web sobre productividad y eficiencia, mira aquí.

 

  1. Prepárate para lo peor.

Es normal que tengas miedo a perder el trabajo. Todo lo desconocido asusta. Pero la mejor manera de saber que no hay monstruos debajo de la cama es mirando debajo de la cama.

Toma un folio en blanco y un bolígrafo y piensa en lo que ocurriría si perdieras tu trabajo. ¿Qué opciones tendrías? , ¿qué ayudas recibirías?, ¿qué podrías hacer para mejorar tus posibilidades en caso de que te quedaras sin trabajo?

Una vez que sepas a qué te podrías enfrentar, será mucho más fácil aceptarlo.

 

  1. Actuar y no reaccionar.

Sharon Melnick, Ph.D., autora del libro “Success Under Stress” ( “éxito bajo el estrés”)  recomienda actuar y no reaccionar. Sugiere que pienses en lo que puedes hacer para evitar los problemas antes de que ocurran. Aprovecha al máximo lo que tú puedes hacer para cambiar las cosas, y aprende a aceptar lo que no puedes cambiar.

La causa que vimos antes que elevaba más las probabilidades de una muerte prematura es el sentir que no tienes control de tu trabajo. Tendemos a pensar que lo peor del trabajo es el esfuerzo que hay que hacer. Sin embargo es probable que sea mucho peor la sensación de que las cosas no dependen de nosotros. Es un caso de indefensión aprendida, que es una de las sensaciones que más daño nos pueden hacer a largo plazo física y mentalmente.

 

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Aprovechar las rendijas.

 

No todos esos consejos sirven para todos los trabajos. Pero si repasas las técnicas una por una verás cómo muchas te sirven. No te prometo que tu trabajo vaya a convertirse en el paraíso, pero quizá te sientas menos estresado. Y si vives menos estresado, vivirás con menos enfermedades y más tiempo.

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3 comments on “El estrés en el trabajo: Diez maneras de solucionarlo.”

  1. Iba a comentarte algo sesudo que me rondaba la cabeza al leerte…
    Pero he echado el freno ¿puede un “sobrevenido” con tarifa plana en su día a día hablar de trabajo, algo que no dispone?
    Cierto que dispuse de él durante 48 años cotizados, que tengo una gran experiencia en lo bueno y en lo malo, ¿pero puedo hablar de algo que ya hace tiempo que no tengo?
    Aprendí que el estress nos lo produce la incertidumbre.
    En un cierto tiempo, con un trabajo que a mis iguales les produjo ataques de ansiedad, con ingreso médico incluido, logré con un ejercicio mental (me imaginé que disponía de un gran colchón dinerario) el apartar esa incertidumbre; mano santa, el trabajo que a mis iguales les causaba estress en alto grado, se volvió agradable y de mucho éxito para la empresa, y solo con imaginarme que podría dejarlo en cuanto me placiera.
    Una vez tomada con soltura esta “herramienta” mental, me pregunté como sería el aplicarlo a otras cuestiones.
    La Biblia repite un mantra constantemente: “No tengas miedo”, ese es el secreto contra el estress, “no tener miedo”, no tener miedo del trabajo, del jefe, del entorno, de dejar todo y comenzar de nuevo, del fracaso, no tener miedo de la muerte siquiera, solo tener miedo al propio miedo.
    Y sin miedo salí de él, no les fue posible el esclavizarme, me fui feliz.
    En aquel trabajo, los clientes se referían a mi persona: “como ese hombre que siempre está contento”.
    Un abrazote amigo Iván.

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