En la entrada anterior hablé de cómo ser como el fuego y usar todo lo que la vida nos lanza para brillar con más fuerza.

No se trata de creer que todo es maravilloso. Ese no es el tipo de positividad que yo propongo. Se trata de elegir, entre todas las miradas posibles, aquella que sin separarse de la realidad, nos permita ser lo más felices que podamos.

Hoy he encontrado en redes sociales una imagen que resume muy bien esto:

Definir la situación por lo positivo

Un árbol deja caer flores. ¿Es una maldición o una bendición? Depende de la mirada, y depende de las circunstancias.

En la imagen a los paseantes no les importa que el suelo quede lleno de flores, no es el suelo que está delante de su casa. Ellos solo reciben la parte positiva. Para ellos es fácil mirar la caída de las hojas con buenos ojos.

La señora recibe la parte negativa. La entrada de la casa se le llena de flores. Este es el mejor ejemplo de cómo aplicar la mirada positiva, porque la señora si puede escoger entre dos miradas:

  1. Pensar que tiene la entrada de la casa sucia, aunque sea de hojas bonitas. Con este pensamiento es muy probable que no se sienta muy bien.
  2. Pensar que tiene la entrada de la casa llena de hojas de un color precioso, aunque tenga que barrerlas. Con este pensamiento, es muy fácil que se sienta bien.

Como ves, no se trata de negar la realidad. No se trata de decir que no hay que limpiar las hojas. Eso sería engañarse. Esa sería una positividad absurda.

Se trata de priorizar. De poner delante lo positivo y poner detrás lo negativo. 

A veces será más fácil y a veces será más difícil. Casi todas las situaciones tienen una parte buena y una parte mala, pero a veces la parte buena es muy pequeña y a veces es muy grande.

Pero ¿cómo se prioriza?

En mi opinión lo esencial es definir la situación por la parte positiva. Y digo definir la situación y no poner la atención, porque la atención puedes necesitar ponerla en lo negativo. Puedo tener que limpiar las hojas del árbol, y estar pendiente de la limpieza, pero definir la situación como "un inconveniente de disfrutar la caída de hojas de colores". O definir la situación como "la maldición de limpiar otra vez las hojas del árbol".

Es la definición de la situación lo que marca la diferencia. Define las situaciones por los elementos positivos en lugar de definirlas por los negativos y estarás un poco más cerca de la felicidad.

¿Cuál es la edad a la que más huella te dejan las canciones?

A 470 participantes en un estudio se les se les mostraron los títulos y artistas de 111 canciones populares que habían aparecido en las listas entre 1950 y 2015 y calificaron el grado en que tenían recuerdos autobiográficos asociados con cada canción, así como el grado en que estaban familiarizados con la canción y les gustaba.

En ambas cuestiones: tanto los recuerdos asociados como la familiaridad con las canciones el mayor efecto resultó estar en la adolescencia ( alcanzando la cima alrededor de los 14 años).

Así que posiblemente las canciones que más te han influido en tu vida las escuchaste alrededor de los 14 años.

En mi caso puedo decir que recuerdo muy bien algunas canciones de cuando era adolescente. Pero ¿es porque las he escuchado más veces? ¿es porque las que recuerdo son solamente las buenas? ¿es porque era adolescente? o ¿es porque las canciones eran simplemente mejores?

Es muy difícil de decir. El estudio eso sí, está ahí.

fuente: https://journals.sagepub.com/doi/full/10.1177/2059204320965058

 

La paradoja del barco de Teseo

En su libro sobre el mítico Teseo, Plutarco, el historiador griego escribe lo siguiente:

"El barco en el cual volvieron (desde Creta) Teseo y los jóvenes de Atenas tenía treinta remos, y los atenienses lo conservaron hasta la época de Demetrio de Falero, ya que retiraban las tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes, de modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era".

Esa es la llamada paradoja del barco de Teseo.

Douglas Adams en su libro Last Chance recoge un caso parecido:

Yo recuerdo que una vez en Japón, fui de visita al Kinkaku-ji en Kioto y me sorprendí al observar lo bien que el templo había resistido el paso del tiempo desde que fuera construido en el siglo catorce. Entonces me explicaron, que en realidad el edificio no había resistido, ya que de hecho se había quemado hasta los cimientos dos veces durante este siglo. Por lo que le pregunté a mi guía japonés "¿O sea que no es el edificio original?".

"Al contrario, por supuesto que es el original", me contestó, un tanto sorprendido por mi pregunta.
"¿Pero no se incendió?".
"Sí".
"Dos veces".
"Muchas veces".
"Y fue reconstruido".
"Por supuesto. Es un edificio histórico importante".
"Con materiales completamente nuevos".
"Por supuesto. ¡Si se había incendiado!".
"Pero entonces, ¿cómo es posible que sea el mismo edificio?"
"Siempre es el mismo edificio."
Y tuve que admitir que este era un punto de vista perfectamente racional, solo que partía de un postulado completamente inesperado. La idea del edificio, la finalidad del mismo, y su diseño, son todos conceptos inmutables y son la esencia del edificio. El propósito de los constructores originales es lo que sobrevive. La madera de la que está construido decae y es reemplazada todas las veces que sea necesario. El preocuparse por los materiales originales, que solo son recuerdos sentimentales del pasado es no saber apreciar al edificio."

Todo ello nos lleva a una pregunta, la propia de la paradoja del barco de Teseo. ¿Cuándo deja algo de ser lo que es? ¿cuándo ha cambiado tanto que ya no merece ser considerado de la misma forma?

Las causas de Aristóteles

Aristóteles decía que hay 4 tipos de causas:
La causa material: de qué está hecho algo. Por ejemplo un templo está hecho de mármol.
La causa formal: el diseño que tiene. En el caso del templo sería la estructura que se le ha dado en los planos y que se plasma en la realidad.
La causa eficiente: quién ha hecho que sea así. En el caso del templo, sería el arquitecto.
La causa final: para qué está hecha la cosa. P. ej: Para adorar a Atenea
En el caso del barco de Teseo, aun después del cambio de todas las piezas de madera, la causa formal sería igual (el barco tendría el mismo tipo de estructura). En cuanto a la causa final, también tendría el mismo destino que es navegar y llevar a las personas de un lugar a otro. La causa material habría cambiado porque serían tablones distintos. En cuanto a la causa eficiente a lo largo del tiempo serían constructores distintos.

Las causas de Aristóteles
El cambio constante

Decía Heráclito que no te puedes bañar dos veces en el mismo río, porque el río ha cambiado. Pero nadie que pasa por un río todos los días siente que sea un río diferente. ¿Entonces es el mismo río o no?

El problema es nuestra tendencia binaria. Nuestro deseo de responder a las preguntas con un sí o un no, cuando casi siempre la respuesta es sí y no al mismo tiempo.

El río es el mismo y no es el mismo. El barco de Teseo es el mismo y no es el mismo. Tiene cosas que son iguales y cosas que son diferentes.
El considerar que algo es igual o no es igual, cuando ha habido algún cambio por mínimo que sea es una cuestión subjetiva.

La causa material en los recuerdos

De hecho, si me tuviera que mojar en el caso del barco de Teseo, diría que deja de ser igual cuando se han cambiado todas las piezas.
El valor de un recuerdo, no es solo el de recordar algo, sino el de establecer un puente material con el pasado. Por eso para la memoria la causa más importante es la causa material.

Ver la pulsera que regalé a la persona que amé, producirá un efecto muy grande en mí, aunque esté deteriorada. El mismo modelo de pulsera, aun pareciéndose más a la pulsera que regalé en su momento, no produciría en mí el mismo efecto.

En 1999 el dibujante Todd McFarlane pagó algo más de 3 millones de dólares por una pelota de beisbol. Como cualquier otra pelota es redonda, blanca y está cubierta de dos capas de piel, pero su valor emocional es incalculable, porque es la bola de béisbol con la que Mark McGwire llegó a su home run número 70. ¿Qué valor tendría una pelota que reprodujera al detalle la pelota de McGwire? Muy poco posiblemente. Es el hecho de que ese trozo de piel estuviera presente en un momento histórico lo que hace que tenga valor.

 

Las causas de la conducta

Cuando vemos la conducta de alguien, pensamos inmediatamente en cuál es la causa de esa conducta. Es lo que en psicología se llama atribución.

Busca la causa es algo que hacemos inmediatamente, no solo con las conductas humanas sino con todo. Cuando no conocemos la causa, nos la inventamos. Por eso el hombre primitivo inventó dioses del trueno, porque no podía soportar el no saber por qué el cielo retumbaba, y prefirió una explicación imaginaria, que no tener ninguna explicación.

El error de atribución fundamental

Tipos de causa del error de atribución fundamental

Hay dos tipos esenciales de causas del error de atribución fundamental : internas y externas. 

Las causas internas son las que derivan de la personalidad o el carácter de una persona (Pedro ha pedido la baja porque no es muy trabajador).

Las causas externas son las que dependen de circunstancias ( Pedro ha pedido la baja porque ha pillado una gripe muy fuerte que hace que le haya subido la fiebre)

La causa que le adjudicamos a la acción es muy importante, porque como se puede ver en el ejemplo anterior, nuestra reacción será muy distinta según actuemos de una manera o de otra. 

Error de atribución fundamental

El error de atribución fundamental consiste en que tendemos a dar más importancia a las causas de carácter que a las circunstancias (Ross, 1977). Este efecto ha sido descrito como " la tendencia a creer que lo que las personas hacen refleja quiénes son" ,

 

A favor o en contra de Fidel Castro

En " The Attribution of Attitudes " (1967) dos psicólogos americanos, Edward Jones y Victor Harris, describen un interesante experimento.

Se pidió a unos universitarios que escucharan a un alumno leer un ensayo sobre la Cuba de Fidel Castro, y después juzgar si el autor era favorable o contrario a Castro.

A algunos de los universitarios se les dijo que el alumno había escrito voluntariamente el texto, y a otros se les dijo que se le había ordenado lo que debía escribir.

En el primer caso, los universitarios consideraron que el autor era castrista si el ensayo era favorable a Castro, y anticastrista en el caso contrario, lo que es bastante lógico.

Pero lo sorprendente es que los universitarios que sabían que al autor del ensayo se le había ordenado lo que tenía que escribir también pensaron que el autor era más o menos castrista según el texto del ensayo.

Sólo un 27 % de los participantes expresaron que no había forma de saber la actitud del estudiante a partir del tema del ensayo (para una investigación seminal muy similar véase Jones & Harris, 1967).

Edward Jones y su discípulo Daniel Gilbert llamaron a ese frecuente error " correspondence bias" (" presunción de correspondencia" ), pues implica considerar que lo que una persona hace muestra lo que una persona es.

Posteriormente el también psicólogo Lee Ross lo llamó error fundamental de atribución, considerando que se manifiesta con reiteración en la vida social y política.

Explicaciones

Hay diversas explicaciones al error de atribución fundamental. Entre ellas mencionaremos la teoría del mundo justo y el centro de atención.

La teoría del mundo justo

Melvin J. Lerner (1977) habló de la creencia de que las personas obtienen lo que merecen y merecen lo que obtienen. Esa teoría encaja muy bien con la idea de que lo que sucede deriva de la naturaleza de la persona. Si muere un drogadicto de sobredosis, es más tranquilizador pensar que ha caído en la droga por su carácter inclinado a ello que creer que fue por unas circunstancias complicadas.

La teoría del mundo justo subyace en todos nosotros, quizá por influencia de la religión en la que lso buenos son recompensados y los malos son castigados, o por los propios cuentos o películas en los que eso siempre ocurre.

Además, como todos pensamos que somos mejores que la media, esa teoría también es útil para nosotros, porque nos hace creer que nos pasarán cosas buenas y no nos pasarán cosas malas.

El centro de atención

Cuando una persona hace algo y tenemos delante a esa persona, nuestra atención se concentra en ella. Sin embargo, sus circunstancias suelen ser menos conocidas. Veo a María que ha llegado tarde, la tengo delante y veo sus movimientos nerviosos, pero no veo el atasco que ha encontrado al salir de su casa, ni veo a sus hijos retrasándola.

Error de atribución fundamental y sesgo egoísta

El sesgo egoísta es un sesgo del conocimiento que opera como la famosa ley del embudo de la que hablábamos en los juegos de cuando éramos pequeños. " Lo ancho para mí y lo estrecho para ti."

Tendemos a disculpar nuestros propios errores y a condenar los errores de los demás.

Una de las formas en que opera el sesgo egoísta es aplicando el error de atribución fundamental a los demás pero no a uno mismo. 

Si tú no llamas, es que has estado muy ocupado. Si la otra persona no llama, es que es desinteresada y pasota.

Si otra persona llega tarde, es porque no le importa el tiempo de los demás. Si tú llegas tarde, es que te han surgido obstáculos lógicos.

Eso para las cosas negativas claro, porque cuando se trata de algo positivo hacemos justo lo contrario. Yo he conseguido el ascenso porque soy inteligente y trabajador. Tú has conseguido el ascenso por suerte o porque le has caído bien al jefe.

Lo mismo ocurre también entre los grupos. Sueles atribuir la conducta negativa de alguien de tu grupo a alguna causa razonable pero atribuyes la conducta negativa de alguien de otro grupo a su propia naturaleza ( El político de mi partido mintió porque era necesario para conseguir el bien del país, pero el político del otro partido mintió porque es un mentiroso).

 

Cómo solucionar el error fundamental de atribución

Es por algo que este error se ha llamado error fundamental. Es fundamental porque es muy difícil tener empatía con la otra persona si pensamos que todo lo malo que hace se debe a lo malo que es.

Por eso la forma de solucionar el error fundamental de atribución es primero detectarlo y segundo cambiar nuestra perspectiva.

Antes de juzgar la conducta de otra persona, trata de recordar alguna situación en la que tú hayas hecho algo parecido. Y piensa en cómo te juzgarías a ti mismo. Luego aplica a la otra persona la misma vara de medir.

Crítica al error fundamental de atribución

Un metaanálisis de los 173 estudios relacionados con el tema, determinó sorprendentemente en 2005 un tamaño del efecto cercano a cero, negando así la realidad del error de atribución fundamental.

En todo caso el metaanálisis consideraba que este efecto se producía cuando:

1. se describía a la otra persona como poco usual.

2. cuando se explicaron eventos hipotéticos (y no reales).

3. cuando las personas eran íntimas (se conocían bien)

o 4 .cuando los grados de libertad de los investigadores eran altos.

Cuando se daban esas circunstancias, lo que descubrió el metaanálisis fueron dos asimetrías: los eventos negativos se atribuyeron asimétricamente a los rasgos en otros, pero lo contrario se mantuvo para los eventos positivos, apoyando un sesgo egoísta en lugar de una asimetría actor-observador. Véase también el metaanálisis de 2006 de Malle. (es.qaz.wiki)

Fuentes

 

 

 

Tabla de contenido

 

¿Qué es el síndrome del objeto brillante?

¿Alguna vez has sentido que tienes tendencia a dejar proyectos a medias? ¿Crees que continuamente dejas todo sin acabar?

Quizá tienes el síndrome del objeto brillante.

El síndrome del objeto brillante es la costumbre de buscar siempre algo nuevo y diferente, dejando de lado lo anterior. Se llama así porque cuando a un niño le das un juguete, juega con él, pero si le acercas después un juguete nuevo, deja el anterior y presta solo atención al nuevo objeto.

¿Es un problema?

Buscar cosas nuevas no es un problema en sí mismo. Te permite ser pionero, estar en la cresta de la ola y abrir tu mente a nuevas opciones .

El problema es cuando eso no te deja acabar nada. Cuando vas de una cosa a otra sin parar en ninguna y sin conseguir tus objetivos.

síndrome del objeto brillante

Ejemplos del síndrome del objeto brillante

El síndrome del objeto brillante se puede manifestar de muchas maneras diferentes.

1. Aprendiendo.

Quieres aprender por ejemplo a invertir en bolsa. Comienzas leyendo un libro y cuando apenas llevas unas páginas, pasas a otro. O vas probando curso tras curso, gastándote un dineral en ellos y sin aplicar los principios de ninguno.

2. Intentando mejorar.

Quieres perder peso y empiezas saliendo a correr. Luego te cansas y decides apuntarte a un gimnasio a clases de zumba. Después te cansas de las clases y decides ir a pasear.

3. En tus relaciones.

Cuando tienes problemas en una relación, puedes comenzar a ver cualidades positivas en una tercera persona. Al cambiar a estar con esa nueva persona, empezarás a darte cuenta de sus defectos y buscarás otra y así sucesivamente.

4. En los negocios.

Los emprendedores tienen casi la necesidad de estar pendientes de todas las novedades. Pero a veces tienen una adicción a cambiar de una rama a otra sin estar en ninguna de ellas el tiempo suficiente para triunfar.

Consecuencias negativas del síndrome del objeto brillante

Consecuencias negativas del síndrome del objeto brillante

Las consecuencias negativas del síndrome del objeto brillante son muchas:

¿Por qué se produce el síndrome del objeto brillante?

Hay una causas esenciales del síndrome del objeto brillante: el miedo a perderse algo. Lo que los americanos llaman el Fear of missing out.

Pongamos que tú quieres escribir un libro. Estás recopilando materiales para hacer una novela histórica ambientada en el Imperio Romano y de pronto un amigo te habla de que ha escrito un libro para perder peso con el que ha ganado muchísimo dinero.

De pronto te imaginas a ti mismo escribiendo un libro sobre perder peso que te lleva a ser millonario. Te ves llegando en un jet a tu gigantesca mansión en una isla privada o saliendo en un programa de televisión para promocionar tu libro. De pronto la idea de la novela ambientada en el imperio romano no parece ya tan interesante.

Es natural querer más. Es natural sentirse atraído por proyectos prometedores.

Soluciones para el síndrome del objeto brillante

Hay varias técnicas que pueden contribuir a que no te dejes
arrastrar por el síndrome del objeto brillante.

* Antes de lanzarte a un proyecto, medita bien si merece la
pena.
Cuanto más medites antes de hacer algo, más difícil es que desees
abandonarlo pronto.

* Al empezar un proyecto plantea el criterio de retirada.
Queda muy bonita la frase de sigue intentándolo, pero a veces seguir en un
proyecto equivocado es una pérdida de tiempo y de energía
. Lo mejor es que
tengas desde el principio una idea de en qué punto dejarías de trabajar en el
proyecto
. Por ejemplo: "si al cabo de un año no tengo más de 100
suscriptores dejaré el canal de youtube:" Obviamente ese criterio puede
cambiarse, pero lo que no debería ocurrir es que lo cambies en el momento de
adoptar la decisión de seguir.

*No abandones un proyecto salvo que se cumpla el criterio de
retirada o haya una causa de fuerza mayor
. Si viene el huracán Katrina, igual no es el momento de hacer un trofeo
de volley playa, evidentemente siempre hay circunstancias que lo cambian todo,
pero salvo que pase algo así, no abandones.

* Establece metas a corto y a largo plazo. Las metas son
importantes para mantener el rumbo, pero también para mantener la motivación.
Si no tienes metas a corto plazo, es posible que sientas que no estás
avanzando.

El síndrome del objeto brillante a corto plazo

Hasta ahora hemos hablado del síndrome a largo plazo, pero también puede aparecer a corto plazo.

El síndrome del objeto brillante a corto plazo es lo que ocurre por ejemplo cuando estás escribiendo una entrada para el blog, te aparece un aviso en facebook y dejas de escribir para abrir el mensaje.

Pasa en muchos casos:

Mirar a una persona que pasa cerca de ti y te parece más interesante que tu cita.

Estás viendo un vídeo que necesitas ver en Youtube y de pronto te dejas arrastar a ver una cadena interminable de vídeos de gatitos.

La solución para el síndrome del objeto brillante a corto plazo está en no dejarse arrastrar por las distracciones.

Para eso hay que tener:

Un plan de trabajo de todo el día que no nos deje olvidar qué es lo que tenemos que conseguir.

Un entorno en el que exista el menor número de distracciones posible. Estar aislado de otras personas, sin teléfono, sin acceso a internet, en una postura cómoda, con ropa y luz adecuadas para no tener que levantarnos a cambiar nada.

Entrenamiento para vencer las distracciones. No basta con esperar ser fuerte cuando llegue una distracción. Es necesario tener una estrategia sólida para superarlas y haber practicado esa estrategia una y otra vez para ser capaz de aplicarla sin dudar.

Cuando somos pequeños, el mundo es muy sencillo.

En el mundo de los cuentos todo es blanco y negro. Los buenos son muy buenos, los malos son muy malos, y los buenos ganan a los malos porque es como tiene que ser el mundo.

Las cosas están encadenadas entre sí. Cenicienta es buena y por eso el hada madrina le ha concedido el deseo. El príncipe se enamora de la princesa y por eso la busca.

A -> B , Y -> Z

El mundo es seguro y tranquilo. Todo ocurre por una causa y produce una consecuencia.

Crecer

Al crecer tienes que darte cuenta de que no es verdad que haya buenos y malos. Quizá hay algunos buenos muy buenos, y quizá haya algunos malos muy malos, pero la gran mayoría de las personas están en una de los diversos tonos de gris por los que pasamos cien veces al día.

Y no siempre ganan los buenos. De hecho a veces parece que los buenos nunca ganan.

Vemos que el mundo no es seguro, que no hay nada del todo cierto.

Y tenemos miedo, mucho miedo. Si hay algo que el ser humano no soporta bien es la incertidumbre.

El mundo real no es como el de los cuentos. Las historias son complejas, nos cuesta entender lo que ocurre de verdad.

Pero no nos resignamos a que sea así. Buscamos quien encuentre la explicación más sencilla. No la mejor explicación, sino la más sencilla. Porque la explicación más sencilla es la que nos hace sentir más seguros.

A pasa por B, Y pasa por Z.

Retuiteamos las frases que explican situaciones complejas con una causa simple.

Por eso tienen tanto éxito frases estúpidas como las de Coelho.

“Vivir es tomar decisiones y aguantar las consecuencias”

“Nada en este mundo sucede por casualidad”

¿Qué demonios es eso, cómo se puede resumir algo tan complejo como la vida en una frase tan simple?

Pero lees la frase y te da ganas de hacer sí con la cabeza. Claro, una frase y ya conoces el sentido de la vida, una frase y ya no tienes que pensar más.

No es un momento “a-há”, es un momento “haha”, un risible intento de englobar el mundo en una gota de agua.

Y con esas ideas simples creamos historias. Historias que explican la evolución del mundo, los cambios de nuestros sentimientos, los motivos por los que las cosas son como son.

Historias bonitas o terribles, pero historias que explican el mundo sin dejar huecos. Porque las historias no dejan huecos.

Incluso la Historia de verdad no es sino una explicación simplificada que trata de eliminar los muchos huecos de nuestro conocimiento.

En nuestro miedo a la incertidumbre colgamos la verdad del primer pino.

Perseguimos a quien nos diga lo que queremos escuchar, a quien nos dé seguridad, a quien nos encierre el universo en el frasco más pequeño.

Las causas de las cosas

Déjame que te diga una cosa horrible. Las cosas no ocurren para algo. No hay una intención en cada suceso de la vida de enseñarnos una lección.

Las cosas ocurren, a veces buenas, a veces malas. Disfruta las buenas y sufre las malas. Entiendo que haya veces en las que sería mejor creer que hay una razón para todo, pero no es verdad, no la hay.

Las cosas ocurren casi siempre por la combinación de varios motivos.

No suspendes el examen solo porque salieras de fiesta la noche anterior.

No se pierde el partido porque el equipo estuviera cansado.

Pero los periódicos y los libros y la gente, prefiere buscar la explicación sencilla, la única causa.

El nudo gordiano

Alejandro Magno , el mayor conquistador de todos los tiempos, llegó una vez a un lugar. Allí había un nudo. El famoso nudo gordiano. Decían que el que lo supiera soltar, conquistaría Asia. Alejandro sacó su espada, y de un golpe seco lo cortó.

Esa solución es la que aplicamos muchas veces. Una causa que acabe con los problemas. Una causa que explique lo que pasa, que te haga sentir bien, que le de a todo un orden.

La causa ajena

De los muchos casos de causas falsas, ninguno tan terrible como el de las causas ajenas. Ninguno tan tremendo como el de la causa iajena.

Si piensas que todos tus problemas son culpa de una persona, de una organización, de una ideología... entonces es casi seguro que estás totalmente equivocado.

Y no solo eso.

Al poner la causa en un lugar extraño a ti, estás poniendo también la solución en un lugar extraño a ti. Y nunca podrás solucionar nada.

Muchas causas

Sería maravilloso que todo fuera sencillo. Que todo ocurriera por una sola causa y todo tuviera una sola consecuencia. Pero no es así.

El mundo tiene muchas causas. Es tentador y tranquilizador encontrar una sola causa. Pero es falso. No elijas lo cómodo. Elige lo cierto.

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