Cómo amar cuando te han hecho daño.

"A las ocho de la mañana le mando este WhatsApp a P:

Creo que deberías estar con X. Sé que le tienes miedo a las relaciones por el daño que me has dicho que te hicieron. Es normal, pero hay que enfrentarse a los miedos. Cuando te dejan, duele, sobre todo la primera vez. No te lo esperas y te parece imposible que eso pueda ocurrir, porque uno viene del amor familiar, que es incondicional e imperecedero, y no entiende que el amor se pueda acabar. Pero el aprendizaje que hay que sacar no es que hay que temer al amor, sino que hay que estar preparado. Luis Alberto de Cuenca tiene un libro cuyo título considero que refleja (sin pretenderlo) la que creo que es la actitud adecuada ante el amor: «Sin miedo ni esperanza». Yo lo tengo claro: me la he jugado y me la seguiré jugando en mis relaciones. Incluso si no les veo mucho futuro, me la jugaré. Hay que ser valiente e ir a por todas. Me llevaré puñaladas unas veces y saldré con rasguños otras, pero hay que arriesgar para ganar porque, como dice mi clon Pep Guardiola, «no existe mayor riesgo que no arriesgar». ¡Vamooooos!"

Texto extraído de la entrada “no os peleéis por mí” en la página Sarmentero.com

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He de admitir que tengo debilidad por el poeta Rafael Sarmentero. En una ocasión hice un podcast con él y me quedé sorprendido de su claridad al ver la vida.

He querido traer a este blog sus palabras porque tratan algo que muchas veces me encuentro, especialmente en chicas.

Veo personas que han apostado mucho en sus relaciones acabar perdiendo. Después de se cierran en banda, y se niegan a tener nada serio con nadie porque tienen miedo a que les hagan daño.

¿No es normal que evitemos el dolor?

Por supuesto que sí.

¿Se consigue algo cerrándose en banda, negándose a tener otra relación? Mi opinión es que no. El propio Sarmentero recuerda en otro poema que todos los animales huyen del dolor.

Pero sabemos que esa técnica no funciona. Negarse a amar es como negarse a comer. Uno puede hacerlo un tiempo, pero acaba cediendo y posiblemente con la comida más inadecuada.

Conozco muchas chicas que se han negado a tener una relación con chicos muy adecuados para ella porque otros les habían hecho daño. Después de un tiempo han terminado cayendo en una nueva relación con alguien que, siendo mucho más manipulador y falso, había conseguido vencer esa resistencia.

Además nadie puede dejar de sentir. Lo más que puede hacer es rodear esos sentimientos de un muro alto de piedra negra. Mientras el muro aguanta, todo va bien, pero cuando alguien consigue superarlo, o cuando cae por su propio peso, entonces el corazón sensible oculto detrás está totalmente indefenso y sediento de cariño. El muro que estaba levantado para proteger del dolor es precisamente el que hace que cuando ese corazón cae, caiga hasta el final del abismo.

Convencido como estoy de que no es bueno levantar muros, miro con simpatía la frase de que hay que amar sin miedo ni esperanza. Sin embargo, creo que necesita alguna matización que para mí es importante.

Cómo amar cuando te hacen daño?

Por: <flickr.com/photos/corsica_jp/4586429843/

Amar sin miedo

Eliminar el miedo está de moda. Nadie quiere defender el miedo. Todos te piden que lo dejes de lado, que te atrevas, que te lances. El único miedo que se nos permite es el de perdernos algo ( fear of missing out)

Pero el miedo tiene su función. Amar sin ningún miedo sería amar a cualquier persona que se te cruce y te guste.

No creo que sea lo mejor. No hay que perder todos los miedos, solo los miedos irracionales. La madurez no consiste en perder todos los miedos, sino en saber cuáles tienes que perder y cuáles no. Saber que sí deberías tener miedo a lanzarte al agua desde una roca a 10 metros de altura, pero no a dormir con la luz apagada.

El miedo que has de perder es el miedo injustificado. El miedo a tu propia sombra. El miedo a todas las personas que se te crucen, por motivos que no dependan de ellas sino de ti mismo.

Pero no has de perder el miedo cuando veas banderas rojas. No has de perder el miedo a amar a quien te gusta pero intuyes que no te va a corresponder. A quien piensas que no te va a dar el lugar adecuado. Ese miedo es justificado y perderlo sería arriesgarte a entrar en un mundo oscuro y peligroso.

Yo por ejemplo jamás me he planteado estar con una chica de las que disfruta haciéndose notar. De las que sonríe a cualquiera que se cruza y tiene hambre de los elogios de cualquiera. Puedes llamarlo miedo. O llamarlo precaución y verlo como un análisis de riesgos. Quizá uno no pueda cambiar sus sentimientos de inmediato, pero sí puede cambiar los actos que realiza en función de ellos.

Hace poco escuché el caso de una chica que había tenido una cita. El chico parecía encantador y la cena iba muy bien hasta que de pronto él le dijo a ella: "La camarera está buenísima". ¿Debería ella haber ignorado su miedo? Aunque le hubiera gustado mucho él, a mí me parece que haría muy bien en ser consciente de ese peligro y no tener una relación por miedo a lo que pudiera pasar.

Hay que amar sin miedo injustificado, o por decirlo de una manera más sencilla, amar sin pánico.

Amar sin esperanza

En esto estoy aún más en desacuerdo. Nadie puede amar sin esperanza. Amar es imaginar un destino compartido. Cuando amas a una persona deseas pasar el mayor tiempo posible con ella. ¿Cómo vas a desear pasar tiempo con alguien si no tienes ninguna esperanza de que vaya bien? Como mucho te limitarías a unas cuantas noches de pasión, con la amarga desesperanza del que sabe que disfruta de algo que está cerca de acabar.

Amar es tener esperanza. Amar es pensar que la vida será maravillosa con esa persona. O al menos partes de la vida. Porque puedes amar a quien crees que te hará infeliz, pero solo porque piensas que junto a momentos de infelicidad habrá momentos tan felices que lo compensen todo.

¿Entonces?

No se trata de no tener esperanza. Se trata de no desconocer que el futuro es incierto y que cualquier cosa se puede pasar.

La manera perfecta de amar es para mí aquella en la que el enamorado cree que todo va a ir bien, pero está preparado psicológicamente por si fuera mal. O como dicen los americanos:

Expect the best but prepare for the worst

Espera lo mejor pero prepárate para lo peor.

Te diría que dejes de amar si no tienes esperanza. Pero si no tienes esperanza es porque ya has dejado de amar antes.

Ama con esperanza pero sin seguridad. Ama sabiendo que es imposible saber lo que va a pasar, y que todas las promesas y juramentos del mundo no pueden evitar que mañana pueda ocurrir cualquier cosa.

Conclusión:

Me gusta la frase ama sin miedo y sin esperanza. Es una frase hermosa, redonda y perfecta como casi todo lo que escribe Sarmentero, pero no creo en ella. Ama con miedo y con esperanza. Ama sin pánico y sin seguridad. Como si tu vida dependiera de ello, pero sabiendo que tu vida no depende de ello. Sabiendo que ocurra lo que ocurra, podrás superarlo.

 

 

 

 

 

 

 

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