Buscar la gloria o temer la derrota, esa es la cuestión

Un luchador está a punto de saltar al cuadrilátero. Va a luchar por el campeonato del mundo, pero para conseguirlo tiene que vencer a un contrincante muy poderoso.

Por la cabeza de luchador pasar una de dos cosas: Miedo al otro luchador o deseo imparable de conseguir el triunfo. ¿Qué sentimiento crees que es el mejor?

Es una situación bastante frecuente. Te puede pasar al dar un discurso delante de muchas personas, al tener una cita con una persona que te resulta atractiva, al presentarte un examen importante para ti, o en cualquier otro caso en que haya mucho el juego. Normalmente cuando hay mucho que ganar también hay mucho que perder aunque solo se trate de perder la oportunidad de ganar aquello que deseas.

Encontrándote esa circunstancia, tienes dos opciones. Ya el historiador griego Tucídides lo lo recogió en uno de los discursos de sus libros en que se conminaba a los guerreros diciendo:

No penséis en lo que os puede pasar, sino en lo que podéis conseguir.

El mundo primitivo frente al mundo actual

Ya hemos escrito muchas veces en este blog que una de las características del cerebro humano es que está preparado para afrontar situaciones de hace miles de años que eran muy distintas a las de la actualidad. El hombre primitivo corría peligro todos los días, y un comportamiento extremadamente prudente era muy sensato.

Sin embargo en la actualidad los peligros son muchas veces más imaginados que reales, por eso la misma estrategia excesivamente defensiva qué funcionaba muy bien hace miles de años ya no funciona también ahora. Actuar con temor evitaba entonces que te comiera un tigre, pero hoy en día es mucho más probable que solo consiga evitar que logres tus metas.

Por eso la adaptación del cerebro al mundo moderno que no ha realizado todavía la evolución, la tenemos que hacer nosotros con entrenamiento y práctica, tratando de tener un comportamiento más valiente que los consiga unos mejores resultados en el mundo moderno.

Dos caminos, el del temor y el de la ambición

Ante cualquier situación que sea importante y de resultado incierto, existirán dos maneras de afrontarla.

Será siguiendo el camino del miedo, centrándose en todos los males que nos pueden ocurrir. Ese camino nos lleva la parálisis y el terror.

Pero existe otra manera de hacer las cosas. Podemos seguir el camino que la ambición, el camino de poner nuestra mente en el resultado que deseamos. No se trata de pensamiento mágico o la Ley de la Atracción. No hay ningún resultado que vaya a llegar hasta ti simplemente porque tú lo desees. Pero al poner tu atención en lo positivo conseguirás evitar el miedo paralizante, y serás capaz de actuar con la confianza necesaria para conseguir tus objetivos.

 

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