" Repito la revelación de Sturgeon, que me surgió después de una agotadora defensa de la ciencia ficción durante veinte años  contra los ataques de personas que usaban los peores ejemplos del género para conseguir munición, y cuya conclusión era que el noventa por ciento de la ciencia ficción es basura o mierda. Usando los mismos criterios (...) se puede argüir que el 90% de las películas, literatura, y bienes de consumo son mierda. En otras palabras, la afirmación ( o el hecho) de que el 90% de la ciencia ficción es mierda no aporta al fin y al cabo ninguna información, porque la ciencia ficción tiene el mismo nivel de calidad que todo el resto de formas artísticas".  Theodor Sturgeon. Venture 49, September 1957

 

Conocí esa cita por un muy interesante artículo de mi amigo Homo Minimus.

Suena bien. A todos nos gusta criticar muchas cosas. "Esa película es una mierda". "Esta chica no canta bien". "Ese libro no merece la pena".

Mierda sí, pero mierda ajena. Nosotros no somos la mierda ni formamos parte de la mierda. Nosotros estamos en un palco preferente mirando al mundo y señalando con gesto de emperador disciplicente "mierda, mierda, mierda".

 

Por: flickr.com/photos/danieldisintegration/3463939569/

El 90% de nosotros también es mierda.

 

Hasta ahí todo muy divertido. Pero llega un momento en que el César de dedo acusador se da cuenta de que la mierda no está fuera. La mierda está también en uno. La mierda también es uno mismo.

No es fácil darse cuenta. Todos nos creemos mejores de lo que somos ( como bien predice el efecto de Dunning-Kruger) . Todos echamos la culpa a los demás, al mal tiempo o al empedrado de nuestros errores, pero como un padre que recuerda a su hijo solo cuando es campeón del mundo, nos apresuramos a atribuirnos nuestros éxitos.

Quizá no te llegues a dar cuenta nunca de que el 90% es mierda. Y sería una pena, porque entonces nunca podrás cambiarlo. Pero es posible que con un poco de suerte, en alguna ocasión, la luz de la verdad atraviese el tupido bosque de tu sensible ego ( te estoy hablando a ti y me estoy hablando a mí mismo) , y te darás cuenta de que la ley de Sturgeon es cierta también para ti.

Y te vas a sentir mal. Pero es bueno,  porque te darás cuenta de que existe la posibilidad de redimirte. De descubrir qué parte no es mierda y de mostrar al mundo más de esa parte que no es mierda.

 

Mierda sí, pero tampoco tanto.

 

Si el 90% fuera mierda no se podría salir a la calle. Nadie iría al cine, ni escucharía música, ni iría a comer a ningún lado. Y salvo que seas una adolescente gótica que se entretiene cortándose las venas no creo que pienses que la vida es una total mierda.

En realidad la frase debería decir otra cosa:

"el 90% de todo es vulgar".

No suena tan bien.

No es una frase tan fuerte.

No podemos decirla y poner cara de rabia. Pero es mucho más cierta.

Así que en lugar de mierda podemos hablar de semi-mierda. De algo que no es bueno pero que tampoco hace que se acabe el mundo.

"El 90% de todo es semi-mierda".

 

La semi-mierda , además de ser abundante flota.

Quizá imaginas algo así.

Qué mala pinta

Qué mala pinta

 

Una especie de montón de semi-mierda con algunas perlas ( las perlas negras también son perlas) escondidas.

Estás equivocado.

La distribución no es tan homogénea.

Lo más vulgar es lo que está más a la vista.

Piensa en tu mente.

La mente es caótica, como una pila de papeles. ¿Qué pasa cuando hay un montón de papeles que están unos encima de otros? Lo que ocurre es que los papeles que se usan más acaban siempre en la parte superior.  No es que lo planees, es que como los usas constantemente suelen acabar ahí.

Tu cerebro también funciona así. Las cosas se acumulan en tu cabeza, pero las que más se usan están en la parte superior. Si tomamos el primer papel de un montón, es muy probable que sea un papel habitual. De la misma forma, si tomamos la primera idea de nuestra cabeza, lo más probable es que sea algo muy común y poco creativo.

En realidad la distribución del 90% de semimierda es más parecida a esto.

90% de todo es mierda bien

 

Es casi todo semi-mierda, con un 10% que merece la pena, pegado a la parte de abajo. Yo comía los Sundaes del McDonalds de chocolate caliente. Y eran todo helado salvo una parte muy pequeña de chocolate en la parte inferior del vaso. El helado era una porquería, pero ese delicioso chocolate lo compensaba todo. Para comer el chocolate, tenía que ingerir cucharadas y cucharadas de helado sin sabor, de verdadera semi-mierda.

 

Crear es crear diez veces.

¿Cuál es la consecuencia de todo eso?

Tienes que comer nueve cucharadas de mal helado para llegar al rico chocolate. Tienes que tener nueve ideas vulgares para tener una idea brillante.

¿Qué ocurre? Que casi nunca estamos dispuestos a tener diez ideas. Y por eso nos contentamos con una cucharada de mal helado y pretendemos convencer a los demás de que es maravillosa.

 

No nos falta creatividad. Nos falta trabajo.

— Ivan Entusiasmado  (@Entusiasmadocom) June 11, 2015


Newton ha hecho mucho daño con su manzana. Puede que Arquímedes tuviera la idea mientras estaba en su bañera de Siracusa. Pero nunca habría salido gritando "Eureka" si no hubiera trabajado antes como un burro para crear las condiciones necesarias en su mente para tener la idea. Y si Newton nunca hubiera aprendido física, podrían haber caído mil manzanas sobre su cabeza sin que sirvieran para nada más que para abollársela.

Si piensas que no se te ocurre nada, es porque estás parado mirando las telarañas pensando que las ideas van a caer sobre ti como si fueran restos de basura espacial.  Eso es como sentarte encima de donde está enterrado un tesoro esperando que se desentierre.

 

Por: flickr.com/photos/cogdog/14841325678/

Diez es tres, es diez, es veinte.

No creo en los números mágicos. Si se habla de tener diez ideas es porque estamos en un sistema decimal, y suena más redondo. Podrían ser 3 ideas, 6,  8, 15 o 22. No te quedes con el detalle. Quédate con la idea principal: Has de tener muchas ideas para poder descubrir una buena. Has de mirar mucha tierra para encontrar una pepita de oro.

Me gusta el concepto. Así que le voy a buscar un nombre.

Lo podría llamar "decacreación". Crear diez veces. De "deca" que significa diez. Pero sería una ironía que simplemente se me ocurriera un nombre y lo diera por bueno. Sería admitir que todo lo que he dicho en este artículo no sirve para nada. Así que me lo curraré más. Pensaré en nueve alternativas más.

- "Overcreate", como en overkill.

- Sobrecreación.

- Multicreación.

- Creación de racimo.

- Tormenta de ideas... pero qué mierda

- Supracreación.

- Creación 10.

- Ideas overkill.

- Creaciónx10.

- Recreación.

- Rcreación.

- Creación a discrección.

- Decidear.

- Ncrear.

- Sobreidear.

- Xidear.

Me gusta sobreidear. Pero creo que me quedaré con la última: Xidear. La X indica el Diez en números romanos. Además se puede pronunciar. Y la X es la incógnita así que es tanto diez como un número indeterminado. Me la quedo.

Xidear sería crear un número suficiente de ideas como para que salgan muchas ideas el 90% de semi-mierda, y el 10% de sustancia. Y la Xidea o ideaX sería la sustancia que queda si quitas la semi-mierda.

 

Por: flickr.com/photos/edwardyanquen/1444167459/
Sí, es cursi, pero mola.

Creatividad para vivir.

Si crees que la creatividad es solo para escritores, compositores o pintores, es que estás viviendo una vida llena de semi-mierda.

La vida sin creatividad es una línea recta. Pim, pim, pim, pim, pum hasta que mueres y no hay más linea recta que el encefalograma de tu cadáver. Ya no hay nada. La linea recta es la muerte.

Pensamos que vamos caminando por la vida. Pero eso también es un error. Nuestra trayectoria por la vida se parece más a la de un camión a toda velocidad. El camión tiene una inercia muy fuerte. Si vas caminando, puedes girar en cualquier momento sin problema. Pero cuando un camión va en marcha  es mucho más difícil girarlo. Puedes hacerlo pero has de agarrar bien el volante y girar con mucha energía. Cuesta, pero merece la pena.

La vida es como ir en camión

El enemigo no es la falta de talento sino la pereza.

 

A nadie le gusta la vulgaridad.  Todos nos sentimos mejor cuando organizamos unas vacaciones especiales que cuando nos limitamos a ir al primer sitio que se nos ocurre. Todos nos sentimos mejor cuando hacemos un regalo muy original que cuando regalamos la enésima corbata. Todos preferimos dedicarle a la persona que nos importa una frase que encaje perfectamente y no la primera frase típica que nos viene a la mente.

Entonces ¿por qué somos vulgares?

Porqué el mundo está lleno de películas que no te sorprenden, de parejas que no te sorprenden, de blogs que no te sorprenden ( autocrítica "inside") , de tardes aburridas. No es que nadie quiera ser así, es que casi nadie trabaja lo suficiente como para ser de otra manera.

Puedes no ser vulgar. Puedo no ser vulgar. La pregunta es ¿vamos a trabajar lo suficiente para no serlo?

 

 

 

 

 

 

 

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