La queja de diez segundos

 

Sabemos perfectamente que no conseguiremos nada quejándonos y sin embargo lo hacemos constantemente.

En el fútbol, por ejemplo, cuando el árbitro pita un penalti o expulsa a un jugador, de manera automática los jugadores del equipo perjudicado se quejan. Es casi imposible que el árbitro rectifique la decisión, y es bastante más probable que saque una tarjeta amarilla a los que protestan.

Cuando golpeamos el coche contra una columna de un parking subterráneo, inmediatamente lo primero que hacemos es quejarnos.

Cuando alguien nos hace una jugarreta, nos quejamos de lo que nos ha hecho y le maldecimos, aunque no nos pueda oír, aunque no sirva absolutamente de nada.

 

¿Por qué nos quejamos?

Quejarse sienta bien.

De hecho en algún estudio se ha demostrado que maldecir cuando te has hecho daño disminuye el dolor.

Quejarse es una reacción automática.

Posiblemente con un entrenamiento intenso podríamos aprender a no quejarnos. Pero la mayor parte de nosotros no tenemos ese entrenamiento y no estamos dispuestos a dedicar el tiempo necesario para aprender eso.

Desde pequeños hemos aprendido que quejándonos conseguimos nuestros objetivos. Mi hijo pequeño tiene dos años. Con esa edad, y sin apenas hablar, su poder es muy limitado. Casi cualquier cosa que quiere conseguir, la consigue quejándose. Se queja para conseguir comida, para beber agua, para que se le cambie el pañal, para conseguir compañía.

Quejarse es muchas veces una buena estrategia.

El principio del que "no llora no mama" es muchas veces muy cierto. Quejándose uno consigue atraer la atención de los demás a sus problemas. Eso tiene el coste de que produce una molestia, así que a veces puede ser perjudicial, pero otras veces produce un beneficio para el que se queja.

Quejarse soluciona algunos problemas.

La frase del principio no siempre es cierta, sí hay problemas que se solucionan quejándose. Pero no quejándose de cualquier manera. Sino quejándose de manera estratégica ante quien puede hacer algo.  Si voy a un hotel, y me asignan una habitación mala, ir a recepción a quejarme puede solucionar mi problema. De hecho posiblemente es la estrategia más inteligente.

Entonces hay que distinguir dos tipos de quejas: las quejas no dirigidas a solucionar un problema y las quejas que pretenden solucionar un problema. Las podríamos llamar quejas no intencionales y quejas intencionales.

Obviamente el que la queja sea intencionada no significa que vaya a solucionar el problema. Puede que vaya a recepción y no me hagan ni caso. O incluso puede que como me he quejado me intenten perjudicar de otra manera, como no permitiéndome dejar las maletas el último día en recepción. Pero es una queja intencional porque busca conseguir un objetivo.

 

Entonces ¿me quejo?: La queja de diez segundos.

Como no quejarse es casi imposible y además la queja intencional produce ciertos beneficios, propongo la idea de dedicar solo diez segundos a la queja. Solo eso. Después solo podremos seguir quejándonos si es una queja intencional con la que queremos conseguir algo. Y solo ante las personas que estén en disposición de solucionar nuestro problema.

En lugar de dedicar 10 segundos a tranquilizarnos, dedicamos diez segundos a soltar vapor, como una olla exprés que suelta lo que le sobra. Después, nos sentiremos mejor y será más fácil recobrar el control.

Este es el modelo que propongo.

La queja de diez segundos

 

https://www.flickr.com/photos/56832361@N00/166782921/in/photolist-fJNKB-A48f9-8L8RkU-8KdWxD-4JfPHe-bdxr6g-57LuMo-oPyNvZ-aKb68F-brzcHT-bkYDR9-7Bq5ZF-zaqLD-5cFA8p-fYDVR8-48fVux-7Tnjp9-aFNwS6-ahYir8-4Y5ubK-5WoCiB-cxJe8L-48fVup-6KVg37-61M8hK-k8fZ3-dXJ2Nx-cVeYfQ-48k1co-46YUtv-dYRWrd-dgJxr5-cVeYv9-uFpvwK-5EB5M-eneHPM-6FzpHn-c6iTNf-9j2cFa-iPE4Xt-f9yQFu-bpUTSM-8AjVnf-dXPJd3-6HoPX2-7ABA4x-992n4-8aByj5-hsQsLj-aaG9XV Foto: lettering. Karen.

Foto: lettering. Karen.

Nunca he tenido buena letra.

Siempre envidié esa letra de muchas niñas y algunos niños que parecía de imprenta. Era bonita. Apetece mucho más leer algo cuando está escrito con una letra bonita.

Y dejé pasar el tiempo. “Sí, tengo mala letra” respondía cuando alguien me comenta lo difícil que resulta de leer. No me importaba o hacía como si no me importara.  Me parecía distinguido tener mala letra. Me parecía que me daba la imagen de un filósofo o un pensador y no de un niño rellenando la cartilla.

Es un error. Tener mala letra me ha causado bastantes problemas. Ha habido muchas veces en que he dejado unas instrucciones a alguien y ha tenido que volver a preguntarme lo que había escrito porque no conseguía entenderlo. Ha habido muchas veces en que yo mismo era incapaz de saber lo que había escrito.

Recuerdo haber leído a un escritor que tener buena letra le había permitido seguir disfrutando de escribir a mano. Lo que es seguro es que pasar sus escritos al ordenador no lo exigiría tanto esfuerzo como a los que tienen mala letra.

 

Cómo tener buena letra.

 

Hoy es tan buen día como otro cualquiera para cambiar. Para empezar a escribir con buena letra. Soy de los que piensan que todo ( o casi todo) se puede aprender, que solo es cuestión de saber cómo.

Me he puesto a investigar y he encontrado las reglas sencillas para mejorar tu letra sustancialmente. Aquí las tienes.

 

  1. Coge el bolígrafo de la manera adecuada. Por el tercio inferior del bolígrafo, con tus dedos índice y pulgar, apoyándolo sobre la curva de tu mano o sobre el nudillo del dedo índice.

 

  1. Aprieta con una fuerza intermedia. Ni tan flojo como para que se caiga el bolígrafo ni muy fuerte. Si aprietas demasiado fuerte, imagina que el bolígrafo fuera de goma y la tinta se pudiera derramar por estrujar con demasiada fuerza.

 

  1. El movimiento lo tienes que hacer con los brazos. Tendemos a hacer el movimiento con las manos solamente, cuando es mucho más efectivo hacerlo con los brazos que tiene unos músculos más fuertes. Además fortalecerás tus bíceps y te convertirás ( no , esa frase era solo para ver si estabas atento) Para practicar escribir con todo el brazo, puedes probar a intentar dibujar las letras en el aire. Empieza haciéndolas grandes y hazlas cada vez más pequeñas.

 

  1. Aprende como trazar cada una de las letras. No da igual empezar por un lugar que por otro. Para que la letra quede perfecta has de seguir el orden correcto. En esta página tienes el orden adecuado para cada carácter. Y a continuación tienes un vídeo.

 

Una regla que puedes seguir es que las líneas verticales se escriben casi siempre antes.

 

  1. Escribe despacio. Cuando aprendes alguna habilidad nueva, primero has de ser capaz de hacerla despacio. Después ya la harás más rápido.

 

  1. Escribe como si estuvieras escribiendo para que otra persona. Este truco psicológico hace que te esfuerces más en hacer las letras correctamente.

 

 

 

 

Juan lo llevaba siempre sobre sus hombros. Era pequeño, tan pequeño que a los demás les pasaba siempre desapercibido. Pero él no podía olvidar a ese hombrecillo enfurruñado y fanfarrón, que tenía algo que decir en todo lo que le pasaba.

Le llamaba Ego. A veces parecía una criatura absolutamente independiente, un parásito que habitaba el interior oscuro de su cuerpo. Otras veces le parecía que era una parte de sí mismo, y que el hecho de darle un nombre distinto no era sino una manera de engañarse, y de no tener ninguna responsabilidad en los actos del homúnculo.

Ego siempre estaba exigiendo. Cuando alguien hablaba de alguien que destacaba en algo, Ego se impacientaba. "No está hablando de nosotros"- le comentaba al oído a Juan.  Cuando alguien hablaba de sus vacaciones, el hombrecillo se colgaba del cuello de Juan y pellizcándole insistía: "Háblale de nuestras vacaciones". Juan intentaba resistirse, pero casi siempre acababa cediendo.

 

Ego

¿Quemamos el ego?

El ego. El gran enemigo.  El espíritu malvado que es y no es tú mismo. El culpable de todo lo malo que te ocurre, el culpable de que la sociedad sea como es.

Dicen los budistas, los cuasibudistas y los semibudistas que el ego es un gran obstáculo para la felicidad. Posiblemente. Lo experimento con frecuencia. Sufro sus mordiscos en mis entrañas, y sus quejas con voz de ultratumba. Y me hace ser menos feliz.

¿Se puede controlar el ego?

¿Se pueden ignorar sus exigencias?

Como en todos los sentimientos, parto de la evolución. Parto de considerar que el ego subsiste en nosotros porque nos ayuda a conseguir cosas. ¿Podrían Leo Messi o Cristiano Ronaldo ser tan buenos futbolistas si no tuvieran ego? , ¿podrían Vargas Llosa o García Márquez hacer el sacrificio que requiere ser un novelista de esa categoría sin tener un ego que les empujara?

Una vez le leí al gran Gabriel García Márquez que si no pensabas que ibas a escribir mejor que Cervantes, era mejor que te dedicaras a otra cosa.

Quizá no sea conveniente eliminar el ego.

¿Pero no podríamos al menos evitar que decida lo que hacemos? ¿No podríamos resistirnos a mencionar que nuestro libro se vende bien, que nos ligamos a una chica guapísima, que metimos un gol el otro día, que nuestro hijo es extremadamente guapo, que tenemos un teléfono de última generación?

Si juzgo por lo que veo en mí y en los demás, es una tarea complicada.

Precisamente estoy aquí para experimentar. Quiero dedicar mi segundo experimento al Ego.

 

Segundo experimento.

Experimento Ego.

Durante una semana, comenzando el día 14 de diciembre, intentaré resistirme a todas las exigencias del ego. Será el #ExperimentoEgo

Intentaré:

- No demostrar que sé más que los demás de algo.

- No mencionar mis logros.

- No alardear de amistades.

- No intentar dejar caer que he hecho algo mejor cuando alguien me comente alguna cosa.

Cosas que no incluye este experimento:

- Puedo responder a lo que se me pregunte acerca de mis logros y méritos. Sin adornarme.

- Puedo seguir teniendo una opinión muy alta de mi mismo.

- Puedo defenderme de los ataques de los demás.

- Puedo exponer opiniones que contradigan las de los demás, siempre que no sea para intentar quedar por encima de ellos.

A lo largo de la semana, iré escribiendo por aquí los resultados.

¿Me quieres acompañar?

 

2015.12.14

El #experimentoego de momento está siendo más fácil de lo que había pensado. Quizá es porque el día de hoy no he trabajado y mi contacto con humanos ha sido más limitado.

Aun así he encontrado dos momentos en los que he visto que mi ego asomaba la cabeza:

En una conversación particular, alguien me indicaba un defecto mío. Es adorable esa manía de los demás de ponerte tus defectos delante de las narices y esperar que digas "sí, bien, muy bien" como si fuera el peluquero enseñándote con un espejo la parte de atrás de tu cabeza. Mi reacción, automática e inconsciente fue lanzarme a destacar una de mis virtudes ( por desgracia no demasiado aparentes para los demás) . El ego esperando como un tigre detrás de un matorral. El ego como mecanismo de equilibrado

Más tarde en una conversación con varios amigos sobre fútbol, alguien destacaba el ruinoso estado de nuestro equipo. Era una previsión que había hecho un tiempo atrás. Ya iba a lanzar un "yoya" ( "yo ya lo dije") cuando lo maticé: "no quiero decir que lo había dicho yo antes pero..." Error mío. Matizar que no quiero dármelas de listo y luego dármelas de listo es como decir "no te ofendas por lo que te digo" y después ofender. Suavizar la frase no cambia en absoluto lo que dices.

Me doy cuenta de que mi intención cuando muestro mi ego es mejorar mi estatus. Mejorarlo porque ha sido atacado o mejorarlo simplemente por mejorarlo. El ego es posiblemente un instrumento de gestión del estatus.  A veces dices o haces algo y tu estatus aumenta. Aunque casi siempre lo único que consigues es disminuir ese estatus.

Conclusiones del primer día:

 

2015.12.15

El segundo día ha sido parecido al primero. Estar pendiente de cuándo va a saltar el ego es positivo. Hace que lo tenga más controlado.  He tenido un par de episodios relacionados con el ego:

He ido a jugar un partido de fútbol como  todos los martes. En el entrenamiento previo, he tirado un par de veces a portería sin mucho éxito. Otro jugador me ha hecho un comentario como " Hoy no estás muy afinado", y mi tentación ha sido dejarle caer que el otro día había metido dos goles. No se me da bien meter goles, ni es mi función en el equipo ( soy defensa) pero de alguna manera quería quitarme el mal sabor de boca del comentario negativo. Así que pretendí recordar lo de los goles. Por suerte paré a tiempo.

También durante el día hablé con una persona que me comentaba que le resultaba muy fácil controlar su ego, porque no tenía demasiado. Pensar que te resulta fácil controlar tu ego ¿no es ego? Posiblemente sí.

Comenta Bel que el ego hay que aceptarlo. Creo que hay que distinguir dos cosas: por un lado el saber que tienes ego sí creo que es algo que hay que aceptar; por otro la manifestación de dicho ego, que yo sí creo que hay que controlar, porque mostrar el ego de esa manera resulta perjudicial además de antiestético.

 

2015.12.17

 

El ego sigue apareciendo en las conversaciones con los demás. Al hablar esta mañana con mi compañero de fútbol, he estado a punto de mencionar los dos goles famosos del otro día. De hecho estoy empezando a lamentar haber hecho dos goles por primera vez :).  Me estoy planteando si contarlo aquí no es también ego. Supongo que no, porque una de las cosas que caracteriza a lo que dices por ego es que se lo cuentas a gente que teóricamente pensará mejor de ti si tiene ese dato. En una reunión de amigos que juegan al fútbol decir que has hecho dos goles puede estar muy bien, en una reunión de literatura es absolutamente irrelevante.

Así que las manifestaciones del ego son para conseguir estatus en un entorno social determinado. Y el estatus se gana de manera distinta según el grupo de que se trate.

También veo la influencia del ego en el deseo de hacer añadidos a las conversaciones. Mi compañero hacía una referencia a lo fácil que es comprar ropa de imitación en Tailandia. Yo afirmé que en China es aún más fácil. No hace falta escarbar mucho para comprobar una intención de dejar caer que he estado en China.

Muchas veces tengo esa sensación de querer añadir algo más a lo que se está diciendo. Y sinceramente no creo que sea para enriquecer el debate. Es más bien para no quedarme atrás. Como cuando digo "sí, yo también he estado allí". O para quedar por encima, como cuando digo " mejor aún que ese lugar es este otro" este otro en el que casualmente yo sí he estado.

Creo que el ego está detrás de gran parte de las veces que no escuchamos. No escuchamos porque no nos interesa la conversación, porque solo nos interesa tener nuestra ración de ego. Estamos simplemente esperando que la otra persona se calle para poder meter nuestra cuña publicitaria. Son muy reconocibles las frases que empiezan por "yo", "pues yo..." "en cambio yo", o cualquier otra forma de dar un giro a la conversación para poner de nuevo el foco en ti.

 

2015.12.19

Otra de las maneras en las que aparece el ego es mediante la envidia. Si sientes que una persona está destacando demasiado, es frecuente que tengas la tentación de criticarlo. Su estatus superior hace que el tuyo baje por comparación, y tu ego trata de controlar la situación por medio de la crítica.

Como casi siempre que el ego actúa hacia el exterior, el resultado no es bueno. Los demás notan tu intención.

Hoy se hablaba muy bien de alguien ( no recuerdo quién). No era alguien conocido por mí en persona, ni de mi campo, así que la envidia no debería ser muy alta, pero aun así tuve el impulso de criticar. Conseguí pararlo a tiempo.

Aunque no es propiamente objeto del experimento hoy me he fijado también en el lado positivo del ego. He jugado un partido de fútbol con una actuación bastante mejorable. He cometido un par de errores graves, y después de ellos, de manera inconsciente y automática me he acordado de momentos en que lo he hecho bien. Con todo el mal nombre que tiene el ego, creo que puede ser un gran aliado en momentos oscuros.

 

Por: flickr.com/photos/blakeemrys/39817884/

 

Después de una semana con el #experimentoOdio, he sacado diversas conclusiones que recojo en este informe final.

  1. Odio muchas más cosas de las que pensaba. Siento contrariedad cuando las cosas no son exactamente como yo quiero.
  2. Es necesario prepararse para las situaciones molestas que se dan con más frecuencia a lo largo del día.
  3. Eso sin embargo no basta. Hay un número infinito de situaciones irritantes que pueden producirse, así que hay que prepararse mentalmente antes de salir de casa para todo lo que pueda ocurrir.
  4. La empatía es el arma más útil para aquellos casos en que el objeto de nuestro odio es una persona que se interpone en nuestro camino. Si te pones en su lugar tu propia posición será menos radical. Te darás cuenta de que no hay cosas blancas y negras, aunque sí haya 50 tonos de grises y el tuyo te parezca el mejor.
  5. Muchas situaciones negativas tienen algo positivo. Piensa en aquellas partes que te puedan producir un disfrute en el momento actual y en las ventajas a largo plazo. Quizá ir a comer con tu jefe no te apetezca, pero puedes centrarte en gozar del sabor de la comida. Quizá no te apetece nada salir a caminar después de comer, pero estarás mucho más sano si lo haces.
  6. No te condenes por odiar cosas. Todos odiamos cosas. Si puedes conseguir que te afecte un poco menos, ya habrás hecho un gran avance.
  7. Mostrar rabia puede ser una estrategia válida en determinados momentos para defender tu posición.
  8. Acepta que va a haber situaciones que te gusten más y situaciones que te gusten menos. Sería fabuloso vivir en un país siempre soleado bajo el arco iris, pero la realidad no es así, y tú puedes soportarlo.

Pero este es un blog que pretende darte reglas sencillas para que tu vida sea más fácil, así que intentaré recoger todo eso en unas reglas.

 

#1. Prepárate mentalmente cada mañana antes de salir de casa para las situaciones que sabes que vas a encontrar y las demás que puedan surgir.

#2.Cada vez que una situación te resulte odiosa, empatiza y piensa en qué beneficios podría haber.

#3. Acepta que hay cosas que no te gustan y que no pasa nada porque sea así.

 

Gracias a todos los que me habéis acompañado en este experimento. Pretendo hacer más en el futuro, así que si tienes alguna idea para un experimento me la puedes proponer en los comentarios o en las redes sociales.

¿Quién no ha pasado una noche sin pegar ojo?

Seguro que te ha ocurrido, y cuando te ha pasado te ha parecido una pesadilla (por irónico que resulte).

No solamente es molesto. El insomnio disminuye mucho nuestra capacidad para desarrollar nuestra vida normal. Si eres un peluquero, quizá le des un trasquilón a algún cliente. Pero si eres el encargado de una central nuclear… imagínate lo que puede ocurrir. De hecho el accidente de Chernobyl se ha atribuido a que algunas personas no habían dormido lo suficiente.

 

Tengas o no a tu cargo un reactor nuclear, no queremos que tengas insomnio. Y para evitarlo te voy a dar unas reglas simples, que recoge el libro “Simple Rules” reseñado en este mismo blog.

 

Cómo evitar el insomnio. Reglas sencillas

 

Investigadores de la universidad de Pittsburg probaron un tratamiento sin medicamentos en 79 adultos con insomnio crónico. 2/3 partes de ellos mejoraron sustancialmente.

 

¿En qué consistía el tratamiento? Consistía en la aplicación de 4 reglas sencillas:

 

Regla #1. Levántate todos los días a la misma hora.

 

Regla #2. No te vayas a la cama hasta que tengas sueño.

 

Regla #3. No te quedes en la cama si no estás durmiendo.

 

Regla #4. Reduce el tiempo que pasas en la cama.

 

Cómo evitar el insomnio. Reglas sencillas

 

Tan importantes como las reglas que hay, son las que no hay. Una regla que pensaba que estaría es “acuéstate todos los días a la misma hora”. Pero resulta que no. Esa regla resulta que no es conveniente, porque es mejor irte a la cama más tarde si no tienes sueño antes.

Si crees que estás reglas no son las adecuadas, o tienes una regla mejor, no olvides dejar un comentario.

 

Quiero buscar reglas sencillas para hacer mi vida más fácil y mejor.

¿Por dónde empezar?

Nada mejor que el libro más interesante publicado recientemente sobre las reglas sencillas. Estoy hablando de "Simple rules: How to Thrive in a Complex World" ( Reglas sencillas como prosperar en un mundo complejo) de Donald Sull y Kathleen M. Eisenhardt.

 

 

Leo muchos libros de no ficción, y este es uno de los que más me ha gustado últimamente. Te recomiendo que lo compres y lo leas. Pero para que te hagas una idea de lo que contiene, te haré un resumen de simple rules.

 

 

El origen de las reglas sencillas.

Por: flickr.com/photos/misschicken/5351028992/

 

Antes de la segunda guerra mundial, los soldados heridos tenían unos índices de supervivencia muy bajos. Para solucionarlo, en el ejército de Estados Unidos idearon un sistema: el triaje ( del francés “triage”) o selección. Este sistema consiste en distinguir los heridos en varios grupos de colores:

-Negro: cuando es cadáver o las posibilidades de recuperación son nulas.

- Rojo: cuando el paciente tiene posibilidad de sobrevivir y la actuación médica debe ser inmediata.

Amarillo: pacientes que presentan una situación de urgencia con riesgo vital.

- Verde: paciente levemente lesionado, que puede caminar cuyo traslado no precisa medio especial.

Para asignar los pacientes a cada grupo se usan reglas sencillas. Con este sistema, que es el utilizado en las unidades de cuidado intensivo de todos los hospitales,  se han salvado muchísimas vidas.

¿Cuáles son las características de las reglas simples?

Reglas sencillas y la complejidad.

 

En 1948 el miembro de la fundación Rockefeller Warren Weaver afirmó que en su avance la ciencia atraviesa 3 tipos de problemas, cada vez más difíciles.

Los simples: que están formados por diversas variables reducibles a una sola fórmula, como las leyes de Newton.

Los de incertidumbre: que están formados por un gran número de objetos sobre los cuales se pueden usar las leyes de la probabilidad, como el movimiento de las partículas de un gas en una jarra.

Los de complejidad: que están formados por múltiples variables que interactúan de manera imprevisible. Estos son los problemas que tiene la ciencia actual.

Cuando se encuentran ante un problema complejo, la mayoría de las personas suelen usar una solución compleja, tratando de anticipar todo lo que puede ocurrir, generando confusión y haciendo menos probable que se sigan las reglas.

Sin embargo, para solucionar los problemas complejos las reglas sencillas funcionan normalmente mejor que las complicadas. 

 

Por: flickr.com/photos/thenext28days/9577637546/

Utilidad de las reglas sencillas.

 

  1. Permiten aprovechar las oportunidades, manteniendo la consistencia.

Un buen ejemplo son los jesuitas y su influencia en la evangelización. Mientras otras órdenes tenían reglas muy complejas, los jesuitas tenían su “formula” formada por pocas reglas ( obedecer lo que se ordenase, centrarse en la educación, no tener que rezar juntos). Con esas reglas pudieron expandirse en entornos muy diferentes y complicados.

En los casos en que la consistencia es más importante que la flexibilidad, son más útiles las reglas complejas. Así por ejemplo cuando existe el riesgo de una catástrofe ( lo que se evitar en los aviones con una checklist)  o cuando es muy importante que el resultado obtenido sea siempre el mismo ( como ocurre en McDonalds que tiene unas complicadas reglas para asegurar una calidad estándar en las hamburguesas).

 

  1. Generan unas mejores decisiones.

Cuando hay poca información y poco tiempo, las reglas sencillas son muy útiles.

Pero incluso en los casos en que hay tiempo e información, las reglas sencillas pueden producir unos mejores resultados que las complejas, especialmente en el caso de que la relación de causa y efecto entre los datos no sea demasiado bien entendida.

Cuando se tienen muchos datos y poca teoría existe la tendencia a elaborar una historia que haga encajar los datos existentes en la teoría propuesta forzadamente. Es lo que se llama overfitting o sobreajustar.

Las reglas complejas presentan varios problemas: las personas tienden a dar demasiada importancia a los datos accesorios, es más complicado que sirvan de base para actuar (porque es más difícil recordar las reglas) y es más fácil que se abandone lo iniciado ( por esa misma dificultad).

Las reglas complejas son preferibles cuando hay muchos datos y la conexión de causa efecto entre esos datos está muy bien estudiada.

 

  1. Favorecen la coordinación entre los miembros de un grupo.

Las reglas sencillas son muy útiles para la coordinación en colectivos. Las usan las abejas para encontrar un nuevo nido, las usan los cocineros para determinar cómo se pueden usar las recetas de otras, las usa Zippcar ( empresa de uso compartido de coches) para determinar cómo se deben usar los vehículos.

 

Por: flickr.com/photos/kaibara/4632384645/

Las reglas complejas sí pueden servir para coordinar, si son pocas personas y disponen de mucho tiempo para estudiarlas (por ejemplo un contrato entre dos partes).

 

Tipos de reglas sencillas.

 

Reglas para decidir.

 

  1. Reglas de límites.

Por: flickr.com/photos/svensson/16845562833/

 

Por ejemplo: No comer nada que venga en una bolsa de plástico.

Sirven para decidir si algo se incluye o se excluye. Pueden servir para decidir sí o no, o para elegir entre varias opciones. Muchas veces tienen una forma parecida a “no hagas/ haz”.

Son especialmente útiles cuando no hay mucho tiempo, información o recursos disponibles.

Por ejemplo en el DARPA (organismo de investigación americano para la defensa) se usan para decidir en qué proyectos invertir. El proyecto ha de ser inmediatamente útil y además ha de servir para aumentar el conocimiento científico.

A veces se usan incluso de manera inconsciente. Los delincuentes usan una regla principal para decidir si entran a robar en una casa: si hay algún coche aparcado delante, no suelen entrar.

 

  1. Reglas de prioridad.

 

Por: flickr.com/photos/electricwindows/387433750/

 

Por ejemplo: Atiende los mails del trabajo antes que los personales.

Se usan para establecer el orden entre diferentes alternativas que compiten por tiempo, dinero o atención.

Otro ejemplo es la regla del “triage” antes mencionada.

 

  1. Reglas de parada.

 

Por: flickr.com/photos/nanagyei/8590967532/

 

Por ejemplo: Deja de comer cuando ya no haya más en el plato.

Sirven para determinar cuándo se deja de hacer algo.

Un ejemplo interesante es el de la hembra del grillo. Cuando busca pareja, si encuentra a un grillo que cante más rápido de un determinado nivel, se aparea inmediatamente con él. Si no lo encuentra en un tiempo, baja su listón y acepta a candidatos menos aptos.

Otro ejemplo es la regla de inversión de Loeb que dice que si una inversión ha perdido más de un 10% de su valor, debes venderla de inmediato.

Las reglas de parada son especialmente importantes cuando existe el peligro de empeñarse en seguir con algo más allá de lo razonable. Esto puede ocurrir:

 

Reglas de proceso.

 

Son las que sirven para hacer algo mejor. Son las de “cómo hacer”, coordinación y sincronización.

 

Reglas de “Cómo hacer”.

Por: flickr.com/photos/66992990@N00/6715398073/

Sirven de guía para ejecutar algo.

Se aplican a campos muy diferentes:

Lotginiere estableció las reglas para las retransmisiones deportivas, que actualmente siguen todas las personas que actúan en ese campo.

  1. Establecer la escena del evento.
  2. Describir la acción.
  3. Dar el resultado de forma sucinta y regular.
  4. Exponer la reacción del estadio.
  5. Dar los datos que se hayan recopilado anteriormente.
  6. Valorar la importancia de lo que ocurre.

Incluso en la creatividad está comprobado que las reglas favorecen soluciones más creativas  (como se ha probado con estudiantes chinos). El autor Elmore Leonard tenía unas reglas sencillas para escribir sus novelas:

  1. No utilizar prólogos.
  2. Nunca usar otro verbo que no sea decir para el diálogo.
  3. Dejar fuera la parte que los lectores tienden a saltarse.

Las reglas de “cómo hacer” son especialmente útiles cuando suelen ocurrir cosas inesperadas ( como en el ejemplo del libro de la vida del portero en una discoteca con clientes peligrosos).

 

Reglas de coordinación.

Por: flickr.com/photos/128733321@N05/18993850334/

 

Estas reglas son las que hacen que los componentes de un grupo puedan actuar eficazmente juntos.

Son las usadas por las bandadas de pájaros, las usadas en los espectáculos teatrales de improvisación, y hasta por los ejércitos. Napoleón usaba la regla de que las tropas que avanzaban debían dirigirse al lugar de donde surgían los disparos, lo que le permitía reforzar las posiciones más necesitadas.

Reglas de sincronización.

Por:flickr.com/photos/jdhancock/7239958506/

Determinan el momento en que se ha de hacer algo para conseguir una mayor efectividad. Se trata de unir las acciones a los eventos.

Un ejemplo es la empresa de producción de películas de animación Pixar, que decidió en un momento dado sacar una película cada año. Como cada película tarda cuatro años en producirse, Pixar tiene cuatro equipos diferentes, uno por cada año de película. Cuando la película pasa al segundo año, pasa al requipo de segundo año, y el equipo de primer año empieza con otra distinta.

Otro ejemplo de regla de sincronización es el consejo de inversión del famoso magnate Rotschild, que dijo “invierte cuando haya sangre en las calles, aunque esa sangre sea la tuya”.

 

Cómo se crean las reglas sencillas.

 

Las reglas sencillas pueden tener un origen involuntario o voluntario.

 

De forma involuntaria.

 

Tienen un origen involuntario las reglas que funcionan en la naturaleza, como las que usan las mariposas para encontrar el lugar adecuado para reproducirse. Para Hayek, esas reglas surgen de la selección natural, por la supervivencia de los especímenes que están más adaptados.

En ocasiones también las reglas humanas tienen un origen involuntario, evolucionando para resolver los problemas más urgentes de un determinado campo. Un ejemplo es el mundo de los humoristas americanos, entre los cuales, surgieron reglas como “un chiste pertenece al primero que lo usa en televisión” o “un chiste pertenece a la persona que ha pagado por él y no a quien lo ha hecho”.

Pero son más interesantes aún las reglas que se crean voluntariamente. ¿Cómo se crean las reglas voluntariamente?

Reglas creadas voluntariamente.

Reflexión sobre la propia experiencia.

Por:flickr.com/photos/nickwebb/3879517076/

Tienen la ventaja de que reflejan los propios valores, que existe una mayor vinculación con ellas, y que están mejor adaptadas a los problemas más concretos.

Sin embargo es difícil crear reglas por esta vía cuando la experiencia propia es limitada.

 

Reflexión sobre la experiencia ajena.

Por: flickr.com/photos/fussyonion/4749701624/

Se puede utilizar la experiencia ajena de varias maneras:

-El consejo de personas con experiencia.

-La observación personal.

-Las analogías. Se trata de aplicar la solución que sirvió en un problema determinado para otro problema diferente. Las analogías funcionan muy bien en situaciones complejas para tener un punto de partida, y aunque sean casos muy distintos, pero nunca son un punto de destino.

Un ejemplo de analogía es el robot Roomba, que usa las reglas de movimiento de insectos para poder limpiar el suelo de una casa.

El riesgo de la analogía es que se pueda aplicar inadecuadamente apoyándose en cuestiones circunstanciales.

 

Evidencia científica.

 

Por: flickr.com/photos/amylovesyah/4528869007/

 

El uso de la evidencia científica no es tan simple como podría parecer. La mejor manera de usarla es revisar las investigaciones, comprobar los descubrimientos más consistentes en los diversos estudios y destilarlos en unas reglas sencillas. Es lo que hacen los médicos a la hora de determinar cómo diagnosticar una enfermedad.

Esta manera de convertir la evidencia científica en reglas es especialmente útil cuando se trata de usarlo con personas que no son especialistas, cuando la evidencia existente es de alta calidad y cuando todas las personas miran la situación de la misma forma.

 

Negociación.

 

Negociar las reglas funciona especialmente bien cuando es imposible resolver los conflictos escalándolos a una autoridad superior. Pero también si hay una autoridad superior cuando hay muchos grupos en conflicto y los hechos son difíciles de determinar.

 

Las reglas sencillas en la empresa.

Por: flickr.com/photos/guwashi999/2451050777/

"La mejor manera de entender algo es intentar cambiarlo" Kurt Lewin.

Para crear reglas sencillas en la empresa, hay que solucionar un problema, parar periódicamente para reflexionar y aprender en el camino.

Para muchos desarrollar una estrategia e implementarla son dos cuestiones distintas. Pero los autores de este libro consideran que estrategia y ejecución son dos caras de la misma moneda. Y ambas son cumplidas por las reglas sencillas.

¿Cómo aplicar las reglas sencillas en una empresa?

Hay tres pasos:

1.Comprobar que es lo que mueve las agujas.

Los beneficios de una empresa se pueden ver como dos agujas paralelas. La superior indica los ingresos. La inferior indica los gastos. Se trata de identificar aquellas decisiones que permitan que esas agujas se muevan en provecho de la empresa.

Aunque muchas decisiones puedan producir un aumento de los ingresos o una disminución de los gastos, solo algunas de ellas se mantendrán a lo largo del tiempo.

Para determinar lo que mueve las agujas se pueden usar tres preguntas:

- ¿quiénes son nuestros clientes?

- ¿qué servicio o producto ofreceremos?

- ¿cómo podemos proporcionar este servicio obteniendo un beneficio?

 

  1. Escoger un cuello de botella.

El cuello de botella (o “bottleneck”) es la decisión o actividad que impide que la compañía aumente sus beneficios o disminuya sus costes.

Los mejores cuellos de botella en que nos podemos centrar son aquellos que tengan las siguientes tres características:

- tienen un impacto directo y significativo en la creación de valor.

- representan decisiones recurrentes, que pueden ser probadas, refinadas y usadas en muchas ocasiones.

- las oportunidades exceden los recursos disponibles.

A veces es difícil determinar el cuello de botella. Para encontrarlo podemos comenzar por la respuesta a la pregunta ”¿cómo podemos proporcionar este servicio obteniendo un beneficio?”.

El cuello de botella puede estar en un proceso genérico que incluye diversos pasos. Cada uno de estos pasos puede ser un candidato para la aplicación de las reglas sencillas.

Las decisiones que requieren coordinación entre diferentes departamentos o equipos son otro buen lugar para buscar cuellos de botella.

 

3.Crear las reglas sencillas.

Aunque los directivos pueden tener la tentación de crear las reglas e imponerlas a sus subordinados, eso no suele ser una buena estrategia. Es mejor crear un equipo para la confección de las reglas con representación de las personas que las van a usar en el día a día. Ese equipo puede tener entre 4 y 8 personas y tener medios para canalizar los distintos puntos de vista.

El generar las reglas mediante un equipo presenta varias ventajas:

Después de crear las reglas, se tienen que probar de una forma rigurosa y refinarlas a la luz de los descubrimientos realizados. De esta manera se consigue una estrategia de la empresa, que influye en las decisiones diarias y que no se limita a ser un informe sin trascendencia alguna en la práctica.

 

 

Las reglas sencillas en la vida personal.

 

Creando las reglas:

 

El sistema para crear reglas sencillas en la vida personal es parecido al usado en la empresa.  Consiste en tres pasos:

 

  1. Decide lo que mueve tus agujas personales. Aumenta lo que te llena de energía y disminuye lo que te molesta.

 

Por: flickr.com/photos/thatguyfromcchs08/2800472595/

Por: flickr.com/photos/thatguyfromcchs08/2800472595/

 

Puedes hacer más de aquello que hace que la vida merezca la pena (como disfrutar de tus aficiones, pasar tiempo con tu familia, viajar, ayudar a otros). Y también disminuir  lo que te haga sentir mal (como los problemas financieros o los de salud).

Para saber qué puedes cambiar para mejorar tu vida puedes usar las siguientes preguntas:

 

Lo ideal es tener 3 o 5 áreas identificadas en las que puedas avanzar.

A ser posible, convierte esas áreas en objetivos más concretos, como “dormir ocho horas” o “bajar veinte kilos”.

Al igual que en la empresa, aunque hay muchos cambios posibles, pocos producen un efecto duradero.

 

  1. Identifica el “cuello de botella” que impide crear un valor personal.

 

Por: flickr.com/photos/etwood/71383035/

Por: flickr.com/photos/etwood/71383035/

El “cuello de botella” se refiere a una acción o decisión específica en que las reglas sencillas pueden producir un mayor impacto moviendo las agujas.

¿Cuáles son los mejores cuellos de botella? Son los que se refieren a actividades:

De todos los posibles cuellos de botella has de escoger uno.

 

  1. Crea unas reglas sencillas que sirvan para ti.

 

Por: flickr.com/photos/andrewdyson/3996799737/

Al crear las reglas, pasa unos días buscando inspiración de diferentes fuentes.

Si utilizas investigaciones, usa conclusiones que resulten de diversos estudios.

Puedes utilizar también a expertos que te sirvan de modelo. Muchas veces no serán conscientes de las reglas que utilizan, así que para descubrir las reglas que utilizan puedes usar varias técnicas:

Esas mismas técnicas sirven para reflexionar sobre tu propia experiencia. Has de recopilar datos sobre tus experiencias recientes, aunque sea de los últimos días, y no fiarte simplemente de tus recuerdos. Las experiencias pasadas las puedes dividir en tres categorías: las que sirven para mover las agujas, las que no sirven, y las que están en medio.

La negociación es especialmente útil cuando varias personas tienen que seguir las reglas para que funcionen, como ocurre en una familia.

Con todos esos recursos deberías ser capaz de obtener varias reglas, que han de ser simples  (¿al fin y al cabo se llaman “simple rules” no? ) para seguirlas con más facilidad y preferibiblemente no más de dos o tres.

Probando las reglas:

 

Una vez tengas las reglas, has de comprobar su utilidad, comparando los resultados actuales con los que tenías anteriormente. Eso te permitirá ir refinando tus reglas.

 

Ejemplos de reglas personales.

 

Las reglas sencillas se pueden usar en muchos campos. En el libro, como ejemplo, se describen con detalle los procesos de creación de reglas en tres campos diferentes: la seducción online,  la gestión de la depresión y las relaciones sociales.

 

La mejora de las reglas personales.

Por:flickr.com/photos/lenny_montana/805717/

 

Las reglas iniciales son en general automáticas y obvias. Se empieza con reglas pobres o inconscientes, usando lo más habitual y lo primero que viene a la mente.

Con el tiempo ,sin embargo, las reglas se hacen más estratégicas (exactas y más útiles para el éxito)  y más abstractas (aplicables a muchas situaciones). Los expertos usan reglas abstractas que reflejan su conocimiento profundo de la materia en lugar de fijarse en circunstancias superficiales como suelen hacer los novatos. Además los expertos usan reglas más complicadas como las de prioridad, coordinación y sincronización.

Una característica de los expertos es que son capaces de agrupar la información en pedazos más grandes, lo que les permite aprender más rápido. Mantienen las reglas actualizadas reorganizando constantemente la información y agrupándola en trozos más grandes.

El aprendizaje de las reglas ocurre en un orden determinado: reglas de frontera, reglas de “cómo hacer”, y luego el resto de reglas, siendo las últimas las reglas de parada.

Normalmente la gente añade reglas, luego las reduce y acaba manteniendo un número relativamente bajo de reglas. Es lo que se llama el ciclo de la simplificación, y permite actualizar las reglas para adaptarse a las condiciones cambiantes.

Para mejorar las reglas no basta con la experiencia. Es necesario usar los procesos de aprendizaje adecuados:

 

Revolución en las reglas.

Por: flickr.com/photos/arakus/8219566243/

En algunas ocasiones el entorno cambia muy rápidamente. En ese caso lo mejor es alejarse de las reglas antiguas lo antes posible y hacer una revolución, porque un cambio lento normalmente resulta en una mezcla del presente y del futuro que no funciona demasiado bien.

En otras ocasiones, la competencia puede obligar a estar cambiando constantemente las reglas para evitar imitaciones ( es lo que pasó con los Oakland athletics que consiguieron con un presupuesto muy bajo tener unos resultados deportivos excelentes estableciendo unas reglas y adaptándolas cada año).

A pesar de la conveniencia de cambiar las reglas cuando cambia el escenario, no todo el mundo lo hace.

¿Por qué?

Tendemos a sobreestimar nuestra influencia en nuestros éxitos y a infraestimar nuestro papel en nuestros fracasos. Eso hace que consideremos las viejas reglas más adecuadas de lo que son.

 

Por qué no se usan más las reglas sencillas.

 

Si a la gente le gusta la simplicidad, y las reglas simples sirven para solucionar todo tipo de situaciones, incluidas las complejas ¿por qué no se usan más? Las razones son varias:

 

En los próximos tiempos en este blog, intentaré buscar aplicaciones en diferentes campos para las reglas sencillas. En esa exploración, iré probando en la práctica los principios que hemos visto aquí.

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