habilidades

Como estas esferas, cada habilidad es diferente pero todas se basan en lo mismo

A todos nos gusta aprender cosas. A veces aprendemos un tipo de habilidad y a veces otro, pero hay algo que es común a todas las habilidades y es el proceso por el que se aprenden. Dan Coyle en su libro "Las claves del talento" ( The talent code)  ha estudiado todos los elementos que llevan a adquirir alguna habilidad.

Para realizar su estudio  Coyle ha examinado las escuelas de tenis que con pocos recursos son capaces de conseguir los mejores resultados, los lugares donde se descubre a los mejores bateadores, los colegios en los que hay un mayor porcentaje de niños que acaban yendo a la universidad.

Tras todos esos estudios Dan Coyle se ha dado cuenta de que el talento no es algo con lo que se nace, sino que es algo que se adquiere. Conociendo la manera en que aprenden los mejores de cada especialidad, podremos ser capaces de tener talento en cualquier campo al que nos dediquemos.

 

¿Qué es una habilidad?.

La definición que hace Dan Coyle de una habilidad es una definición revolucionaria. Para ello se basa en la mielina.  En nuestro cerebro cualquier aprendizaje se concreta en fibras nerviosas que llevan un impulso eléctrico. La mielina es una sustancia que segrega nuestro organismo y que produce un efecto aislante de esa conexión que la hace más fuerte y que evita que haya fugas. Tiene una función parecida a la función de la goma que rodea un cable de cobre.

Por ello Coyle define la habilidad como : un aislamiento celular que envuelve los circuitos neuronales y que crece en respuesta a determinadas señales.

Cuanto más tiempo y energía pongas en el tipo adecuado de práctica ( no en cualquier práctica sino en la práctica adecuada) más habilidad adquirirás, o lo que es lo mismo, más mielina generará tu cerebro.  Y eso es válido para cualquier tipo de habilidad. Sea de la clase que sea.

 

¿Qué se necesita para adquirir una habilidad?

En opinión de Coyle se necesitan tres cosas:

1. Práctica profunda

2. Ignición

3. Coaching para la maestría.

Esas tres cosas se han de mezclar para que el aprendizaje sea el adecuado.

  1. Práctica profunda.

 

A)     El punto dulce

Muchas veces pensamos en el entrenamiento como en la práctica de nuestras habilidades de forma perfecta.  Sin embargo la realidad es otra. Si todo nos sale perfecto es muy posiblemente señal de que estamos haciendo solamente lo que ya conocemos.

Para Coyle el aprendizaje ha de buscar el “punto dulce” (sweet spot) el lugar en el que nuestras habilidades no son bastantes y tenemos que ir despacio y cometer  errores, pero somos capaces de aprender de esos errores. Es como acostumbrarse a subir por una capa de hielo resbaladiza, con plena atención y fijándonos en cada paso que damos.

El profesor Borjk , jefe de psicología en la universidad de UCLA, dice que "las cosas que parecen obstáculos se convierten en deseables a largo plazo”. “ Es más importante un encuentro real que cientos de observaciones”.

Y como ejemplo el profesor Borjk cita la investigación de Henry Roediger en la Universidad Washington de St. Louis. En esa investigación se dividió a los estudiantes de historia natural en dos grupos. Uno de los grupos estudió la materia 4 veces, mientras que el otro grupo la estudió solamente una vez pero fue examinado 3 veces. sorprendentemente los resultados de aprendizaje fueron mucho mejores en el grupo que había sido examinado 3 veces.

Por ello es tan importante establecer un entorno en el que se puedan producir situaciones complicadas y nos podamos acostumbrar a resolverlas. Es lo que pasa con los simuladores de vuelo, como el inventado por Edwin Link en 1934 y que sirvió para evitar las masivas muertes de pilotos de aviación que se producían antes. Y es lo que pasa con el fútbol sala en Brasil, que al producir situaciones con poco tiempo y espacio para pensar, supone un entrenamiento extremadamente útil para que los jugadores de fútbol aprendan.

B)      La mielina.

Para Coyle la mielina, que es el revestimiento que se produce entre las conexiones neuronales cuando aprendemos, es esencial . Y así es como funciona

(1)   Todo movimiento humano, pensamiento o sentimiento es una señal eléctrica que viaja de manera exacta a través de una cadena de neuronas.

(2)   La mielina es el aislante que envuelve esas fibras nerviosas y que aumenta la fuerza, la velocidad, y la exactitud de la señal. Una señal si las fibras están rodeadas por mielina puede viajar hasta 100 veces más rápido que si no están rodeadas.  Además el tiempo entre una señal y otra se puede disminuir en más de 30 veces. Por ello el efecto de la mielina puede aumentar la circulación de señales neuronales en más de 3000 veces. Además la mielina permite la sincronización exacta de dos señales cerebrales para producir una tercera.

(3)   Cuanto más usamos un determinado circuito más mielina optimiza ese circuito y más fuertes, rápidos y fluidos son nuestros movimientos y pensamientos.  Además menos conscientes somos de que estamos usando ese circuito. Es la automatización que nos permite estar pendientes de otras cosas.

Por eso hemos de conocer los secretos de la mielina:

-          Responde no a pensamientos sino a la acción, y especialmente a la acción en estado de profunda concentración.

-          La mielina es universal. Sirve para cualquier clase de habilidad, para cualquier clase de aprendizaje.

-          La mielina aísla, no desaisla. Cuando tienes una conexión aislada no se deja de aislar. Por eso es tan difícil abandonar los hábitos anteriores, y por eso posiblemente la mejor forma de hacerlo es crear un hábito nuevo.

-          La mielina funciona de manera diferente a lo largo de la vida de una persona. Viene en grandes cantidades en la infancia y en la juventud, y empieza a disminuir a partir de los 50 años, aunque siempre hay una cantidad que permanece preparada para su uso.

¿Por qué existe la mielina? Para nuestros genes establecer directamente todos nuestros procesos mentales sería demasiado complicado y además lo que es válido en una época no es válido en otra. Así que la mejor manera de prepararnos para cualquier entorno sería crear un elemento -la mielina- que permita reforzar cualquier aprendizaje necesario en el momento.

En el próximo post sobre cómo tener talento, veremos cómo se ha de realizar la práctica profunda, y los otros elementos del talento.

 

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