Hay dos tipos de problemas en esta vida… bueno tres.

“Hay dos sólo dos tipos de problemas en esta vida:

  • No sabes lo que quieres
  • Sabes lo que quieres, pero no sabes cómo conseguirlo”.
Por: flickr.com/photos/portland_mike/6852704246/

Esa afortunada frase, se la atribuye David Allen en su libro “Getting things done” a un amigo suyo llamado Stephen Snyder.  Allen incluso da un remedio para cada uno de los dos problemas.

Si no sabes lo que quieres: decídelo.

Si no sabes cómo conseguirlo: haz que ocurra.

Me impactó la frase de Snyder cuando la escuché, por la claridad con la que expresa que todas nuestras miserias se resumen en un par de cosas.

Pero ¿hay dos tipos de problemas?

 

De inmediato me puse a pensar en ejemplos de cada uno de los dos tipos de problemas.

No sabes qué carrera escoger: primer tipo.

No sabes si optar por una chica u otra: primer tipo.

Te gusta una chica pero no sabes cómo conseguirla: segundo tipo.

No sabes si dejar tu trabajo para empezar una empresa: primer tipo.

No sabes cómo conseguir que tu jefe te de un aumento de sueldo: segundo tipo.

Todo parecía cuadrar.

Sin embargo al rato se me ocurrió un tipo de problema diferente:

Tu gato ha muerto.

( digo tu gato porque quizá tú no tienes gato, y porque en caso de morir algún gato, prefiero egoístamente que no sea el mío)

Tú sabes lo que quieres: que viva tu gato.

No se puede decir que no sepas cómo conseguirlo. Es verdad que no lo sabes, pero tú problema no es no saberlo sino que no es posible ( salvo que consideres posible inventar un resucitador de gatos).

Y eso me recordó la famosa oración de la serenidad.

“Dios, dame fuerzas para cambiar lo que puede ser alterado, serenidad  para soportar lo que no se puede cambiar, y sabiduría para distinguir una cosa de la otra”.

Tres tipos de problemas.

Hay tres tipos de problemas

Combinando ambas ideas, creo que se pueden distinguir tres tipos de problemas.

  • No sabes qué es lo que quieres.
  • Sabes lo que quieres pero no sabes conseguirlo.
  • Sabes lo que quieres, pero lo que quieres es imposible.

Cada una de esas situaciones exige una respuesta diferente.

  • No sabes qué es lo quieres. Eso deberías resolverlo conociendo la versión ideal de ti mismo. Si te guías por lo que deseas ser, es mucho más fácil decidir qué es lo que quieres.
  • Sabes lo que quieres, pero no sabes conseguirlo. En ese caso lo que has de hacer es escoger tu camino a la sonrisa. Es decir determinar la vía por la que llegarás a una situación que sea de tu agrado. Y luego decidir cuál es la próxima acción que realizarás para conseguir ese resultado ( como indica el sistema Getting Things Done de David Allen)
  • Sabes lo que quieres, pero lo que quieres es imposible. Como decía el torero Joselito el Gallo “Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible”. Las cosas que no puedes cambiar forman parte del paisaje. Imagina que estás en  mitad del gran cañón del colorado. Puedes saltar, brincar, gritar, bailar o dormir. Da igual lo que hagas, el paisaje sigue estando allí, y más te vale aceptarlo porque no va a cambiar.

¿Crees que todos los problemas se resumen en estos tres tipos? ¿Se te ocurre alguno más? ¿te sobra alguno? Estaré encantado de leer tu opinión en los comentarios.

7 comentarios en «Hay dos tipos de problemas en esta vida… bueno tres.»

  1. Creo que “saber lo que quiero pero tener miedo de conseguirlo/no conseguirlo y, por la tanto, no actuar” podría ser otro tipo de problema.

    La frase de la serenidad fue mi frase de cabecera durante toda mi adolescencia… creo que nunca me llegó la sabiduría pedida para poder diferenciar lo que dependía y lo que no dependía de mí, jaja.

    Saludos, Iván.

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    • Podría ser un cuarto problema muy bien visto. O podría ser parte del “no saber cómo conseguirlo” y entonces trazar un plan para hacerlo y en caso de no conseguirlo, pasar a formar parte del “saber que es imposible”. La única forma de saber si es o no imposible es trazar un plan para intentarlo. ¿No crees?

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  2. Hola. Excelente el artículo,sin haber leído el libro de Allen,y seguramente tú lo habrás considerado, quería hacer una pequeña observación, (no en el ánimo de “…pero…” y es ésta: yendo a lo absurdo, supongamos a alguien que dice: Sé lo que quiero: robar un banco. Sé cómo hacerlo….Etc. en ese caso no habría ningún problema.En otro ejemplo horrible (sobran): Hitler sabía perfectamente lo que quería, y también “cómo” lograrlo. Entonces entramos en la dimensión ética, en el sentido de que además las conductas tienen que ser “funcionales” es decir no dañar ni a uno mismo ni a los demás. O algo así….Virgilio. (Pilar-Córdoba, Argentina)

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    • Es un tema interesante el que planteas Virgilio. El de la ética. Pero ten en cuenta que para el ladrón o Hitler, la ética no es un problema. Al menos no les parece a ellos un problema. Las conductas no es necesario que sean funcionales. Sería conveniente para todos que lo fueran, pero desde el punto de vista de cada uno, puede cumplir sus objetivos perfectamente sin que lo sean, por desgracia. Un saludo.

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