En muchas películas de acción vemos como el protagonista, cuando llega una situación realmente complicada es capaz de mantener la calma mientras que los demás se hunden en la histeria. Las reacciones del protagonista son controladas, sin dejarse llevar por la locura del momento, sabe mantenerse siempre a flote.  ¿Se puede conseguir eso?.

 

Cómo mantener la calma en 7 pasos

En general es posible entrenar para enfrentarse a cualquier situación de estrés, y es más que conveniente recurrir a la meditación . También puedes intentar eliminar el estrés en tu vida de una forma genérica.  Pero cuando llega la situación complicada, ya no es hora de hacer planes, es hora de buscar la reacción que te permita mantener la calma en 7 pasos sin que nada te altere. Puedes recordar los pasos con las siglas R-I-S-O-I-R-E

1. Respira profundamente. 

Sea cual sea la situación complicada, dedica al menos una respiración lenta ( o más si tienes tiempo) a tomar distancia. Entrénalo de manera que no sea algo que tienes que pensar, sino algo que nazca de ti automáticamente en cuanto que algo complicado ocurra.

Puede que te parezca que no tienes tiempo para respirar, pero en realidad no tienes tiempo para no hacerlo.

 

2. Imagina algo que te transmita la idea de tranquilidad. 

A mí me gusta la imagen de una roca en mitad del mar. Las olas pueden batir por todos lados, pero la roca permanece firme, inmutable, indiferente a los golpes del mar. Así es como quiero ser yo en una situación de estrés.

 

roca

Aprieta los dientes y aguanta

Imagina que tus sentimientos son como un conjunto de cables que van a parar a una conexión USB. Coges ese cable y lo desconectas. Tus sentimientos están temporalmente bajo control.

Busca otra imagen que te transmita esa idea de tranquilidad o usa cualquiera de ellas si te gustan.

 

3. Analiza la situación de manera racional.

Considera las consecuencias, especialmente las más apremiantes.  Piensa en que puede ocurrir. Pero no te demores en ello. Piensa en ello como en datos que eres capaz de mirar con frialdad, y olvídate de las implicaciones emocionales. Si imaginas que por ejemplo algo puede herir a una persona, considera ese daño, pero no entres en él emocionalmente.

 

4. Plantéate tus opciones. 

¿Qué cursos de acción existen?. ¿Qué problemas tiene cada una de ellas?, ¿qué soluciona cada una?. Las alternativas han de quedar bien establecidas.

 

opciones

Primero conocer tus opciones, luego decidir.

5. Recoge de manera rápida toda la información que sea necesaria. 

A veces la información la puedes sacar de las personas que tienes alrededor, otras veces no. En función de la urgencia del caso puede que sea posible consultar la información en algún lado. Quizá puedas ir informándote sobre la marcha.

Imagina por ejemplo que estás con tu familia en algún lugar del campo y una culebra muerde a tu pareja. Puedes no saber si ir a una población u otra al hospital, pero quizá necesitas saber la distancia y si el tratamiento más adecuado lo darán en un lugar o en otro. Quizá puedas ir saliendo del lugar mientras llamas por teléfono y resuelves las dudas.

6. Responde. 

Después de lo que has hecho ya no se trata de una reacción, de algo reflejo que haces en una determinada situación, si no de una respuesta racional. Una vez has tomado la decisión sigue con ella, salvo que algo muy grave te diga que te estás equivocando.

 

7. Date la enhorabuena cuando ha acabado la situación .

Has reaccionado de una forma madura y valiente. Has sido capaz de controlar tus emociones y de actuar. Mereces una recompensa que además te ayudará a fijar más en tu mente esa manera de actuar.Puedes estar orgulloso. 

 

 

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