El aprendizaje del sufrimiento

Todos hemos conocido personas que han sufrido mucho en su vida. Quizá por eso, muchos creen que el sufrimiento es un gran maestro, pero ¿es eso cierto?

¿Es el sufrimiento un gran maestro?

El aprendizaje por el sufrimiento

Confucio considera el sufrimiento como una de las tres vías de aprendizaje:

“Por tres métodos podemos aprender la sabiduría: Primero, por reflexión, que es el más noble; Segundo, por imitación, que es el más fácil; y tercero por experiencia, que es el más amargo”. – Confucio

Cuando habla de que la experiencia es el método más amargo, está afirmando algo que todos parecemos tener claro: las experiencias negativas enseñan más que las positivas.

La experiencia negativa enseña más que la positiva

El problema de las experiencias positivas es que uno las disfruta y busca más, pero no se para a reflexionar. ¿Alguna vez has estado disfrutando mucho y te has parado a pensar cuál es el motivo por el que disfrutas? Es poco probable.

Sin embargo todos hemos tenido malos momentos en los que nos hemos puesto a darle vueltas a la cabeza para encontrar la causa del sufrimiento y sus posibles soluciones.

Es simplemente la manera en la que estamos hechos: Reflexionamos cuando estamos mal, porque nuestro cerebro trata de sacarnos de esa situación negativa.

“Los malos momentos tienen un valor científico. Son ocasiones que un buen aprendiz no desaprovecharía”. – Ralph Waldo Emerson

el aprendizaje por el sufrimiento

¿Basta con tener una experiencia negativa?

En algunas visiones simplistas, el sufrimiento por sí mismo enseña. Pero ¿es suficiente el sufrimiento por sí solo?

La aviadora y escritora Anne Morrow Lindbergh no lo cree así, y considera que es importante mezclar el sufrimiento con la reflexión:

“No creo que el puro sufrimiento enseñe. Si sólo el sufrimiento enseñara, todo el mundo sería sabio, ya que todo el mundo sufre. Al sufrimiento hay que añadir el duelo, la comprensión, la paciencia, el amor, la apertura y la voluntad de permanecer vulnerable. Todos estos y otros factores combinados, si las circunstancias son adecuadas, pueden enseñar y pueden llevar al renacimiento.”

Fuente: La hora del oro, la hora del plomo

La experiencia negativa y la reflexión

Lo valioso del sufrimiento es su capacidad para hacernos pensar, y su fuerza para fijar el aprendizaje en nuestra cabeza.

Para aprender no basta con sufrir, hay que estar abiertos a aceptar nuestro papel en el sufrimiento, y reflexionar sobre los pasos que podemos dar para evitar que ese sufrimiento se repita y para salir de la situación complicada.

Es el sufrimiento sumado a la reflexión lo que permite el aprendizaje. Es el pensamiento lo que convierte una vivencia negativa en una lección de vida.

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