El documental de Netflix Tony Robbins no soy tu gurú, es una interesante mirada a las conferencias del conferenciante más famoso del mundo, Tony Robbins.

Hay muchas ideas que pueden sacarse de ese documental, pero aquí quiero recoger una que me ha llamado mucho la atención.

Lo llamaré el eco de Tony Robbins.

El eco de Tony Robbins

Por: flickr.com/photos/fusion_of_horizons/7850414940

Cuenta Tony Robbins que él creó su personaje. Que él trabajó para ser lo que es ahora, y que desde luego inicialmente no era así.

Para eso utilizó, entre otras muchas cosas, el poder de las afirmaciones.

Cada día, cuenta Tony Robbins, se repetía a si mismo un mantra: "soy imparable".

Muchos hemos usado alguna vez las afirmaciones. Nos hemos mirado al espejo, lo hemos repetido diez veces y nos hemos olvidado. Y después hemos pensado que las afirmaciones no funcionan.

Pero Tony Robbins no lo hizo así. Tony Robbins lo repetía durante horas. Salía a correr y se iba repitiendo : "soy imparable, soy imparable, soy imparable".

"¿Qué crees que escuchaba cuando dejaba de repetirlo?" pregunta Robbins.

Y está claro, esa saturación con el mantra creaba un eco que se mantenía en su mente: "soy imparable, soy imparable, soy imparable".

Todos tenemos en nuestra mente palabras que suenan como las voces en off de las películas. Si hemos de tener esas palabras ¿no sería mejor que fueran las que nosotros escogemos? ¿no sería mejor usar el eco de Tony Robbins?

 

La vida está llena de decisiones. A veces es muy complicado decidir. Chip y Dan Heath pretenden ayudarte a hacerlo con su best-seller Decisive

Ellos proponen un método que llaman WRAP ( de to wrap envolver)

W- Aumenta tus opciones ( Widen your options)

A menudo creemos que solo hay dos opciones para hacer algo, pero muchas veces hay otras alternativas. Considera todas las posibilidades que puede haber y piensa en los costes de oportunidad, es decir lo que podrías hacer si no hicieras eso.

Por ejemplo: si vas a comprar un aparato de música, y tienes dos opciones, uno que cuesta mil euros y otro que cuesta 850, piensa qué podrías hacer con esos 150 euros que te sobrarían si compraras el más barato.

A veces incluso puedes trabajar simultáneamente con varias opciones (multitracking). En un estudio dos equipos de diseñadores gráficos prepararon un trabajo. El primer equipo preparó un boceto y luego otro. El segundo equipo preparó tres bocetos y luego escogió uno. El estudio demostró que el segundo equipo fue más eficaz.

Considerar varias opciones a la vez no solo produce un mejor resultado, sino que también te permite trabajar más rápido.

Aunque es conveniente aumentar tus opciones, no deberías hacerlo en exceso. En un famoso estudio se comprobó que los clientes de un supermercado que podían elegir entre 24 mermeladas compraban menos que cuando tenían que elegir solo entre 6.

Es conveniente considerar cómo han resuelto otros el mismo problema. Sam Walton, el fundador de Waltmart hizo un viaje de doce horas en autobús para ver cómo gestionaban las colas en unos almacenes de la competencia. Allí descubrió que usaban una única cola para todas las cajas, lo que copió para Waltmart.

Otra posibilidad para descubrir nuevas opciones es la analogía. Fiona Fairhust quería crear un traje de baño para nadadores que fuera muy rápido. Para encontrar la solución pensó en cosas que fueran muy rápidas bajo el agua. Así creo un traje de baño que era rugoso como la piel de los tiburones y que envolvía todo el cuerpo como los torpedos de los submarinos.

R-Chequea tus creencias (Reality-test your assumptions)

Muchas veces tenemos ideas preconcebidas que nos pueden limitar. Pon a prueba tus creencias con estas técnicas:

Cuestiona tus propias decisiones. Haz de abogado del diablo o que lo haga alguien.

¿Qué tendría que ser verdad para que fuera cierta una opción que no sea la preferida?

Haz preguntas que vayan contra tus creencias.

A  Aléjate antes de decidir

Mira tu situación desde el exterior. Piensa en los resultados habituales de esas acciones (el base rate que dicen los americanos). Si pones un restaurante quizá te ayude saber que el 60% fracasa en los tres primeros años. Cuando consultes a un experto no le pidas que prediga lo que ocurrirá, sino que te diga la frecuencia con lo que algo funciona. No le preguntes a tu abogado ¿tendrá éxito mi demanda? Sino ¿cuántas de estas demandas tienen éxito?

Prueba tus decisiones a pequeña escala. Es lo que se llama “ooching”. Es como meter la punta del pie en el agua para ver cómo está de fría. Si quieres estudiar Derecho, prueba primero a trabajar unos meses en un despacho a ver qué te parece.

Distánciate emocionalmente de tus propias decisiones. Puedes usar estas dos estrategias:

10/10/10. Imagina el futuro. Qué consecuencia tendrá tu decisión ¿dentro de 10 minutos?, ¿y de 10 meses?, ¿y de 10 años?

Imagina qué le recomendarías a tu mejor amigo si estuviera en esa situación. A veces es más fácil ver el problema cuando se trata de otra persona.

En caso de que el problema para la decisión no sean tus emociones a corto plazo sino tus valores, pregúntate cuál es el más esencial de esos valores a largo plazo.

P Prepárate para estar equivocado (prepare to be wrong)

Por último has de prepararte para las consecuencias de tus decisiones.

Para empezar piensa en el resultado no como un punto, sino más bien como un rango de posibilidades, desde la peor hasta la mejor.

En lugar de tratar de imaginar posibilidades es mejor partir de que algo ha ocurrido y tratar de imaginar cómo fue. Imagina por ejemplo que tu negocio ha fracasado- ¿Qué ocurrió? Imagina luego que ha sido un éxito. ¿Qué paso?

Una vez tengas el rango de posibilidades establece un margen de seguridad. Un ejemplo es el de los ascensores, en los que los ingenieros calculan el máximo peso que podrían resistir los cables y luego lo multiplican por once.

Puedes además usar algunas trucos para asegurarte de que llevas a cabo tu decisión. Por ejemplo:

Cables trampa. Establecen una señal para indicar cuando hemos de cambiar del comportamiento automático al manual. Zappos, la marca americana de zapatos, ofrece 4000 dólares a los empleados que quieran dejar la empresa. Así se asegura de que los desmotivados se hagan conscientes de su situación y se planteen si quieren salir.

Plazos.  Al establecer un plazo para hacer las cosas haces más fácil que se hagan y más evidente cuando no se cumplen.

Particiones. En lugar de jugártelo todo a una carta puedes ir aumentando tu apuesta por algo según vaya avanzando el tiempo.

Etiquetado de sentimientos negativos. A los pilotos se les enseña el concepto de “leemers” que se refiere a la sensación de que algo no va bien aunque no se sepa bien qué. Eso les ayuda a ser conscientes de las situaciones peligrosas.

Decidir es difícil, pero quizá , con estas reglas, sea un poco menos difícil. Si quieres ampliar la información, te recomiendo la lectura completa del libro Decisive.

¿Cómo hace un astronauta para no sentir miedo?

 

Por: flickr.com/photos/gsfc/6760135001/

El cohete está a punto de ser lanzado. En su interior la tripulación controla todos los detalles mientras escucha la cuenta atrás. 10,9,8, Todo parece estar bien, pero es muy difícil no acordarse de que sus vidas corren peligro. Todos saben que el transbordador espacial Challenger estalló en el momento de su lanzamiento.

No les paraliza el miedo. No porque sean unos héroes, ni porque carezcan de emociones como le ocurriría a un robot, sino porque han sido entrenados a conciencia.

Chris Hadfield es el autor del libro Guía de un astronauta para la vida en la tierra. Ya comenté en un artículo anterior sus consejos para mantener la actitud correcta.

¿Qué es para el astronauta Chris Hadfield lo que produce el miedo?

Para Hadfield son dos cosas:

1) el desconocimiento de lo que nos espera.

2) la sensación de no tener control.

Coincide con lo que he escrito en alguna entrada de este blog. Lo que produce miedo es sentir que no eres capaz de hacer frente a lo que sea que pueda ocurrir.

¿Entonces cómo vivir sin miedo?

El miedo se elimina estando preparado

El miedo se supera estando preparado. Pero estar preparado no es simplemente creer que todo irá bien. Eso es ser optimista.

Estar preparado significa saber todo lo que puede salir mal y saber qué hacer si ocurre.

En la NASA no juegan con la preparación de los astronautas. Todo está planificado hasta el más mínimo detalle. Y la reacción al miedo no es una excepción. En el personal de la NASA hay expertos en imaginar todos los posibles problemas. Esos problemas se ensayan y preparan hasta que todos, astronautas y personal de tierra, tienen muy claro qué hacer en cada caso.

No se ensaya hasta que sabes cómo responder. Se ensaya hasta que se crea un instinto nuevo, hasta que se está seguro de que en esa situación la respuesta automática será la más conveniente.

 

Diseñando la respuesta a todos los posibles problemas

Si en la nave espacial se declara un fuego, el astronauta no improvisa una respuesta. El astronauta tiene ya absolutamente clara la respuesta. No hay lugar para dejarse llevar por el miedo. Puede que el astronauta sienta miedo, pero no será un miedo que le paralice y le impida actuar.

¿Y si nosotros tuviéramos un as en la manga para cada situación comprometida?

¿Y si pensaras, mientras estás tranquilo, en una manera de reaccionar para cualquier mazazo que la vida pueda darte?

¿Te sentirías más tranquilo si supieras lo que hacer en caso de

-recibir una multa

-que un amigo te falle

-que tu pareja te abandone

-que te comuniquen una enfermedad mortal ?

¿Te parece excesivo? ¿No te gusta pensar en cosas tan terribles?

En la NASA preparan las situaciones más extremas. Hadfield cuenta cómo se preparan por si alguien muere. Cada astronauta elige el modo en que se comunicaría su propia muerte a la familia e incluso el compañero concreto que habría de hacerlo.

¿Es llevarlo demasiado lejos?

Para Hadfield el efecto no es negativo, todo lo contrario. Genera tranquilidad porque sabes que estás preparado para todo. Y estar preparado, estar realmente preparado es la mejor manera de combatir el miedo. 

No es la gran muralla china. Es solo una rampa. Una pequeña rampa acolchada. Cualquiera podría subirse ahí. Bueno cualquiera no. Él no acaba de conseguirlo. Pero es normal: tiene tan solo dos años.

En ese momento no hay nada más para mi hijo que la rampa de subida al parque infantil. El resto del mundo ha desaparecido de su atención y de su mirada, que mira al destino que ahora mismo parece inalcanzable.  Pero él mira con decisión, como aceptando un reto invisible.

Lo intenta una vez, pero tras subir un poco, cae por la pendiente. La caída le sorprende y está tentado de llorar, pero mirándome sonreír, olvida el llanto y vuelve a la carga.

Dos, tres, cinco veces vuelve a caer. Pero inmediatamente después de cada caída viene un nuevo intento.

No sé cuántas veces lo ha intentado ya.  Estoy concentrado leyendo un libro y me he olvidado de sus aventuras. Entonces escucho un grito de victoria. Mi hijo ha subido la rampa y me mira desde allí. No creo que hubiera más triunfo en la mirada de Edmund Hillary cuando coronó el Everest.

 

La mirada de un niño

Hoy en día esta de moda pensar idealizar todo lo que hacen los niños es bueno. Todo lo que suene a primitivo es bueno. Todo lo que suene a madurez y a civilización es negativo y malvado.

Yo no pienso así. Somos más eficientes y productivos que los niños.  Creamos obras de arte más valiosas. Soportamos mejor los contratiempos. Escondemos mejor nuestro egoísmo.

Pero los niños nos superan en algunas cosas. Por ejemplo en su manera de reaccionar ante los obstáculos.

 

Por:flickr.com/photos/footloosiety/2946702759/

Por:flickr.com/photos/footloosiety/2946702759/

 

Mirar los obstáculos como un niño

 

Ramit Sethi, un famoso autor y conferenciante americano afirma que tenemos que afrontar los obstáculos como lo hace un niño pequeño.

¿Cómo afronta un niño pequeño los obstáculos?

 

1.No tiene miedo a fracasar.

El niño quiere tener éxito. Está deseando tener éxito. No busca fracasar ni alardear de sus fracasos. Pero el miedo al fracaso no le limita. No piensa “no voy a poder subir esa rampa”. Se lanza e intenta hacerlo.

Es verdad que si el niño fracasa puede enfadarse, pero será poco tiempo. Enseguida volverá a la carga para intentarlo con mayor energía.

 

2.No cae en el diálogo interno negativo.

La falta de manejo del idioma es en esto una bendición para el niño pequeño. No habla apenas, así que tampoco puede hablarse a sí mismo de manera negativa. No se puede decir “ eres un perdedor”, “eres un fracasado”, “nunca consigues las cosas que te propones”.

No puedes ( ni quieres) olvidar el idioma. No puedes desaprender a hablar. Así  que tendrás que aprender a ignorar ese diálogo interno negativo, o conseguir que no se genere directamente.

 

3.Busca nuevas maneras de conseguir su objetivo.

Si un camino se cierra, siempre hay otro que se abre. Si estira la mano para alcanzar unas llaves y no llega, buscará la manera de acercar un objeto al que pueda subirse para llegar más lejos. Pero al final casi siempre lo consigue como sabemos bien los padres, que intentamos inútilmente alejar las cosas de sus manitas.

 

4.Cuando alcanza su objetivo lo celebran intensamente.

No es necesario pasarse horas celebrando algo. Es una celebración breve pero que les ilumina totalmente la cara. Cada vez que celebras un triunfo, aumentas tu motivación para superar el reto siguiente.

 

 

  1. Una vez alcanzado su objetivo, encuentra otro más complicado.

Hay un objetivo por alcanzar detrás de cada objetivo conseguido. La vida es eso, ir superando etapas y marcándose cada vez metas más importantes.  Ir consiguiendo objetivos para acercarnos a lo que queremos ser.

Los niños tienen que aprender mucho de nosotros. Pero nosotros también tenemos que aprender de ellos. Sobre todo su mentalidad para afrontar los obstáculos.

 

 

preocuparse no ayuda

Recientemente se ha estrenado en España la nueva película de Steven Spielberg y Tom Hanks: el puente de los espías ( puedes ver una crítica aquí).

Tom Hanks es un abogado de Brooklyn a quien le encargan la complicada tarea de defender a un acusado de espiar para la Unión Soviética. Son años duros y la gente no ve con buenos ojos que se defienda a un espía. Sin embargo el abogado cree que todo el mundo tiene derecho a un proceso justo, así que acepta el caso. Poco  a poco va conociendo y apreciando al acusado.

De toda la película hay una escena que me llamó especialmente la atención.  Una escena que se repite unas tres veces en la película.

El espía es un hombre muy tranquilo. Tanto que al abogado le sorprende, y se lo pregunta. Lo puedes ver en el vídeo.

 

 

¿Nunca se preocupa? - pregunta el abogado el abogado.

¿Ayudaría?- responde el espía.

 

Preocuparse no ayuda.

 

Eso me recuerda un examen de matemáticas que hice hace muchos años.  La profesora nos pasó una hoja con las preguntas. Bajo las preguntas había una frase. "Nervios no. ¿Para qué?".

Sí, sé lo que me vas a decir. Uno no se preocupa porque quiera preocuparse. Uno se preocupa porque no puede evitarlo. Y tienes razón.

Pero el espía y mi profesora de matemáticas también tienen razón. Preocuparse no sirve de nada. Y ser conscientes de ello es el primer paso hacia la liberación. En ocasiones parece como si  fuera una obligación estar preocupado en momentos difíciles, como si no estar preocupado fuera ser un inconsciente.

Hay dos tipos de personas que no se preocupan.

El primer tipo es de los inconscientes, los que no consideran las consecuencias de sus actos. El tipo de personas que tienen un hijo a los 16 años porque nunca se pararon a considerar lo que podría pasar por no usar preservativos. El tipo de personas que no se preocupa por aparcar bien porque no le importa que le puedan multar.

El segundo tipo  es el de los sabios. Quizá no son sabios en todo, pero son sabios en eso. Son sabios porque se dan cuenta de que preocuparse no va a mejorar las cosas y solo va a empeorarlas.

Entre esos dos grupos estamos todos los demás. Los que pensamos en las consecuencias a largo plazo pero no somos lo suficientemente sabios como para dejar de preocuparnos.

 

Cómo dejar de preocuparse.

El espía de la película no se preocupa, pero tiene una razón para no hacerlo. No le preocupa la muerte.  La había aceptado ya aunque no fuera su opción preferida.

Cuando pierdes el miedo, cuando aceptas la peor consecuencia que pueda producirse, te vuelves invencible. Nadie puede hacerte temer y nada puede preocuparte.

No te estoy pidiendo que no te importe morir. Pero normalmente no te preocupas porque puedas morir. Te preocupas porque te echen del trabajo, porque te deje tu pareja, porque la persona con la que hablas deje de tener interés por ti, porque tu libro no se venda.

Ni siquiera te pido que esas cosas te den igual. Solo te pido que aceptes que pueden ir mal. Si van mal no pasará nada, porque sea como sea el hoyo en el que caigas sabrás salir de él.

Al fin y al cabo el espía tiene toda la razón:  preocuparse nunca ayuda.

 

 

 

 

Es odioso tener miedo o sentirte triste.

Nada es más importante para disfrutar la vida que tener un estado mental adecuado. Sin embargo por diversas circunstancias podemos caer en un estado mental negativo.

¿Cómo cambiar tu estado mental en 10 segundos?

 

Cómo cambiar tu estado mental en 10 segundos

Cómo cambiar tu estado mental en 10 segundos

1. Cambia tu cuerpo, cambia tu mente. Actúa como si.

 

"El miedo es una sensación física, el valor también" Tony Robbins. 

La vía más rápida para sentirte de manera diferente es cambiar tu cuerpo. Hay muchos experimentos que demuestran que nuestro cuerpo influye en nuestros sentimientos ( y a la inversa) Si sonríes es más fácil que te sientas bien. Si tienes una postura erguida, es más fácil que te sientas seguro.

Cambia tu lenguaje no verbal para adaptarlo al estado mental que deseas. Actúa como si ya estuvieras en ese estado mental que tratas de alcanzar. Como si estuvieras contento, como si te sintieras seguro.

Si quieres estar activo y alegre, levántate, muévete, sonríe, levanta los hombros. En tan solo unos segundos te encontrarás mejor.

Si quieres mejorar tu lenguaje no verbal en cinco minutos, lee esta entrada.

Si te interesa el tema del cambio físico, puedes ver este vídeo de Tony Robbins sobre el cambio físico y las emociones.

 

2. Concentra tu atención en las cosas adecuadas.

 

Nuestro estado emocional depende mucho de dónde tengamos puesta nuestra atención. Si nuestra atención está situada en algo negativo, nos sentiremos mal. Si está situada en algo positivo, nos sentiremos bien. Conduce tu mente a cuestiones positivas que sumen y sácala de emociones negativas que resten.

"La mejor manera de guiar tu atención hacia lo positivo es haciendo las preguntas adecuadas". 

Si quieres ponerte en un estado creativo, no hay mejor pregunta que: ¿de qué maneras puedo conseguir hacer X?

Si quieres ponerte en un estado mental decidido, no hay mejor pregunta que: ¿cuál es la próxima acción que puedo realizar sobre X ?

Haz la prueba y cuéntame si te ha funcionado.

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