Psicología prospectiva

¿Qué es lo que nos hace diferentes de los demás animales?

Ha habido teorías para todos los gustos: el dedo pulgar que nos permite tomar herramientas, la inteligencia, la risa, la cultura, el lenguaje.

Pero quizá haya algo que nos distingue más todavía de los animales. La capacidad para imaginar el futuro.

Por: flickr.com/photos/draganbrankovic/22865390333/

Es tan importante, que Martin Seligman dice que el hombre, en lugar de llamarse "homo sapiens" debería llamarse "homo prospectus", el hombre que mira el futuro.

Y claro que los animales contemplan el futuro. Mi gato está en la puerta del jardín porque está visualizando (erróneamente en su caso) que le voy a abrir la puerta para que salga.

Pero solo contemplan el futuro más inmediato.

De lo que carecen los animales es de la capacidad de considerar circunstancias futuras lejanas y de hacer planes. Lo que no tienen es la capacidad de pensar fuera de las circunstancias actuales. Incluso cosas que podrían parecer planificación (como que una ardilla entierre una nuez) no son sino mero instinto.

Tradicionalmente se ha dado mucha importancia al presente y al pasado. Se consideraba que nuestros traumas venían del pasado, que nuestros recuerdos eran fruto solamente del pasado y que lo que percibimos es solo el presente.

Pero quizá no es así.

Quizá el futuro es mucho más importante de lo que nos pensamos.

El futuro y la memoria

La memoria es quizá de las cosas que más vinculamos al pasado. ¿No es la memoria como una grabación de lo que ocurrió?

Parece que no. La memoria se va rehaciendo cada vez que traemos a nuestra atención un recuerdo. De hecho se pueden manipular los recuerdos para que creamos recordar cosas que nunca hemos vivido. Nosotros mismos lo hacemos constantemente.

Si no lo crees, mira una película que vieras hace tiempo. Te darás cuenta de que la película tiene muy poco que ver con lo que recordaras.

Hay estudios que han demostrado que usamos los mismos procesos cerebrales para recordar ( el hipocampo reune la información de qué ocurrió, cuándo ocurrió y dónde ocurrió) que para imaginar el futuro.

También se ha probado que las personas que pierden la posibilidad de recordar (amnesia del hipocampo), pierden la posibilidad de imaginar el futuro.

Incluso los niños, hasta que no adquieren los recuerdos de sus propias experiencias ( entre los 3 y los 5 años de ordinario) no son capaces de predecir el futuro.

 

El futuro y la percepción

Pero ¿y lo que recibimos por nuestros sentidos?. ¿No es eso puramente presente? Parece que no. Cuando crees que estás viendo algo, en realidad no estás recogiendo todos los datos de la escena. Eso sería imposible. Lo que estás haciendo es estar pendiente de las variaciones que pueda haber.

¿Alguna vez has estado en la playa mirando el horizonte y de pronto algo salta en mitad del agua y se dirige tu atención allí? En realidad estabas esperando el cambio.

El futuro y el comportamiento

Quizá nada más presente que lo que sientes. Cuando estás triste, enfadado, alegre. ¿No es eso presente?

Bueno, quizá las sensaciones sean presentes, pero el sentimiento además de esas sensaciones tiene un componente más importante que es el impulso para adoptar un comportamiento.  Estás triste o enfadado porque tus genes quieren que actúes para mejorar tu situación. Estás contento porque tus genes quieren darte una recompensa para que repitas ese comportamiento en lo venidero.

El futuro y el pensamiento

Si el futuro es tan importante, entonces ¿no deberíamos estar pensando en el futuro constantemente?

Parece ser que lo hacemos. En un estudio realizado en Chicago sobre 500 personas se descubrió que pensamos tres veces más en el futuro de lo que pensamos en el pasado. E incluso en esos pensamientos del pasado, siempre aparecen las implicaciones en el futuro.

Además pensamos en lo que deseamos que ocurra el doble de veces que en lo que tememos que ocurra.

Hacer planes nos hace sentir mejor, porque al planificar eliminamos la incertidumbre que es lo que más miedo nos da.

Todo nuestro funcionamiento está dirigido hacia el futuro. Y en realidad, tiene sentido. Estamos preparados para prepararnos para el futuro, no para simplemente recordar el pasado. Es mucho más conveniente para la supervivencia.

Quizá no son buenas noticias para la meditación zen. Pero puede ser que sabiendo eso, logremos descubrir más cosas sobre nosotros mismos. De momento ya ha surgido una nueva rama de la psicología, la psicología prospectiva, que busca la representación y evaluación de sucesos en el porvenir. ¿Será un éxito? Bueno, quizá haya que esperar al futuro.

 

 

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