A lo seres humanos nos gusta ayudar a los demás. Es lo que se llama un comportamiento prosocial. Actuar en favor de la sociedad.

Hay muchos estudios que lo demuestran. Pero casi todos han sido hechos en las modernas sociedades occidentales.

¿Sería igual en un entorno primitivo?

 

Welcome to Vanuatu
Por: flickr.com/photos/128119233@N03/15614841912/

Ayudar a los demás en Vanuatu.

Reconozco que tengo simpatía por Vanuatu. Tenía un amigo que era ( es) muy malo jugando al FIFA. Yo nunca he sido bueno, pero él era aún peor. Así que cuando jugábamos juntos, él escogía Brasil o algún equipo puntero y a mí me obligaba a jugar con Vanuatu, que era el país más pequeño de todos los del juego.

Precisamente en Vanuatu es precisamente donde se hizo el estudio. Vanuatu es un conjunto de islas en el Pacífico Sur. Allí los  habitantes viven de la agricultura de subsistencia, no tienen electricidad y su educación formal es mínima.

¿También ellos se sienten mejor cuando actúan en favor de los demás que cuando actúan en interés propio?

En el 2015 se ha hecho un estudio para descubrirlo. En el primer estudio se distribuyó a los adultos en dos grupos. Los del primer grupo compraron caramelos para los demás. Y los del segundo grupo  para sí mismos. Al igual que había ocurrido en experimentos anteriores, los que compraron caramelos para los demás se sintieron más satisfechos.

En el segundo estudio se dieron caramelos a unos niños de entre dos y cinco años. Y se les pidió que compartieran con un muñeco o bien sus propios caramelos o bien los del experimentador. Después se examinaron las expresiones faciales para detectar la satisfacción. Los niños que compartieron los caramelos mostraron más satisfacción que los que los recibieron. Y además la satisfacción fue mayor cuanto más costoso fue el acto. Dar los caramelos propios les hizo sentir mejor que dar los caramelos ajenos.

 

¿Qué demuestra este experimento?

Lo que se demuestra es que en sociedades muy diferentes, las personas obtienen una gran satisfacción de preocuparse por los demás, y especialmente cuando ello les supone un coste mayor.

¿Pero no era el hombre egoísta?

En algunas ocasiones me habéis leído que el hombre es egoísta. Incluso he calificado al hombre como un animal egoísta. ¿Y entonces?

Sigo pensando que el hombre quiere conseguir sus fines de supervivencia y reproducción. Y para ello tiene muchas estrategias inconscientes impulsadas por sus emociones. Una de esas estrategias es buscar alianzas con los demás e integrarse en una sociedad.

El hombre puede ser un animal egoísta pero es un animal egoísta social.

— Ivan Entusiasmado  (@Entusiasmadocom) August 24, 2015

La existencia de mecanismos emocionales de recompensa para actos prosociales ( los que favorecen a otros) es coherente con la necesidad  de vivir en un grupo social.

Lo que ocurre es que esos mecanismos de recompensa de los actos prosociales no son los primeros que nos vienen a la mente en la mayoría de las ocasiones. Es más frecuente que tengamos pensamientos egoístas. Pero con un poco de entrenamiento, podemos descubrir y aprovechar la felicidad que nos generan los actos altruistas.

Intenta hacer algo por los demás, te sentirás mejor. Ah, y si juegas al FIFA no obligues a tu amigo a jugar con Vanuatu. Eso es muy egoísta y bastante tramposo.

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