La queja de diez segundos

 

Sabemos perfectamente que no conseguiremos nada quejándonos y sin embargo lo hacemos constantemente.

En el fútbol, por ejemplo, cuando el árbitro pita un penalti o expulsa a un jugador, de manera automática los jugadores del equipo perjudicado se quejan. Es casi imposible que el árbitro rectifique la decisión, y es bastante más probable que saque una tarjeta amarilla a los que protestan.

Cuando golpeamos el coche contra una columna de un parking subterráneo, inmediatamente lo primero que hacemos es quejarnos.

Cuando alguien nos hace una jugarreta, nos quejamos de lo que nos ha hecho y le maldecimos, aunque no nos pueda oír, aunque no sirva absolutamente de nada.

 

¿Por qué nos quejamos?

Quejarse sienta bien.

De hecho en algún estudio se ha demostrado que maldecir cuando te has hecho daño disminuye el dolor.

Quejarse es una reacción automática.

Posiblemente con un entrenamiento intenso podríamos aprender a no quejarnos. Pero la mayor parte de nosotros no tenemos ese entrenamiento y no estamos dispuestos a dedicar el tiempo necesario para aprender eso.

Desde pequeños hemos aprendido que quejándonos conseguimos nuestros objetivos. Mi hijo pequeño tiene dos años. Con esa edad, y sin apenas hablar, su poder es muy limitado. Casi cualquier cosa que quiere conseguir, la consigue quejándose. Se queja para conseguir comida, para beber agua, para que se le cambie el pañal, para conseguir compañía.

Quejarse es muchas veces una buena estrategia.

El principio del que "no llora no mama" es muchas veces muy cierto. Quejándose uno consigue atraer la atención de los demás a sus problemas. Eso tiene el coste de que produce una molestia, así que a veces puede ser perjudicial, pero otras veces produce un beneficio para el que se queja.

Quejarse soluciona algunos problemas.

La frase del principio no siempre es cierta, sí hay problemas que se solucionan quejándose. Pero no quejándose de cualquier manera. Sino quejándose de manera estratégica ante quien puede hacer algo.  Si voy a un hotel, y me asignan una habitación mala, ir a recepción a quejarme puede solucionar mi problema. De hecho posiblemente es la estrategia más inteligente.

Entonces hay que distinguir dos tipos de quejas: las quejas no dirigidas a solucionar un problema y las quejas que pretenden solucionar un problema. Las podríamos llamar quejas no intencionales y quejas intencionales.

Obviamente el que la queja sea intencionada no significa que vaya a solucionar el problema. Puede que vaya a recepción y no me hagan ni caso. O incluso puede que como me he quejado me intenten perjudicar de otra manera, como no permitiéndome dejar las maletas el último día en recepción. Pero es una queja intencional porque busca conseguir un objetivo.

 

Entonces ¿me quejo?: La queja de diez segundos.

Como no quejarse es casi imposible y además la queja intencional produce ciertos beneficios, propongo la idea de dedicar solo diez segundos a la queja. Solo eso. Después solo podremos seguir quejándonos si es una queja intencional con la que queremos conseguir algo. Y solo ante las personas que estén en disposición de solucionar nuestro problema.

En lugar de dedicar 10 segundos a tranquilizarnos, dedicamos diez segundos a soltar vapor, como una olla exprés que suelta lo que le sobra. Después, nos sentiremos mejor y será más fácil recobrar el control.

Este es el modelo que propongo.

La queja de diez segundos

 

https://www.flickr.com/photos/56832361@N00/166782921/in/photolist-fJNKB-A48f9-8L8RkU-8KdWxD-4JfPHe-bdxr6g-57LuMo-oPyNvZ-aKb68F-brzcHT-bkYDR9-7Bq5ZF-zaqLD-5cFA8p-fYDVR8-48fVux-7Tnjp9-aFNwS6-ahYir8-4Y5ubK-5WoCiB-cxJe8L-48fVup-6KVg37-61M8hK-k8fZ3-dXJ2Nx-cVeYfQ-48k1co-46YUtv-dYRWrd-dgJxr5-cVeYv9-uFpvwK-5EB5M-eneHPM-6FzpHn-c6iTNf-9j2cFa-iPE4Xt-f9yQFu-bpUTSM-8AjVnf-dXPJd3-6HoPX2-7ABA4x-992n4-8aByj5-hsQsLj-aaG9XV Foto: lettering. Karen.

Foto: lettering. Karen.

Nunca he tenido buena letra.

Siempre envidié esa letra de muchas niñas y algunos niños que parecía de imprenta. Era bonita. Apetece mucho más leer algo cuando está escrito con una letra bonita.

Y dejé pasar el tiempo. “Sí, tengo mala letra” respondía cuando alguien me comenta lo difícil que resulta de leer. No me importaba o hacía como si no me importara.  Me parecía distinguido tener mala letra. Me parecía que me daba la imagen de un filósofo o un pensador y no de un niño rellenando la cartilla.

Es un error. Tener mala letra me ha causado bastantes problemas. Ha habido muchas veces en que he dejado unas instrucciones a alguien y ha tenido que volver a preguntarme lo que había escrito porque no conseguía entenderlo. Ha habido muchas veces en que yo mismo era incapaz de saber lo que había escrito.

Recuerdo haber leído a un escritor que tener buena letra le había permitido seguir disfrutando de escribir a mano. Lo que es seguro es que pasar sus escritos al ordenador no lo exigiría tanto esfuerzo como a los que tienen mala letra.

 

Cómo tener buena letra.

 

Hoy es tan buen día como otro cualquiera para cambiar. Para empezar a escribir con buena letra. Soy de los que piensan que todo ( o casi todo) se puede aprender, que solo es cuestión de saber cómo.

Me he puesto a investigar y he encontrado las reglas sencillas para mejorar tu letra sustancialmente. Aquí las tienes.

 

  1. Coge el bolígrafo de la manera adecuada. Por el tercio inferior del bolígrafo, con tus dedos índice y pulgar, apoyándolo sobre la curva de tu mano o sobre el nudillo del dedo índice.

 

  1. Aprieta con una fuerza intermedia. Ni tan flojo como para que se caiga el bolígrafo ni muy fuerte. Si aprietas demasiado fuerte, imagina que el bolígrafo fuera de goma y la tinta se pudiera derramar por estrujar con demasiada fuerza.

 

  1. El movimiento lo tienes que hacer con los brazos. Tendemos a hacer el movimiento con las manos solamente, cuando es mucho más efectivo hacerlo con los brazos que tiene unos músculos más fuertes. Además fortalecerás tus bíceps y te convertirás ( no , esa frase era solo para ver si estabas atento) Para practicar escribir con todo el brazo, puedes probar a intentar dibujar las letras en el aire. Empieza haciéndolas grandes y hazlas cada vez más pequeñas.

 

  1. Aprende como trazar cada una de las letras. No da igual empezar por un lugar que por otro. Para que la letra quede perfecta has de seguir el orden correcto. En esta página tienes el orden adecuado para cada carácter. Y a continuación tienes un vídeo.

 

Una regla que puedes seguir es que las líneas verticales se escriben casi siempre antes.

 

  1. Escribe despacio. Cuando aprendes alguna habilidad nueva, primero has de ser capaz de hacerla despacio. Después ya la harás más rápido.

 

  1. Escribe como si estuvieras escribiendo para que otra persona. Este truco psicológico hace que te esfuerces más en hacer las letras correctamente.

 

 

 

 

Por: flickr.com/photos/blakeemrys/39817884/

 

Después de una semana con el #experimentoOdio, he sacado diversas conclusiones que recojo en este informe final.

  1. Odio muchas más cosas de las que pensaba. Siento contrariedad cuando las cosas no son exactamente como yo quiero.
  2. Es necesario prepararse para las situaciones molestas que se dan con más frecuencia a lo largo del día.
  3. Eso sin embargo no basta. Hay un número infinito de situaciones irritantes que pueden producirse, así que hay que prepararse mentalmente antes de salir de casa para todo lo que pueda ocurrir.
  4. La empatía es el arma más útil para aquellos casos en que el objeto de nuestro odio es una persona que se interpone en nuestro camino. Si te pones en su lugar tu propia posición será menos radical. Te darás cuenta de que no hay cosas blancas y negras, aunque sí haya 50 tonos de grises y el tuyo te parezca el mejor.
  5. Muchas situaciones negativas tienen algo positivo. Piensa en aquellas partes que te puedan producir un disfrute en el momento actual y en las ventajas a largo plazo. Quizá ir a comer con tu jefe no te apetezca, pero puedes centrarte en gozar del sabor de la comida. Quizá no te apetece nada salir a caminar después de comer, pero estarás mucho más sano si lo haces.
  6. No te condenes por odiar cosas. Todos odiamos cosas. Si puedes conseguir que te afecte un poco menos, ya habrás hecho un gran avance.
  7. Mostrar rabia puede ser una estrategia válida en determinados momentos para defender tu posición.
  8. Acepta que va a haber situaciones que te gusten más y situaciones que te gusten menos. Sería fabuloso vivir en un país siempre soleado bajo el arco iris, pero la realidad no es así, y tú puedes soportarlo.

Pero este es un blog que pretende darte reglas sencillas para que tu vida sea más fácil, así que intentaré recoger todo eso en unas reglas.

 

#1. Prepárate mentalmente cada mañana antes de salir de casa para las situaciones que sabes que vas a encontrar y las demás que puedan surgir.

#2.Cada vez que una situación te resulte odiosa, empatiza y piensa en qué beneficios podría haber.

#3. Acepta que hay cosas que no te gustan y que no pasa nada porque sea así.

 

Gracias a todos los que me habéis acompañado en este experimento. Pretendo hacer más en el futuro, así que si tienes alguna idea para un experimento me la puedes proponer en los comentarios o en las redes sociales.

¿Quién no ha pasado una noche sin pegar ojo?

Seguro que te ha ocurrido, y cuando te ha pasado te ha parecido una pesadilla (por irónico que resulte).

No solamente es molesto. El insomnio disminuye mucho nuestra capacidad para desarrollar nuestra vida normal. Si eres un peluquero, quizá le des un trasquilón a algún cliente. Pero si eres el encargado de una central nuclear… imagínate lo que puede ocurrir. De hecho el accidente de Chernobyl se ha atribuido a que algunas personas no habían dormido lo suficiente.

 

Tengas o no a tu cargo un reactor nuclear, no queremos que tengas insomnio. Y para evitarlo te voy a dar unas reglas simples, que recoge el libro “Simple Rules” reseñado en este mismo blog.

 

Cómo evitar el insomnio. Reglas sencillas

 

Investigadores de la universidad de Pittsburg probaron un tratamiento sin medicamentos en 79 adultos con insomnio crónico. 2/3 partes de ellos mejoraron sustancialmente.

 

¿En qué consistía el tratamiento? Consistía en la aplicación de 4 reglas sencillas:

 

Regla #1. Levántate todos los días a la misma hora.

 

Regla #2. No te vayas a la cama hasta que tengas sueño.

 

Regla #3. No te quedes en la cama si no estás durmiendo.

 

Regla #4. Reduce el tiempo que pasas en la cama.

 

Cómo evitar el insomnio. Reglas sencillas

 

Tan importantes como las reglas que hay, son las que no hay. Una regla que pensaba que estaría es “acuéstate todos los días a la misma hora”. Pero resulta que no. Esa regla resulta que no es conveniente, porque es mejor irte a la cama más tarde si no tienes sueño antes.

Si crees que estás reglas no son las adecuadas, o tienes una regla mejor, no olvides dejar un comentario.

 

Quiero buscar reglas sencillas para hacer mi vida más fácil y mejor.

¿Por dónde empezar?

Nada mejor que el libro más interesante publicado recientemente sobre las reglas sencillas. Estoy hablando de "Simple rules: How to Thrive in a Complex World" ( Reglas sencillas como prosperar en un mundo complejo) de Donald Sull y Kathleen M. Eisenhardt.

 

 

Leo muchos libros de no ficción, y este es uno de los que más me ha gustado últimamente. Te recomiendo que lo compres y lo leas. Pero para que te hagas una idea de lo que contiene, te haré un resumen de simple rules.

 

 

El origen de las reglas sencillas.

Por: flickr.com/photos/misschicken/5351028992/

 

Antes de la segunda guerra mundial, los soldados heridos tenían unos índices de supervivencia muy bajos. Para solucionarlo, en el ejército de Estados Unidos idearon un sistema: el triaje ( del francés “triage”) o selección. Este sistema consiste en distinguir los heridos en varios grupos de colores:

-Negro: cuando es cadáver o las posibilidades de recuperación son nulas.

- Rojo: cuando el paciente tiene posibilidad de sobrevivir y la actuación médica debe ser inmediata.

Amarillo: pacientes que presentan una situación de urgencia con riesgo vital.

- Verde: paciente levemente lesionado, que puede caminar cuyo traslado no precisa medio especial.

Para asignar los pacientes a cada grupo se usan reglas sencillas. Con este sistema, que es el utilizado en las unidades de cuidado intensivo de todos los hospitales,  se han salvado muchísimas vidas.

¿Cuáles son las características de las reglas simples?

Reglas sencillas y la complejidad.

 

En 1948 el miembro de la fundación Rockefeller Warren Weaver afirmó que en su avance la ciencia atraviesa 3 tipos de problemas, cada vez más difíciles.

Los simples: que están formados por diversas variables reducibles a una sola fórmula, como las leyes de Newton.

Los de incertidumbre: que están formados por un gran número de objetos sobre los cuales se pueden usar las leyes de la probabilidad, como el movimiento de las partículas de un gas en una jarra.

Los de complejidad: que están formados por múltiples variables que interactúan de manera imprevisible. Estos son los problemas que tiene la ciencia actual.

Cuando se encuentran ante un problema complejo, la mayoría de las personas suelen usar una solución compleja, tratando de anticipar todo lo que puede ocurrir, generando confusión y haciendo menos probable que se sigan las reglas.

Sin embargo, para solucionar los problemas complejos las reglas sencillas funcionan normalmente mejor que las complicadas. 

 

Por: flickr.com/photos/thenext28days/9577637546/

Utilidad de las reglas sencillas.

 

  1. Permiten aprovechar las oportunidades, manteniendo la consistencia.

Un buen ejemplo son los jesuitas y su influencia en la evangelización. Mientras otras órdenes tenían reglas muy complejas, los jesuitas tenían su “formula” formada por pocas reglas ( obedecer lo que se ordenase, centrarse en la educación, no tener que rezar juntos). Con esas reglas pudieron expandirse en entornos muy diferentes y complicados.

En los casos en que la consistencia es más importante que la flexibilidad, son más útiles las reglas complejas. Así por ejemplo cuando existe el riesgo de una catástrofe ( lo que se evitar en los aviones con una checklist)  o cuando es muy importante que el resultado obtenido sea siempre el mismo ( como ocurre en McDonalds que tiene unas complicadas reglas para asegurar una calidad estándar en las hamburguesas).

 

  1. Generan unas mejores decisiones.

Cuando hay poca información y poco tiempo, las reglas sencillas son muy útiles.

Pero incluso en los casos en que hay tiempo e información, las reglas sencillas pueden producir unos mejores resultados que las complejas, especialmente en el caso de que la relación de causa y efecto entre los datos no sea demasiado bien entendida.

Cuando se tienen muchos datos y poca teoría existe la tendencia a elaborar una historia que haga encajar los datos existentes en la teoría propuesta forzadamente. Es lo que se llama overfitting o sobreajustar.

Las reglas complejas presentan varios problemas: las personas tienden a dar demasiada importancia a los datos accesorios, es más complicado que sirvan de base para actuar (porque es más difícil recordar las reglas) y es más fácil que se abandone lo iniciado ( por esa misma dificultad).

Las reglas complejas son preferibles cuando hay muchos datos y la conexión de causa efecto entre esos datos está muy bien estudiada.

 

  1. Favorecen la coordinación entre los miembros de un grupo.

Las reglas sencillas son muy útiles para la coordinación en colectivos. Las usan las abejas para encontrar un nuevo nido, las usan los cocineros para determinar cómo se pueden usar las recetas de otras, las usa Zippcar ( empresa de uso compartido de coches) para determinar cómo se deben usar los vehículos.

 

Por: flickr.com/photos/kaibara/4632384645/

Las reglas complejas sí pueden servir para coordinar, si son pocas personas y disponen de mucho tiempo para estudiarlas (por ejemplo un contrato entre dos partes).

 

Tipos de reglas sencillas.

 

Reglas para decidir.

 

  1. Reglas de límites.

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Por ejemplo: No comer nada que venga en una bolsa de plástico.

Sirven para decidir si algo se incluye o se excluye. Pueden servir para decidir sí o no, o para elegir entre varias opciones. Muchas veces tienen una forma parecida a “no hagas/ haz”.

Son especialmente útiles cuando no hay mucho tiempo, información o recursos disponibles.

Por ejemplo en el DARPA (organismo de investigación americano para la defensa) se usan para decidir en qué proyectos invertir. El proyecto ha de ser inmediatamente útil y además ha de servir para aumentar el conocimiento científico.

A veces se usan incluso de manera inconsciente. Los delincuentes usan una regla principal para decidir si entran a robar en una casa: si hay algún coche aparcado delante, no suelen entrar.

 

  1. Reglas de prioridad.

 

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Por ejemplo: Atiende los mails del trabajo antes que los personales.

Se usan para establecer el orden entre diferentes alternativas que compiten por tiempo, dinero o atención.

Otro ejemplo es la regla del “triage” antes mencionada.

 

  1. Reglas de parada.

 

Por: flickr.com/photos/nanagyei/8590967532/

 

Por ejemplo: Deja de comer cuando ya no haya más en el plato.

Sirven para determinar cuándo se deja de hacer algo.

Un ejemplo interesante es el de la hembra del grillo. Cuando busca pareja, si encuentra a un grillo que cante más rápido de un determinado nivel, se aparea inmediatamente con él. Si no lo encuentra en un tiempo, baja su listón y acepta a candidatos menos aptos.

Otro ejemplo es la regla de inversión de Loeb que dice que si una inversión ha perdido más de un 10% de su valor, debes venderla de inmediato.

Las reglas de parada son especialmente importantes cuando existe el peligro de empeñarse en seguir con algo más allá de lo razonable. Esto puede ocurrir:

 

Reglas de proceso.

 

Son las que sirven para hacer algo mejor. Son las de “cómo hacer”, coordinación y sincronización.

 

Reglas de “Cómo hacer”.

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Sirven de guía para ejecutar algo.

Se aplican a campos muy diferentes:

Lotginiere estableció las reglas para las retransmisiones deportivas, que actualmente siguen todas las personas que actúan en ese campo.

  1. Establecer la escena del evento.
  2. Describir la acción.
  3. Dar el resultado de forma sucinta y regular.
  4. Exponer la reacción del estadio.
  5. Dar los datos que se hayan recopilado anteriormente.
  6. Valorar la importancia de lo que ocurre.

Incluso en la creatividad está comprobado que las reglas favorecen soluciones más creativas  (como se ha probado con estudiantes chinos). El autor Elmore Leonard tenía unas reglas sencillas para escribir sus novelas:

  1. No utilizar prólogos.
  2. Nunca usar otro verbo que no sea decir para el diálogo.
  3. Dejar fuera la parte que los lectores tienden a saltarse.

Las reglas de “cómo hacer” son especialmente útiles cuando suelen ocurrir cosas inesperadas ( como en el ejemplo del libro de la vida del portero en una discoteca con clientes peligrosos).

 

Reglas de coordinación.

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Estas reglas son las que hacen que los componentes de un grupo puedan actuar eficazmente juntos.

Son las usadas por las bandadas de pájaros, las usadas en los espectáculos teatrales de improvisación, y hasta por los ejércitos. Napoleón usaba la regla de que las tropas que avanzaban debían dirigirse al lugar de donde surgían los disparos, lo que le permitía reforzar las posiciones más necesitadas.

Reglas de sincronización.

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Determinan el momento en que se ha de hacer algo para conseguir una mayor efectividad. Se trata de unir las acciones a los eventos.

Un ejemplo es la empresa de producción de películas de animación Pixar, que decidió en un momento dado sacar una película cada año. Como cada película tarda cuatro años en producirse, Pixar tiene cuatro equipos diferentes, uno por cada año de película. Cuando la película pasa al segundo año, pasa al requipo de segundo año, y el equipo de primer año empieza con otra distinta.

Otro ejemplo de regla de sincronización es el consejo de inversión del famoso magnate Rotschild, que dijo “invierte cuando haya sangre en las calles, aunque esa sangre sea la tuya”.

 

Cómo se crean las reglas sencillas.

 

Las reglas sencillas pueden tener un origen involuntario o voluntario.

 

De forma involuntaria.

 

Tienen un origen involuntario las reglas que funcionan en la naturaleza, como las que usan las mariposas para encontrar el lugar adecuado para reproducirse. Para Hayek, esas reglas surgen de la selección natural, por la supervivencia de los especímenes que están más adaptados.

En ocasiones también las reglas humanas tienen un origen involuntario, evolucionando para resolver los problemas más urgentes de un determinado campo. Un ejemplo es el mundo de los humoristas americanos, entre los cuales, surgieron reglas como “un chiste pertenece al primero que lo usa en televisión” o “un chiste pertenece a la persona que ha pagado por él y no a quien lo ha hecho”.

Pero son más interesantes aún las reglas que se crean voluntariamente. ¿Cómo se crean las reglas voluntariamente?

Reglas creadas voluntariamente.

Reflexión sobre la propia experiencia.

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Tienen la ventaja de que reflejan los propios valores, que existe una mayor vinculación con ellas, y que están mejor adaptadas a los problemas más concretos.

Sin embargo es difícil crear reglas por esta vía cuando la experiencia propia es limitada.

 

Reflexión sobre la experiencia ajena.

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Se puede utilizar la experiencia ajena de varias maneras:

-El consejo de personas con experiencia.

-La observación personal.

-Las analogías. Se trata de aplicar la solución que sirvió en un problema determinado para otro problema diferente. Las analogías funcionan muy bien en situaciones complejas para tener un punto de partida, y aunque sean casos muy distintos, pero nunca son un punto de destino.

Un ejemplo de analogía es el robot Roomba, que usa las reglas de movimiento de insectos para poder limpiar el suelo de una casa.

El riesgo de la analogía es que se pueda aplicar inadecuadamente apoyándose en cuestiones circunstanciales.

 

Evidencia científica.

 

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El uso de la evidencia científica no es tan simple como podría parecer. La mejor manera de usarla es revisar las investigaciones, comprobar los descubrimientos más consistentes en los diversos estudios y destilarlos en unas reglas sencillas. Es lo que hacen los médicos a la hora de determinar cómo diagnosticar una enfermedad.

Esta manera de convertir la evidencia científica en reglas es especialmente útil cuando se trata de usarlo con personas que no son especialistas, cuando la evidencia existente es de alta calidad y cuando todas las personas miran la situación de la misma forma.

 

Negociación.

 

Negociar las reglas funciona especialmente bien cuando es imposible resolver los conflictos escalándolos a una autoridad superior. Pero también si hay una autoridad superior cuando hay muchos grupos en conflicto y los hechos son difíciles de determinar.

 

Las reglas sencillas en la empresa.

Por: flickr.com/photos/guwashi999/2451050777/

"La mejor manera de entender algo es intentar cambiarlo" Kurt Lewin.

Para crear reglas sencillas en la empresa, hay que solucionar un problema, parar periódicamente para reflexionar y aprender en el camino.

Para muchos desarrollar una estrategia e implementarla son dos cuestiones distintas. Pero los autores de este libro consideran que estrategia y ejecución son dos caras de la misma moneda. Y ambas son cumplidas por las reglas sencillas.

¿Cómo aplicar las reglas sencillas en una empresa?

Hay tres pasos:

1.Comprobar que es lo que mueve las agujas.

Los beneficios de una empresa se pueden ver como dos agujas paralelas. La superior indica los ingresos. La inferior indica los gastos. Se trata de identificar aquellas decisiones que permitan que esas agujas se muevan en provecho de la empresa.

Aunque muchas decisiones puedan producir un aumento de los ingresos o una disminución de los gastos, solo algunas de ellas se mantendrán a lo largo del tiempo.

Para determinar lo que mueve las agujas se pueden usar tres preguntas:

- ¿quiénes son nuestros clientes?

- ¿qué servicio o producto ofreceremos?

- ¿cómo podemos proporcionar este servicio obteniendo un beneficio?

 

  1. Escoger un cuello de botella.

El cuello de botella (o “bottleneck”) es la decisión o actividad que impide que la compañía aumente sus beneficios o disminuya sus costes.

Los mejores cuellos de botella en que nos podemos centrar son aquellos que tengan las siguientes tres características:

- tienen un impacto directo y significativo en la creación de valor.

- representan decisiones recurrentes, que pueden ser probadas, refinadas y usadas en muchas ocasiones.

- las oportunidades exceden los recursos disponibles.

A veces es difícil determinar el cuello de botella. Para encontrarlo podemos comenzar por la respuesta a la pregunta ”¿cómo podemos proporcionar este servicio obteniendo un beneficio?”.

El cuello de botella puede estar en un proceso genérico que incluye diversos pasos. Cada uno de estos pasos puede ser un candidato para la aplicación de las reglas sencillas.

Las decisiones que requieren coordinación entre diferentes departamentos o equipos son otro buen lugar para buscar cuellos de botella.

 

3.Crear las reglas sencillas.

Aunque los directivos pueden tener la tentación de crear las reglas e imponerlas a sus subordinados, eso no suele ser una buena estrategia. Es mejor crear un equipo para la confección de las reglas con representación de las personas que las van a usar en el día a día. Ese equipo puede tener entre 4 y 8 personas y tener medios para canalizar los distintos puntos de vista.

El generar las reglas mediante un equipo presenta varias ventajas:

Después de crear las reglas, se tienen que probar de una forma rigurosa y refinarlas a la luz de los descubrimientos realizados. De esta manera se consigue una estrategia de la empresa, que influye en las decisiones diarias y que no se limita a ser un informe sin trascendencia alguna en la práctica.

 

 

Las reglas sencillas en la vida personal.

 

Creando las reglas:

 

El sistema para crear reglas sencillas en la vida personal es parecido al usado en la empresa.  Consiste en tres pasos:

 

  1. Decide lo que mueve tus agujas personales. Aumenta lo que te llena de energía y disminuye lo que te molesta.

 

Por: flickr.com/photos/thatguyfromcchs08/2800472595/

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Puedes hacer más de aquello que hace que la vida merezca la pena (como disfrutar de tus aficiones, pasar tiempo con tu familia, viajar, ayudar a otros). Y también disminuir  lo que te haga sentir mal (como los problemas financieros o los de salud).

Para saber qué puedes cambiar para mejorar tu vida puedes usar las siguientes preguntas:

 

Lo ideal es tener 3 o 5 áreas identificadas en las que puedas avanzar.

A ser posible, convierte esas áreas en objetivos más concretos, como “dormir ocho horas” o “bajar veinte kilos”.

Al igual que en la empresa, aunque hay muchos cambios posibles, pocos producen un efecto duradero.

 

  1. Identifica el “cuello de botella” que impide crear un valor personal.

 

Por: flickr.com/photos/etwood/71383035/

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El “cuello de botella” se refiere a una acción o decisión específica en que las reglas sencillas pueden producir un mayor impacto moviendo las agujas.

¿Cuáles son los mejores cuellos de botella? Son los que se refieren a actividades:

De todos los posibles cuellos de botella has de escoger uno.

 

  1. Crea unas reglas sencillas que sirvan para ti.

 

Por: flickr.com/photos/andrewdyson/3996799737/

Al crear las reglas, pasa unos días buscando inspiración de diferentes fuentes.

Si utilizas investigaciones, usa conclusiones que resulten de diversos estudios.

Puedes utilizar también a expertos que te sirvan de modelo. Muchas veces no serán conscientes de las reglas que utilizan, así que para descubrir las reglas que utilizan puedes usar varias técnicas:

Esas mismas técnicas sirven para reflexionar sobre tu propia experiencia. Has de recopilar datos sobre tus experiencias recientes, aunque sea de los últimos días, y no fiarte simplemente de tus recuerdos. Las experiencias pasadas las puedes dividir en tres categorías: las que sirven para mover las agujas, las que no sirven, y las que están en medio.

La negociación es especialmente útil cuando varias personas tienen que seguir las reglas para que funcionen, como ocurre en una familia.

Con todos esos recursos deberías ser capaz de obtener varias reglas, que han de ser simples  (¿al fin y al cabo se llaman “simple rules” no? ) para seguirlas con más facilidad y preferibiblemente no más de dos o tres.

Probando las reglas:

 

Una vez tengas las reglas, has de comprobar su utilidad, comparando los resultados actuales con los que tenías anteriormente. Eso te permitirá ir refinando tus reglas.

 

Ejemplos de reglas personales.

 

Las reglas sencillas se pueden usar en muchos campos. En el libro, como ejemplo, se describen con detalle los procesos de creación de reglas en tres campos diferentes: la seducción online,  la gestión de la depresión y las relaciones sociales.

 

La mejora de las reglas personales.

Por:flickr.com/photos/lenny_montana/805717/

 

Las reglas iniciales son en general automáticas y obvias. Se empieza con reglas pobres o inconscientes, usando lo más habitual y lo primero que viene a la mente.

Con el tiempo ,sin embargo, las reglas se hacen más estratégicas (exactas y más útiles para el éxito)  y más abstractas (aplicables a muchas situaciones). Los expertos usan reglas abstractas que reflejan su conocimiento profundo de la materia en lugar de fijarse en circunstancias superficiales como suelen hacer los novatos. Además los expertos usan reglas más complicadas como las de prioridad, coordinación y sincronización.

Una característica de los expertos es que son capaces de agrupar la información en pedazos más grandes, lo que les permite aprender más rápido. Mantienen las reglas actualizadas reorganizando constantemente la información y agrupándola en trozos más grandes.

El aprendizaje de las reglas ocurre en un orden determinado: reglas de frontera, reglas de “cómo hacer”, y luego el resto de reglas, siendo las últimas las reglas de parada.

Normalmente la gente añade reglas, luego las reduce y acaba manteniendo un número relativamente bajo de reglas. Es lo que se llama el ciclo de la simplificación, y permite actualizar las reglas para adaptarse a las condiciones cambiantes.

Para mejorar las reglas no basta con la experiencia. Es necesario usar los procesos de aprendizaje adecuados:

 

Revolución en las reglas.

Por: flickr.com/photos/arakus/8219566243/

En algunas ocasiones el entorno cambia muy rápidamente. En ese caso lo mejor es alejarse de las reglas antiguas lo antes posible y hacer una revolución, porque un cambio lento normalmente resulta en una mezcla del presente y del futuro que no funciona demasiado bien.

En otras ocasiones, la competencia puede obligar a estar cambiando constantemente las reglas para evitar imitaciones ( es lo que pasó con los Oakland athletics que consiguieron con un presupuesto muy bajo tener unos resultados deportivos excelentes estableciendo unas reglas y adaptándolas cada año).

A pesar de la conveniencia de cambiar las reglas cuando cambia el escenario, no todo el mundo lo hace.

¿Por qué?

Tendemos a sobreestimar nuestra influencia en nuestros éxitos y a infraestimar nuestro papel en nuestros fracasos. Eso hace que consideremos las viejas reglas más adecuadas de lo que son.

 

Por qué no se usan más las reglas sencillas.

 

Si a la gente le gusta la simplicidad, y las reglas simples sirven para solucionar todo tipo de situaciones, incluidas las complejas ¿por qué no se usan más? Las razones son varias:

 

En los próximos tiempos en este blog, intentaré buscar aplicaciones en diferentes campos para las reglas sencillas. En esa exploración, iré probando en la práctica los principios que hemos visto aquí.

Desde hace tiempo buscaba un elemento que me permitiera unificar todas las diferentes parcelas de este blog. He escrito de psicología de amor, de productividad, de aprendizaje, de salud, de hábitos y de muchas otras cosas, pero siempre he sentido que faltaba un hilo conductor. Un principio que diera a todo un sentido conjunto.

Creo que lo he encontrado. He mirado todo lo que he escrito y he pensado ¿qué es lo que tiene en común?  Y creo que lo que tiene en común es el deseo de hacerte la vida más fácil.

Una vida más fácil en todo: en tus relaciones personales, en tu trabajo, en tus hábitos, en tu creatividad, en tu salud.

 

Mi nuevo lema.

 

En consonancia con esa búsqueda de una vida más fácil, he adoptado un nuevo lema para Entusiasmado.com: “una vida más fácil, una vida mejor”. Porque creo que si conseguimos encontrar maneras de hacernos la vida más fácil seremos más felices, conseguiremos más objetivos, tendremos más entusiasmo y haremos en una palabra que nuestra vida sea mejor.

 

Por: flickr.com/photos/firechickenta99/3480408342/

¿Qué es una vida más fácil?

 

Quiero aclarar una cosa: no hablo de la vida fácil. De una vida que consista en hacer solo lo imprescindible para subsistir. Hablo de una vida más fácil. Todo lo fácil que pueda ser para conseguir nuestros objetivos.

Según las cosas que pretendas, tu vida será más o menos complicada. No es lo mismo pretender ser presidente de Estados Unidos que conformarte con ser un vagabundo. Lo que quieres conseguir no te lo debería decir nadie. Has de ser tú quien lo decida.

Algunos desean tener una vida extremadamente sencilla, otros pretenden una vida más glamourosa. En este blog no me inclino por un modelo ni por otro.

Lo que pretendo es ayudarte es a que lo que te propones sea un poco (al menos un poco y si es posible un mucho) más fácil de lo que sería si nunca hubieras entrado en este blog.

Eso me lleva a buscar un enfoque fundamentalmente práctico. A pensar en las cosas que puedes cambiar para que todo sea más fácil. Nunca me han gustado la palabrería hueca ni los brindis al sol, así que mi propósito es que todo lo que leas te pueda servir en tu vida cotidiana. En ocasiones para que entiendas mejor lo que te ocurre y en ocasiones para que puedas establecer unas pautas de comportamiento más eficaces.

 

Por: flickr.com/photos/jakerust/16661140289/

¿Cómo conseguir que la vida sea más fácil?

He de confesar que me equivoqué.

Siempre he pensado que para mejorar nuestra vida debíamos establecer reglas en todos los campos que quisiéramos mejorar. Y es verdad, solo que inicialmente opté por unas reglas muy específicas en forma de protocolos, en lo que llamé el proyecto cero. Y no está mal. Hay muchos campos en los que es positivo tener unas reglas muy detalladas y claras.

El problema con los protocolos muy específicos es que son muy difíciles de recordar. Puedes tener un protocolo para cuando te despiertas, cuando te lavas los dientes o cuando te afeitas, porque son actividades que se repiten de manera idéntica todos los días.

Sin embargo para todo lo que ocurre cada cierto tiempo o que ocurre de manera distinta cada vez, sería contraproducente tener unas reglas tan detalladas.

 

Por: flickr.com/photos/fdecomite/770001762/

Así que después de la lectura del fabuloso libro “Simple rules” ( que en unos días resumiré en este blog) he decidido cambiar de estrategia, y optar no por elaborar largos y complicados protocolos sino por utilizar reglas sencillas que puedan ayudarte a mejorar tu vida sin que eso implique un gran esfuerzo de aprendizaje.

Una advertencia. Las reglas harán tu vida más fácil, pero eso no quiere decir que la implementación de las reglas sea siempre fácil. Algunas serán fáciles y otras serán más complicadas. Pero el resultado será siempre facilitar la vida, y aplicarlas será siempre más sencillo que cualquier otra alternativa.

¿Me da lástima dejar a medias el proyecto cero? Prefiero no verlo como un abandono sino como un traslado. Al igual que un castillo de arena construido en una zona invadida por el agua, el proyecto necesitaba una reubicación para salir adelante. No tengo reparo en admitir mi error y volver a intentarlo de otra manera. ¿No estamos siempre diciendo que hay que aceptar los errores y aprender de ellos?

En los próximos días te explicaré un poco más en detalle mi nuevo proyecto, con el resumen prometido de “Simple Rules” y los principios esenciales que seguiré en este nuevo proyecto que llamaré (de forma escasamente imaginativa) #reglassencillas.

Gracias por estar ahí.

 

 

 

 

 

 

 

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