No temas, no te voy a hablar de creencias religiosas. Te voy  a hablar de fe en ti mismo. Todo el mundo habla siempre de que tienes que tener fe en ti mismo.  Y es importante, más importante de lo que puedas pensar, pero hay dos tipos de fes.

 

Por: flickr.com/photos/wandering_angel/1866818846

La fe en los tiempos luminosos. 

La primera fe es la fe que tienes en ti mismo cuando el cielo está despejado y no temes nada. Cuando todo parece que va a ir bien. Es muy fácil tener esa fe.

Es la misma fe que tenían los polacos al empezar la segunda guerra mundial en que su caballería tomaría Berlín en dos semanas. Es la misma fe que tenían los viajeros del Titanic cuando embarcaron en el barco más seguro del mundo.

Es la misma fe que tienen en ti tus amigos y familiares y las personas conocidas cuando el viento sopla de popa y todo parece sonreírte.

Esa fe no vale nada. Es como un paraguas un día de sol: algo innecesario y hasta quizá molesto.

 

La fe en tiempos de oscuridad

Cajón precavido fotografía de Roberto Egea. Todos los derechos reservados.

 

La fe en los tiempos de oscuridad. 

Pero hay otra fe. La fe de los ingleses cuando en la misma segunda guerra mundial había caído Francia y no había entrado en la guerra Estados Unidos y tenían que luchar solos contra la máquina de guerra nazi. Cuando las bombas caían a diario sobre Londres y todo parecía perdido.

Esa es la fe que vale, la fe del momento en que todo está en tu contra. Cuando todos los que creían en ti te han abandonado pero tú aprietas los dientes y decides que vas a seguir adelante.  La fe de los momentos oscuros. La fe que construye tu carácter cuando los tiempos están revueltos, y todo es mucho más complicado de lo que parecía.

¿Tienes fe en ti mismo sí, pero de qué tipo es tu fe?. ¿Es solo una fe de tiempos luminosos o es también una fe de tiempos de oscuridad?

 

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