"Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad". Goebbels

Una mentira repetida mil veces no se convierte en una verdad, pero se le parece tanto que es difícil distinguirlas sin mirarlas en detalle.

— Ivan Entusiasmado (@Entusiasmadocom) June 10, 2014

 

 

Por: flickr.com/photos/familymwr/4929686567/

 

Hay ideas que se han hecho tan famosas que se han convertido en mitos. Así pasa con el mito de que usamos solo el 10% del cerebro. Y así ocurre con la idea de que el 93% por ciento de la comunicación es no verbal. ¿Es en realidad verdad que el 93% de la comunicación es no verbal?

 

El origen del mito.

El experimento que dio origen a esta idea es uno de  Albert Mehrabian (1972). Y se componía de dos estudios.

En el primero los participantes tenían que juzgar el contenido positivo, negativo o neutral de varias palabras. Se escogieron 3 palabras positivas: "querido", "gracias", y "cariño"; tres palabras neutrales, "oh", "quizá" y "realmente" y tres negativas "bruto" "no" y "terrible". Cada una de ellas se leyó en un tono positivo, neutral o negativo.

En el segundo estudio los participantes tenían que mirar a la fotografía de una persona con una cara positiva, negativa o neutral y determinar si la palabra "quizá" era positiva o negativa.

De estos dos estudios y otros relacionados Mehrabian concluyó que la cara transmitía el 55% por ciento de la información, la voz un 38% y las palabras un 7%. Es la regla 7-38-55.  En función de esa regla la importancia de todo lo no verbal es 12,50 veces la importancia de lo verbal. Sin embargo el propio Mehrabian admitía que había sido en un contexto determinado y que se refería solo a comunicaciones relativas a sentimientos y actitudes, sin poder ser extrapolada a otro tipo de comunicaciones.

El problema con ese estudio es que por un lado es una prueba muy artificial, que no se puede equiparar a las situaciones reales ( lo que se llama en psicología falta de validez ecológica). Y por otro lado que los participantes sabían lo que quería demostrar el investigador, con lo cual tendían a responder de esa manera ( lo que se llama características demandadas).

 

Cómo cambia la cosa cuando la gente no sabe que se investiga.

 

Quizá si los participantes no hubieran sabido lo que quería el investigador, todo hubiera sido diferente. Eso precisamente es lo que pretendió un estudio posterior ( Trimboli y Walker 1987). En ese estudio se probó sin ocultar las intenciones del investigador, ocultándolas algo, e incluso ocultándolas mucho( es decir con diferentes grados de camuflaje del experimento) . Los resultados cambiaron mucho según los casos. Se comprobó que los sujetos manifestaban estar más influidos por el elemento no verbal cuando el nivel de camuflaje era bajo, y desapareció cuando el nivel de camuflaje era alto.

 

Otras visiones.

 

En un estudio de 1970 ( Argyle y otros)  en los que se examinó la reacción de las personas a algunos vídeos, se llegó a la conclusión de que la importancia de todos los factores no verbales era de 4 veces la importancia de lo verbal.

En otra investigación de 1992 ( Hsee y otros) en relación a la comunicación de un estado de ánimo feliz o triste, se comprobó que las palabras dichas en un tono neutro eran 4 veces más influyentes que la expresión facial vista en un vídeo sin sonido. Por tanto en este estudio lo verbal resultaba más importante que lo no verbal.

 

Conclusión.

Los estudios no ofrecen resultados consistentes. Así que se puede decir que la regla del 7-38-55 es el resultado de un experimento muy concreto y que como regla general es un mito. Según como se realice el estudio, el resultado es uno o es otro.

Y en realidad si lo piensas ¿ acaso es eso sorprendente?

Imagina que has hecho un examen y yo soy tu profesor y te digo "Has aprobado el examen", con tono enfadado o alegre, con cara iracunda o tranquila. Lo importante ahí son las palabras.

Sin embargo imagina que estás con tu novia en tu casa y le preguntas si quiere ver una película. Puede decir que "no", pero no es lo mismo que lo haga con cara de enfado, a que lo haga con cara de lujuria mirando a la habitación.

Quizá es un intento vano pensar que la importancia de lo verbal y lo no verbal se puede reducir a una fórmula. Quizá no sea posible aplicar las matemáticas a la comunicación humana. Quizá nos gustaría demasiado pensar que lo sabemos todo, y estamos dispuestos a aceptar cualquier fórmula que nos haga creernos sabios.

Me temo que lo del 93% de importancia de la comunicación no verbal es un mito.

 

 

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