¿Alguna vez has visto como una relación que creías estable se desmoronaba de pronto?

Tenías una pareja y de pronto se quiso ir de tu lado. Tenías un amigo y un día no quiso saber nunca nada más de ti. Tenías un cliente y dejo de aparecer por tu negocio.

¿Qué ha ocurrido?

Te lo voy a explicar en dos minutos. Pero para hacerlo necesito dos cosas: una caja y una peonza.

 

Por qué tus relaciones fracasan.

 

Cuando dos personas entran en contacto por primera vez, se empieza a generar entre ellos una determinada dinámica. Esa dinámica es un conjunto de acciones y sentimientos que van y vienen entre las dos personas. Es lo que hacéis el uno por el otro, lo que hacéis juntos, y lo que sentís. Es la relación.

Las relaciones no son muy diferentes a una peonza. Si le das un impulso inicial la peonza gira durante un tiempo. Pero si pasas mucho rato sin darle impulso, la peonza se para y se cae.

El tiempo pasa, y sobre esas relaciones añadimos un título. Decimos es "mi novia" , es "mi amigo", es "mi cliente". Nos creemos en una situación sólida y no líquida. Estable y no variable.

Darle un título a algo es como meterlo en una caja. Porque no nos deja ver el interior. Solo podemos ver el exterior de la caja y su etiqueta.

 

Por qué tus relaciones fracasan

Si estuviéramos mirando directamente la peonza, nos daríamos cuenta de cuando empieza a dejar de girar. Y le podríamos dar impulso. Nada nos pillaría de sorpresa.

El problema es que la caja en que hemos metido la peonza no nos deja ver si gira o no. Nos tapa la vista. Creemos que todo está bien porque vemos la caja. En la caja pone “pareja” o pone “amigos” o pone “cliente” y eso nos hace sentirnos seguros. Confundimos la caja con la peonza.

Pensamos que ya somos pareja, que ya somos amigos, que esa persona es ya nuestro cliente. Y como la caja no se mueve, pensamos que no tenemos que hacer nada más.

Hasta que un día la caja desaparece. Nuestra pareja se va, nuestro amigo deja de serlo, nuestro cliente se busca otro profesional. Y sin caja, vemos que la peonza estaba totalmente detenida.

No confundas nunca una caja con la peonza que siempre hay dentro. Y no olvides que para que una peonza gire, has de seguir dándole impulso.

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2 comments on “Por qué tus relaciones fracasan, explicado en dos minutos.”

  1. Excelente analogía.
    Es el problema de poner nombres a las relaciones con personas. Nombrar es cristalizar el concepto, la relación, y asociarla a una expectativas rígidas, inmutables. Entonces crees que puede automatizar la relación, el proceso de estar con esa persona. Sigues haciendo cosas en relación a la otra persona, pero en modo piloto automático.
    Al principio, parece que las cosas siguen bien e incluso tienes más tiempo para otros asuntos y actividades, pero cada vez pierdes más de vista la persona, el objeto de tu atención, y al estar dentro de una caja, conceptualizado, previsto, anticipado, te pierdes sus cambios y dejas de adaptarte. Has perdido la curiosidad. Y cuando pierdes la curiosidad has dejado de regar la relación. Y lo líquido se convierte en sólido. Y lo sólido termina vaporizándose y desapareciendo en la nada.

    1. Gracias por tu ilustrativo comentario. Estoy muy de acuerdo contigo. Me han gustado especialmente tus últimas frases. Lo líquido se convierte en sólido, y lo sólido termina vaporizándose y despareciendo en la nada.

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