La regla de Wittgestein

Muchas son las ideas que nos aporta Nassim Taleb, el genial autor de Cisne Negro (Black Swan) y Engañado por el azar (Fooled by Randomness).

La regla de Wittgestein

Una de esas ideas es la de la regla de Wittgestein (inventada por el propio Taleb y no por el filósofo que le da su nombre) que se podría definir más o menos así:

Si no estás totalmente seguro de que te puedes fiar de una regla, tiene tanto sentido usar la regla para medir la mesa como la mesa para medir la regla.

Por: flickr.com/photos/gmazza/4546553252/

Aplicaciones de la regla de Wittgestein

Esto se puede aplicar a varias cosas:

A. Los juicios

Como vimos en el post de la ley del espejo, lo que una persona A piensa sobre una persona B refleja muchas veces más de A que de B. 

Por eso, no tiene sentido darle demasiada importancia a las opiniones que otros tienen sobre nosotros, salvo que sea una persona con conocimiento de causa.

Pero lo mismo nos lo tenemos que aplicar a nosotros mismos. Hay que controlar nuestro deseo de criticar a los demás. No suele aportar nada y posiblemente demuestre más nuestra propia estupidez que los errores de los otros.

B. La tendencia de los académicos a ajustar la realidad a sus teorías. 

Como en una especie de lecho de Procusto, los expertos cuando tienen un modelo se enamoran de él y si la realidad no entra en ese modelo, intentan meterla a martillazos.

Este tweet lo dice muy claramente:

 

De acuerdo 100%. El enfoque académico típico: asumir que el modelo es correcto y las desviaciones humanas son “errores y sesgos”. Los modelos son modelos — algunos mejor que otros, pero pocos con los que quieras casarte.

Hasta el propio Taleb está de acuerdo con esa interpretación y lo retuitea añadiendo una mención antiacadémica más.

 

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