Me imagino a alguien que quisiera aprender algo en la edad media. Por ejemplo tocar el laúd. La única posibilidad que tendría sería buscar a alguien que supiera tocarlo y aprender de él.

Solo habría unas pocas personas que le pudieran enseñar. En el caso de que fuera alguien con mucha cultura y mucha suerte, es posible que encontrara un libro que hablara de ese arte.

Por: flickr.com/photos/rayphua/190101021/

Había muy poca información. Y la información era toda muy relevante, porque era ofrecida por personas con experiencia práctica o por algún libro que siempre no tener valor. Cuando tienes que copiar un libro a mano, tiendes a asegurarte de que sea valioso.

Pero el tiempo pasó. Surgió la imprenta y los libros se multiplicaron. Surgió internet y la cantidad de información aumento exponencialmente. Por vías muy diferentes además. Libros, blogs, podcasts, vídeos de youtube … Y por cada uno de esos medios, una infinidad de autoproclamados expertos dando consejos sin parar.

La información ya no es escasa. Es infinita. Y no toda es relevante. Al contrario, la mayoría de la información no vale el papel (electrónico) en el que está escrita.

Una nueva mentalidad

El problema no es que las cosas cambien, es que tú no seas capaz de cambiar con las cosas. Eso mismo pasa con el tema del aprendizaje.

Si pretendemos aprender como aprendía un monje de la Edad Media, estamos perdidos. Nos tiraremos horas sin fin leyendo libros sin valor alguno, y no tendremos tiempo para estar al día de todo.

Hoy en día determinar el valor de la información es esencial. Dice mi amigo homominimus que antes de leer un libro, prefiere leer un resumen o escuchar una conferencia del autor. Si eso le convence entonces se plantea leer el libro.

Antes había escasez de información. Ahora hay escasez de tiempo para leer esa información.

Proceso de búsqueda de información relevante.

Lo primero que deberías hacer es ser tú el que vaya a la información y no al revés. No estés en Twitter o Facebook leyendo cualquier cosa que llegue a tu línea de tiempo (time-line). Si lo haces así, estarás reaccionando en lugar de actuando. Te llegará información random y sobre todo anecdótica.

Piensa en los temas que te interesan, o hazte un esquema de lo que quieras ir aprendiendo y busca tú la información que quieras conseguir. Al hacerlo así conseguirás que la información sea más relevante y además tendrás una mayor motivación. 

  1. Busca toda la información que puedas conseguir sobre el tema. Se trata de una mera acumulación sin valoración alguna. Todo lo que tenga alguna pinta interesante cógelo.
  2. Establece una jerarquía entre la información en función de las críticas. No es un criterio justo, pero es el más rápido y muchas veces sí funciona. Si tienes que leer un libro, lee el que tenga mejores críticas. Si tienes que ver una conferencia, ve la que tenga más valoraciones positivas en relación a las negativas.

Si los elementos de información no tienen críticas (por ejemplo un pdf que has sacado de una web) entonces ojéalos para tratar de imaginar su valor.

3. Crea un esquema sobre el tema. El esquema puede ser en papel, en una hoja digital en tu tableta, en una hoja de Word o un mapa con algún software especial como Cmaps tool (gratis y muy recomendado) No solo te impedirá perderte sino que te permitirá relacionar unas ideas con otras.

  1. Escanea empezando por el elemento informativo más valioso. Escanea. Mira por encima para comprobar lo que puede tener sustancia. Cuando descubras una sección o una parte que puede ser especialmente interesante, detente y lee. Incorpora todos tus descubrimientos al esquema.
  2.  Sigue con las demás fuentes de información. Para cada una pregúntate. ¿En qué cambia esta información lo que sabía antes? Donde haya un complemento, añádelo al mapa. Donde haya una contradicción señalala y piensa cuál de las dos opciones te parece más sensata.
  3. Encuentra un lugar donde puedas estar al corriente de todas las novedades en ese sector. Hay páginas que periódicamente incluyen toda la nueva información de un campo. O puedes entrar periódicamente en una sección determinada de libros, o suscribirte a algún canal de youtube. Recuerda fusionar cada nueva información con la información anterior.

Aprender como aprendían los antiguos es absolutamente inviable hoy en día. Es como ir a la guerra de Irak con una espada de cobre. Hay que cambiar y adaptarse. ¿Es mejor, es peor? Creo que es una pregunta equivocada. Es como si son mejores las chanclas o las botas de nieve. Cada entorno requiere una conducta y una respuesta, y el entorno de mucha información de valor discutible, requiere actuar así.

 

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3 comments on “El aprendizaje del siglo XXI”

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