Seguro que has escuchado más de una vez el típico caso de una alumna que se enamora de un profesor.

Tengo una teoría para explicarla. Es la teoría del efecto foco.

Se abre el telón y el teatro está en total oscuridad. No se ve nada. De pronto, un foco ilumina un pequeño círculo sobre el escenario. Bajo la luz intensa de ese foco un presentador con sombrero de copa sonríe mientras todos los espectadores le miran con atención. “Señoras y señores”…

Por: flickr.com/photos/jamescapone/385570815/

El efecto foco.

 

Nuestra mente está preparada para buscar personas que nos resulten atractivas. No por capricho, sino para encontrar con quien reproducirnos y transmitir nuestros genes.

Cada vez que vemos a alguien del sexo que nos interesa, nuestro inconsciente dice “esta persona sí”, “esta persona no”.

Pero no siempre nos resultan atractiva la misma gente. Depende de la persona de que se trate, pero también del entorno y de las opciones disponibles.

Nuestros genes “quieren” que nos reproduzcamos con la persona con mejores características genéticas dentro de las opciones disponibles. Si las opciones son muchas, nuestras exigencias son más altas. Si las opciones son pocas, nuestras exigencias disminuyen.

Durante gran parte de nuestra historia el ser humano ha vivido en sociedades con muy pocos individuos. En esas sociedades era imposible ser demasiado exigente. Quien lo era, se quedaba sin pareja. En las sociedades actuales, en las que es fácil tener acceso a muchísimas personas, el nivel de exigencia es mucho más alto.

 

El efecto foco y la atención.

Las opciones disponibles no dependen solo del número total de personas que haya. Depende también del número de personas en que tengamos concentrada nuestra atención.

En una clase, puede haber decenas de alumnos sentados. Pero el centro de atención de todos los alumnos es el profesor (o debería ser en un mundo ideal). Mientras una alumna atenta sigue la clase, para ella no hay decenas de hombres, sino solo uno que es el profesor. Él es el único que está en su esfera de atención, es el único iluminado por el foco.

Si esa misma alumna estuviera mirando al profesor en un bar, la pregunta que su mente inconsciente se haría sería ¿resulta este hombre atractivo en comparación con el resto de hombres del bar?

Sin embargo, como no hay en su esfera de atención otras personas, la pregunta es una pregunta más sencilla. La pregunta es ¿me resulta este hombre atractivo?

La pregunta no es una pregunta de elección entre varias opciones, sino una pregunta binaria “sí/no”.

Y nuestros genes quieren que nos reproduzcamos, así que están dispuestos a favorecer que consideremos atractivo a alguien, si es la única opción disponible. La frase “no me sentiría atraída por ti aunque fueras el último hombre sobre la superficie de la tierra” es muy posiblemente falsa ( bueno, vale, no en todos los casos).

Mientras prestamos nuestra atención a una persona solamente es como si en ese momento, en el mundo no hubiera nadie más. Solo existe la persona que tiene sobre sí el foco de nuestra atención.

 

El foco y los corralitos de atención.

 

Hay muchas ocasiones en que la atención de muchas personas está centrada en una sola. En una conferencia, en una clase de yoga, en el mitin de un político. En todos esos casos, existe lo que yo llamo un corralito de atención, porque como pasaba en el famoso corralito bancario de Argentina con el dinero, la atención no puede salir a otro lado.

En esas situaciones es mucho más probable que la persona que tiene el foco  resulte atractiva. No porque lo sea necesariamente, sino porque no se le compara con nadie.

 

Los corralitos de atención y el estatus.

Los corralitos de atención se originan normalmente porque alguien tiene un conocimiento o información que las otras personas no tienen. Por esa misma superioridad de conocimiento la persona que es el centro del corralito tiene en ese entorno un estatus superior a los demás.

No hablo de estatus social. Un profesor de ski puede tener un estatus social muy inferior al de las personas a las que da clase. Sin embargo en el entorno concreto del ski su estatus sí es superior, porque sabe cosas que los demás no saben.

El estatus es uno de los factores que más influyen en la atracción que una mujer puede sentir por un hombre. Los hombres no dan tanta importancia a ese factor en las mujeres, aunque tampoco daña.

Mezclados los efectos de los corralitos de atención y del estatus, el resultado es una mezcla muy poderosa que puede producir una atracción que no se produciría en otras circunstancias.

 

Consecuencias del efecto foco.

¿Has tenido alguna experiencia del efecto foco?

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