Esta es la sexta entrada dedicada al libro: The subtle art of not giving a fuck de Mark Manson (El sutil arte de que no te importe un carajo). Si no has leído las anteriores, te recomiendo que lo hagas.

Cómo conseguir que no te importen tanto las cosas 1

Cómo conseguir que no te importen tanto las cosas 2

Cómo conseguir que no te importen tanto las cosas 3

Cómo conseguir que no te importen tanto las cosas 4

Cómo conseguir que no te importen tanto las cosas 5

 

 

Estamos equivocados.

No te gusta saberlo, claro. Dirás que tú no estás equivocado o que solo estás equivocado a veces y que muchas veces tienes razón.

Mark Manson cree que estamos equivocados siempre, a veces más y a veces menos, y que aprender es estar un poco menos equivocado de lo que estabas antes.

Piensa en los grandes científicos. Cada uno de ellos pensó que sus ideas eran las ciertas y definitivas. Pero todos estaban equivocados. Cada uno un poco menos que el anterior. Cada uno un poco más cerca de la verdad, pero sin dejar de estar equivocado.

Lo curioso es que siempre creemos que el presente es el momento de la verdad definitiva. Miramos al pasado con condescendencia, considerándonos mucho más sabios que ellos y sin darnos cuenta de que también algunas de nuestras ideas serán consideradas como absurdas por las generaciones que vendrán.

 

Por: flickr.com/photos/28772513@N07/7334606504/

Aferrados a nuestras creencias

Nuestro cerebro está programado para asociar ideas. Así es como aprendemos que si bebemos agua sentimos menos sed, que si tocamos el pincho de una flor nos dañamos, que si hacemos una lanza con una punta de piedra vuela más lejos.

La mayor parte de las veces funciona bien.

Solo que a veces la asociación de ideas se nos va de las manos. A veces creemos que nuestro equipo gana cuando llevamos la corbata amarilla. Confundimos que dos sucesos ocurran a la vez (correlación) con que tengan una relación causa efecto entre ellos (causalidad).

Por si eso fuera poco hay muchos sesgos del conocimiento que llevan a nuestro cerebro a pensar lo que no es.

Es inevitable terminar con ideas erróneas en la cabeza. Algunas muy equivocadas. Por ejemplo algunos árabes creen que es beneficioso beber orina de camello.

 

 

Es para reírse. Pero , aunque no lleguemos a eso, todos tenemos ideas equivocadas. Y sacar esas ideas equivocadas no es nada fácil.

¿Has conseguido convencer a alguien en una discusión?

Lo dudo.

¿Has visto que una persona cambie su manera de pensar en algo importante?

Seguro que pocas veces.

Tenemos un sesgo mental muy fuerte. El sesgo de la confirmación. Es lo que hace que recibamos muy bien las ideas que coinciden con las nuestras y que rechacemos las que no coinciden.

Si yo creo que comer carne es más sano que ser vegetariano, cada vez que vea un estudio sobre las ventajas de ser carnívoro, lo leeré, lo releeré y lo reenviaré a todas las personas que pueda. Es como si dijera (a los demás y a mí mismo) ¿veis? ¿tenía razón?

Pero si leo un estudio acerca de las ventajas de ser vegetariano, empezaré a darle vueltas pensando en quién lo hizo, qué ideología tendría y cuáles serían sus motivos.

Aceptamos la información que es conforme a nuestras creencias y rechazamos la que las contradice.

La ley de la evitación

¿Sabes cuál es la información que más rechazamos?

Mark Manson lo dice en su ley de la evitación. Evitamos cualquier cosa que pueda ir en contra de la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Por eso muchos que se sienten grandes escritores no intentan publicar sus obras. Porque tienen miedo a que sean mal recibidas y eso afecte a su imagen de grandes literatos. Prefieren quedarse en la comodidad del anonimato y no arriesgarse.

Por eso también muchas personas que no tienen pareja dicen no tener interés en conocer a nadie. Prefieren sentirse atractivas que arriesgarse a un choque con la realidad que rompa esa imagen de sí mismos.

Lo peor de todo es que hay un efecto contrario. Cuanto más intentas tener seguridad, menos seguridad tienes. Cuanto más intentas protegerte de la realidad, más te viene la realidad y te golpea.

La amenaza fantasma

Te lo he dicho varias veces en esta serie de entradas. No eres especial. No soy especial. No nos hemos ganado el derecho a ser especiales.

Si te consideras especial, si tienes ideas grandiosas sobre ti mismo, todo te parecerá amenazante.

Si te consideras extremadamente inteligente, cada vez que no seas capaz de entender algo, te vas a sentir muy mal.

Si te consideras extremadamente atractivo, cuando una chica que te guste prefiera a otro, te vas a sentir muy amenazado.

Si  crees que eres la mejor dibujante del mundo, cuando otra persona reciba algún halago vas a sentir envidia.

Cuando eres un fantasma, todo te amenaza. Por eso yo ( esto no lo dice Manson) llamo a eso la amenaza fantasma.

La amenaza fantasma y el deseo infinito

Aquí tengo que introducir una pequeña matización a lo que dice Mark Manson en su libro.

Una vez leí una frase del genial escritor Gabriel García Márquez. Decía algo así como que si no piensas que puedes escribir mejor que Cervantes, es mejor que no escribas.

¿Cómo se puede compatibilizar eso con la amenaza fantasma?

Una cosa es lo que crees que eres, y otra cosa es lo que crees que puedes llegar a ser.

Lo ideal es tener una identidad ordinaria: eres un director de cine, un arquitecto, un futbolista, un padre, una mujer, un ciudadano, algo normal, nada del otro mundo.

Pero eso sí, ser capaz de creer que eres capaz de llegar a ser muy especial.

Eres normal y puedes llegar a ser especial. Esa es la clave.

Cómo cuestionar tus creencias

De todo esta entrada, hemos extraído la conclusión de que estamos equivocados. Y queremos estar un poco menos equivocados. Para eso hay que cuestionar las creencias actuales.

Cuestionar no significa echarlas abajo. Simplemente significa pensar si hay otras creencias más convenientes.

Mark Manson nos da en su libro 3 preguntas que nos podemos hacer para discutirnos esas creencias.

  1. ¿Qué pasa si estoy equivocado?
  2. ¿Qué significaría estar equivocado?
  3. ¿Si estuviera equivocado eso crearía o no un problema mayor que el que trato de resolver?

Por ejemplo, imagina que estás enfadado con tu hermana porque crees que ha conseguido una parte en la herencia un poco mayor que la tuya, y que lo consiguió por influir en tus padres antes de morir.

  1. ¿Qué pasa si estás equivocado? Quizá tu hermana dedicó mucho tiempo o mucho dinero a cuidar a tus padres en los últimos momentos. Quizá la diferencia de la herencia no llegue ni a cubrir lo que ella gastó.
  2. ¿Qué significa estar equivocado? Si estás equivocado, y estás discutiendo con tu hermana, significaría que estás siendo injusto y dejando que una pequeña diferencia económica afecte las relaciones familiares.
  3. ¿Puede eso crear un problema mayor? Sí, el problema puede ser mayor, porque puede ser que rompas la relación con tu hermana para siempre.

Esas tres preguntas, se resumen en mi opinión en una. ¿Qué pasa si estoy equivocado?

Cuestionar las creencias no significa derribarlas. Quizá tu hermana sí influyó de manera inadecuada en tus padres, quizá lo que creías antes es lo correcto.

Pensar que puedes estar equivocado no significa que estés equivocado, significa que no tienes problema en cuestionarte las cosas. Que quieres ir corrigiendo tus errores para estar cada día un poco más cerca de la verdad. Y esa, es la única manera de crecer.

 

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