Ayer mientras leía un libro para escribir mejor, encontré un concepto muy interesante para cualquier ámbito de la vida.

El libro se llama  Mastering the craft of compelling storytelling  y explica que el escritor tiene que plantearse siempre el efecto que produce en el lector. Lo llama escribir para un efecto.

A diferencia del escritor que simplemente escribe sin pensar en las consecuencias de sus palabras en la mente de otro, quien escribe con efecto piensa siempre en el  resultado de sus palabras en la imaginación y las sensaciones del lector.

No es algo demasiado novedoso en la escritura. El mismo Hemingway ya hablaba de construir los sentimientos, es decir de no describir simplemente lo que siente el personaje, sino hacer que el lector descubra todos los elementos que llevan a esa sensación y por tanto la sienta él también.

En mi blog de literatura, escuelaescritores.com ( sin el "de" que ese es un macro taller literario), hago referencia a las consecuencias literarias del principio de escribir con efecto. Pero aquí quiero intentar aplicar ese principio a otra cosa diferente: nuestro comportamiento.

Comportarse para un efecto es ser siempre consciente de los efectos de lo que hacemos en la realidad, y especialmente en los demás.

La manipulación

Seguramente alguien me dirá que comportarse para un efecto es manipular.

El manipulador actúa en función del efecto que su conducta produce en los sentimientos de los demás. El problema es que lo hace para producir un beneficio solo para él, sin importarle si perjudica a los demás.

Pero la palabra manipulación se ha utilizado con una excesiva extensión. ¿Es manipulador el hombre que le lleva un ramo de flores a su pareja para que se alegre y esté más cariñosa? ¿ Es manipuladora la madre que le prepara una tarta a su hijo para que esté más feliz el día de su cumpleaños? ¿Es manipulador un bloguero qué quiere que el lector encuentres su artículo interesante y lo siga leyendo para conocer el final?

En todos los casos la diferencia entre una persona manipuladora y una persona que simplemente quiere conseguir un resultado está en lo mucho o poco que se tenga en cuenta a la otra persona.

Nuestra conducta tiene que tener ética para no caer en la manipulación.

Además no todo aprendiz de manipulador sabe manipular. Muchos tratan de manipular y lo único que hacen es producir el efecto contrario.

Mira sino el caso del amigo fiel de la chica guapa situado en la friendzone. Ese pobre diablo intenta manipular, quiere generar una sensación de gratitud en la chica que le lleve acercarse a él. Pero no se da cuenta de que eso actitud produce el efecto contrario, que ella no sienta absolutamente ninguna atracción por él. Y ese error se produce porque no contempla la realidad sino su imaginación. No se preocupa por las señales que da la chica sino por lo que él imagina.

Actuar de manera ciega

Frente a la manipulación la gran mayoría de las personas se limitan actuar de una manera ciega. Hacen las cosas sin saber porqué, o al menos no son conscientes de las consecuencias de sus acciones en la realidad y en los demás. Y terminan frustrados, porque la mayoría de nuestros resultados no depende directamente de nuestras acciones, una de cómo sean recibidas esas acciones por los demás.

Como actuar para un efecto: las tres preguntas

Para actuar para efecto y no caer en riesgo de cometer algún error es preciso hacernos tres preguntas

Primera. Quién eres y quién quieres ser.

Segunda. Qué efecto quieres conseguir.

Tercero. Cómo generar ese efecto en los demás.

La primera pregunta es importante, saber quiénes somos es lo que hace que no caigamos en la tentación de la manipulación, que no pensemos que todo vale y que tengamos unos criterios éticos que guían nuestra conducta.

Si no respondemos correctamente a la segunda pregunta, si no sabemos con claridad cuál es nuestro destino, nunca podremos alcanzarlo. Como decía el proverbio clásico nunca soplan vientos favorables para quien no conoce su destino.

Pero es sobre todo la tercera pregunta es la que hace que el comportamiento para un efecto sea diferente. Cómo conseguir el efecto deseado. La respuesta a esta pregunta exige pensar siempre en los demás, y adaptar nuestro comportamiento a la respuesta que encontremos.

Es, como señala el principio del kaizen o mejora constante, un círculo formado por tres etapas: Hacer, observar, corregir. Al igual que el cañonero , que primero dispara, después mira si la bala del cañón ha ido demasiado lejos o demasiado cerca, y por último ajusta el cañón para que la próxima bala caiga más cerca del objetivo.

 

Actuar para un efecto y las diferencias entre las personas

El efecto que produzca nuestra conducta en la gente no va a ser nunca exactamente el mismo. Cada ser humano tiene su personalidad y su historia, cada uno reacciona de una manera distinta ante lo mismo. Sin embargo, en lo esencial, los seres humanos somos más parecidos de lo que creemos y el efecto de nuestra conducta será muy parecido en personas muy diferentes.

Si tienes datos especiales de aquel en quien quieres conseguir un efecto, úsalos. Si no es así, tendrás que imaginar la respuesta media a ese comportamiento y tratar de progresar desde ahí. Cuanto más reacciones veas de esa persona, o grupo de personas, más aprenderás de ellas.

Todo este artículo busca un efecto: que te plantees si puedes cambiar tu forma de actuar para conseguir mejores resultados. Si llegas a hacerte la pregunta, podré decir que el resultado es excelente.

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