muelle de la ilusion

A veces el entusiasmo baja de una manera repentina, y hay que estar preparado para ello.

El otro día estaba en televisión viendo por casualidad una competición de patinaje. Si bien normalmente no creo que sea frecuente que haya caídas en competidoras de nivel profesional, el otro día sí se produjeron unas cuantas.

Eso me hizo acordarme de lo que se suelen llamar espirales descendentes y que es aquello que ocurre cuando después de haber cometido un error, una persona se descentra e incurre en nuevos errores que aumentan la negatividad.

Ese es por ejemplo el caso de un ajedrecista que se da cuenta de que acaba de cometer un error absurdo, o el de una persona que está dando una charla y se da cuenta de que acaba de cometer un error de bulto.

En todos esos casos lo que suele suceder es que la mente entra en una fase de negatividad, y todo empieza a salir mal.

Sin embargo no es necesario que ocurra así. Para evitarlo lo mejor es disponer de lo que podríamos llamar un muelle del entusiasmo. Una especie de resistencia que se dispare automáticamente cada vez que note que se produce un descenso y que produzca un empuje hacia arriba que compense esa bajada.

Ese muelle del entusiasmo se tiene que practicar cuando no estemos en una fase negativa, para que cuando sí estemos en esa fase lo podamos aplicar.

¿En qué ha de consistir? Aquí serviría cualquier elemento que sirva para generar entusiasmo, una imagen, una frase de motivación, una canción, un pensamiento positivo.

Si conseguimos hacer uso de ese muelle nos ocurrirá como a los boxeadores de las películas. Están tendidos en la lona, a merced del adversario,y  de pronto recuerdan una frase, o ven a una persona, y contra todo pronóstico se levantan y vuelven a la lucha hasta que vencen.

 

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