¿Quién no se ha encontrado en situaciones complicadas con la familia durante el encierro del coronavirus?

Al principio era más fácil, pero según pasa el tiempo y los niños pierden la disciplina que tenían en el colegio, la situación se hace cada vez más difícil.

La doctora April Estrada cree que la clave para mantener la cordura es el aprendizaje social y emocional.

"Se trata de entender tus comportamientos, sentimientos y emociones, ser capaz de etiquetarlos y explicarlos."

 

¿Cómo conseguir sobrevivir en familia durante el Covid 19?

La doctora Estrada da cuatro consejos:

1. Vigila tu nivel de estrés. Aunque los padres no lo crean, su nivel de estrés se traslada a los niños. "Los niños miran y replican los comportamientos y los sentimientos de los padres".

Es más difícil controlar el estrés cuando no se puede hacer ejercicio y cuando no hay tiempo sin niños

Es un buen momento para intentar entrar más en el mundo de los niños y conectar con ellos.

2. Mantén un horario. Los niños necesitan una estructura. El colegio y las actividades extraescolares ya no se la dan, así que tenemos que crearla. La doctora Estrada dice que conviene tener una lista de cosas que hacer aunque sean cosas simples como lavarse los dientes.

Los horarios tienden a descontrolarse en el encierro. Pero hay que intentar que no sea así y mantener horas fijas para despertarse, acostarse y comer.

3. Enseña a los niños nuevas habilidades y no solo cosas del colegio.

Para Estrada, la mejor manera de asegurar tu bienestar y el de tus hijos es estar presente con ellos y crear la memoria de buenos momentos con los niños durante esta época.

Puedes enseñarles cosas útiles como aprender a organizarse, a estudiar mejor o incluso habilidades manuales.

4. Intenta evitar el conflicto antes de que surja.

La convivencia 24 horas produce conflictos. Según la doctora Estrada los niños normalmente discuten porque algo no ha ido bien, están aburridos o no tienen una estructura en su horario.

Lo mejor es adelantarse, creando rutinas y actividades que prevengan el aburrimiento y la falta de estructura.

Otra buena idea es enseñar a los niños a reconocer los signos externos de sus emociones. como el corazón latiendo deprisa, o los dientes apretándose y el nombre de esas emociones. En inglés hay un dicho: "if you can name it, you can tame it" (si lo puedes nombrar, lo puedes domar). Es más fácil que un niño controle sus emociones si sabe reconocerlas y le enseñamos cómo relajarse cuando tiene una emoción negativa.

También hay que intentar buscar momentos de separación física, si el tamaño de tu casa lo permite.

Unas semanas que recordaremos

El confinamiento del coronavirus puede ser más complicado con niños en casa. Es innegable. Pero también es verdad, que si conseguimos crear un entorno tolerable podemos superar esta época sin desesperarnos e incluso disfrutar de buenos momentos.

Estas semanas las vamos a recordar toda la vida, así que mejor hacer todo lo posible para que el recuerdo sea bueno.

Es lógico pensar que en un entorno en el que hay más parejas potenciales, la estabilidad de las parejas existentes se vea afectada.

Por: flickr.com/photos/pedrosimoes7/4980072903/

Eso se ha estudiado mirando las personas de otro sexo en el lugar donde uno vive. Pero ¿qué ocurre con el trabajo?

En los países desarrollados, las personas pasan mucho tiempo en el lugar de trabajo. ¿Influirá el número de personas de otro sexo en el lugar de trabajo en la estabilidad de las relaciones?

En Dinamarca, al menos, parece que sí.

El estudio en Dinamarca

El estudio a que nos referimos examina los datos de las personas que se casaron en Dinamarca entre los . años 1981 y 2002. Se tomaron en cuenta ( para evitar que eso influyera)  circunstancias como la edad y la duración del matrimonio, la educación y la igualdad.

¿El resultado?

Una mayor proporción de individuos del sexo contrario en el sector ocupacional de una persona se asocia con un mayor riesgo de divorcio.

Esto se aplica tanto a los hombres como a las mujeres, pero las asociaciones son mayores para los hombres y cambian según el nivel de educación.

¿Qué ocurre con los hijos de padres de más edad?

¿Hay alguna diferencia con los hijos de padres más jóvenes?

Por: flickr.com/photos/jorislouwes/14426642683/

Recientes investigaciones muestran que los niños de padres mayores tienen un mayor riesgo de algunas consecuencias negativas, como el autismo y la esquizofrenia.

Pero no todo es negativo. Este nuevo estudio publicado en Translational Psychiatry sugiere que los hijos de padres mayores también pueden tener ciertas ventajas sobre sus compañeros en su educación y carrera.

Los investigadores del King's College de Londres y el Seaver Autism Center for Research and Treatment en la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai en los Estados Unidos recolectaron datos conductuales y cognitivos de 15.000 pares de gemelos.

Cuando los gemelos tenían 12 años, se les realizaron unas pruebas en línea para medir rasgos característicos de los “frikis” (geeks en inglés)  como el cociente intelectual no verbal, su enfoque en el tema de interés y los niveles de distanciamiento social. También se preguntó a los padres si su hijo se preocupaba de cómo era percibido por sus compañeros y si tienen intereses que ocupan la mayoría sustancial de su tiempo.

Usando esta información, los investigadores calcularon un "índice friki" para cada niño en el estudio. En general, el mayor índice friki correspondió a los hijos de padres mayores. Este efecto persistió con independencia del estado socioeconómico de los padres, las calificaciones y el empleo. Además, encontraron que los niños 'geekier' mejoran en los exámenes escolares, particularmente en los temas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), varios años después de que se midiera su índice geek.

Dr Magdalena Janecka del King's College de Londres y el Seaver Autism Center en Mount Sinai, dijo: 'Nuestro estudio sugiere que puede haber algunos beneficios asociados con tener un padre mayor. Sabemos desde hace tiempo las consecuencias negativas de la avanzada edad paterna, pero ahora hemos demostrado que estos niños también pueden tener mejores perspectivas educativas y de carrera ".

Aunque el estudio no investigó directamente el papel de los factores ambientales, hay una serie de posibles razones por las que los padres mayores pueden tener hijos «frikis». Por ejemplo, es probable que los padres mayores tengan carreras más establecidas y un estatus socioeconómico más alto que los padres más jóvenes, lo que significa que sus hijos pueden ser criados en entornos más enriquecidos y tener acceso a una mejor escolarización.

Los investigadores piensan que quizá los genes para ser frikis y para el autismo se superponen, y que esos genes tienen más probabilidades de estar presentes en los padres mayores. Dr Janecka añadió: "Cuando el niño nace sólo con algunos de esos genes, es más probable que tengan éxito en la escuela. Sin embargo, con una "dosis" más alta de estos genes, y cuando hay otros factores de riesgo que contribuyen, pueden terminar con una predisposición para el autismo. Esto coincide con investigaciones recientes que muestran que los genes para el autismo también están vinculados con un mayor cociente intelectual.

La testosterona se asocia a los hombres y a los testículos. No en vano a veces se llama de manera vulgar “testiculina”. Se piensa que los hombres con más testosterona son más activos y dominantes, mientras que los que tienen menos testosterona son más bien proveedores. Simplificando mucho: El chico malo frente al novio formal de toda la vida.

Sin embargo la testosterona no se origina en los testículos sino en la glándula suprarrenal ( lo que es innegablemente menos interesante) y además también las mujeres tienen testosterona ( gracias a Dios, eso sí, tienen menos que los hombres).

Un cínico diría que la naturaleza es justa, y que hace a las mujeres variables y a los hombres agresivos. Mezclar ambas cosas en un solo sexo podría ser una bomba.

Pero hoy me interesa hablar de la influencia de la testosterona en el cuidado de los hijos. Es un hecho conocido que al tener un hijo baja la testosterona del padre. Es un mecanismo de la naturaleza para que el padre se centre en el cuidado del niño en lugar de en intentar tener otros. Pero esa bajada afecta de manera diferente a distintos individuos. Así que hay que mirar si el que la bajada sea diferente, hace que el comportamiento de los padres sea diferente también.

¿Cómo influye la testosterona en el cuidado de los hijos?

En un estudio de la revista Science Direct del año 2016 se ha hecho un seguimiento a 27 parejas heterosexuales, comprobando cada cierto tiempo su nivel de testosterona.

Lo que se ha descubierto es que cuanto más disminuían los niveles de la testosterona en el padre más aumentaba la implicación en el cuidado del niño y la satisfacción con la paternidad. También las madres se implicaban más en el cuidado del niño si la testosterona del padre disminuía.

La sincronización de los niveles de testosterona del padre y de la madre hacía que ambos se volcaran más en criar al niño.

De todo se puede sacar una consecuencia positiva. A mí me gusta pensar que si no te gusta demasiado cuidar de tu hijo no es que seas mal padre, simplemente es que tienes demasiada testosterona.

 

Por: flickr.com/photos/vahiinee/16942084607/

Cuando un niño llega a la edad de dos años, es muy frecuente que tenga rabietas.

Rabieta de los niños de dos años

Foto: en Flickr por Bethany King

¿Cuál es el origen de las rabietas de los niños de 2 años?

Hay que distinguir cuando se trata de que el niño necesita algo ( como beber agua o evitar un miedo) y cuando se trata de un mero capricho.

Si el niño sabe hablar, es fácil saber la causa. Si no sabe hablar, podemos hacer una comprobación básica de lo pudiera necesitar el niño. Si después de comprobar que no quiere beber, que no hay que cambiarle el pañal y que  no tiene hambre, sigue llorando, es muy probable que se trate de un capricho.

En todo caso, los padres y las madres normalmente sabemos cuándo se trata de un capricho. El problema es como hacer frente a esa situación.

Rabietas por caprichos:

Los expertos aconsejan aplicar las siguientes reglas sencillas para las rabietas por caprichos.

1.Dejar que el niño llore todo el rato que sea necesario hasta que se tranquilice, ignorándolo mientras no deje de llorar.

Es importante no ceder mientras esté llorando, porque si no, el niño sacaría la conclusión de que la rabieta es el mejor método para conseguir sus objetivos.

2. Una vez que haya acabado de llorar, acercarnos a él con calma y decirle que todo está bien.

3. Perdonar al niño y olvidar.

No hay que recordarle que lo ha hecho mal.

4.Dar un refuerzo positivo, diciéndole que estamos seguros de que la siguiente vez lo van a hacer mucho mejor.

5. Es importante que en todos los pasos, ambos padres actúen en armonía.

Si el niño detecta alguna brecha en la unión de los padres, y que uno de ellos es más blando que el otro, es muy fácil que lo aproveche.

Espero que con todos estos consejos, las rabietas de los niños de dos años se te hagan mucho más llevaderas.

Si quieres tener un hijo en el futuro, no deberías leer esto. Si lo haces corres el riesgo de no querer tenerlo. O quizá, y eso es lo que pretendo ,bajes un poco tus expectativas y acabes teniéndolo pero sin sufrir tanto.

Cuando tienes un hijo la gente te da la enhorabuena. La sociedad celebra el nacimiento de un bebé como un motivo de inmensa alegría.

¿Es realmente un motivo de alegría y felicidad?

¿Tener un hijo te hace más o menos feliz?

 

Por: https://www.flickr.com/photos/ciadefoto/3369622159/
¿Quién me mandaría meterme en esto?

 

En un reciente estudio (publicado por Mikko Myrskylä y Rachel Margolis ) se ha tratado de determinar la influencia del primer hijo en la felicidad de las parejas.

 

¿Son los padres más felices después de tener el primer hijo o lo son menos?

 

Preguntar directamente no sería una buena estrategia. Los padres y las madres se suelen sentir obligados por la sociedad a decir que están muy contentos de haber tenido un hijo.

Por eso los autores de este estudio acudieron a un método más indirecto: comparar en un estudio socioeconómico de Alemania los niveles de felicidad de 20000 personas, en el año después del nacimiento de su primer hijo y en los dos años anteriores.

Los resultados no son muy buenos para los nuevos padres. El nacimiento de un hijo produjo una bajada media de 1,40 puntos sobre diez en la escala de satisfacción con la vida de los padres. En comparación ( según diversos estudios)  quedarse en paro o que muera la pareja produce una bajada de un punto, y divorciarse de 0,60 puntos.

Solo un 30% de los padres no experimentó ninguna bajada de su felicidad tras el primer hijo, mientras que más de un tercio experimentó una bajada de dos o más puntos.

 

¿Por qué tener un primer hijo produce insatisfacción?

 

Es verdad que pocas cosas hay tan bonitas en la vida como ver sonreír a tu hijo. Pero los padres ven muchas más cosas que la sonrisa de su hijo.

En los primeros años, los cuidados que necesita un niño son absolutamente constantes, los lloros frecuentes, las enfermedades inquietantes. Los padres, que estaban acostumbrados a una vida independiente y sin obligaciones, se ven de pronto atados y teniendo que hacer milagros para poder salir de casa unas horas. Las relaciones de pareja se resienten. Las madres suelen sentir que los padres no colaboran. Los padres se suelen sentir desplazados. Y ambos se suelen sentir insatisfechos.

En la sociedad actual además se espera demasiado de los padres. Hay tantas teorías sobre las cosas que influyen en el desarrollo posterior de los niños, que los padres se sienten perpetuamente culpables por lo que hacen, por lo que no hacen o por lo que hacen de maneras diferentes.

 

¿Y el segundo?

 

Según Myrskylä la felicidad de los padres con el primer hijo influye mucho en la decisión de tener un segundo hijo. Él cree que los políticos que quieren aumentar las tasas de natalidad deberían intentar mejorar la satisfacción de los padres con el nacimiento del primer hijo.

Los cálculos de Myrskylä y Margolis muestran que solo 58 de cada 100 parejas que han experimentado una bajada del nivel de felicidad de 3 puntos o más tienen un segundo hijo dentro de los siguientes diez años. Entre los padres que no han experimentado ninguna merma de su felicidad 66 de cada 100 deciden tener otro hijo.

Los padres y madres mayores de 30 años y los que han tenido una educación de más de 12 años son los más proclives a no tener otro hijo en caso de disminución de la felicidad. Y afecta tanto a los padres como a las madres.

 

¿Entonces es mejor no tener hijos?

 

Los propios autores del estudio matizan el resultado, indicando que la felicidad de las personas suele aumentar justo antes del nacimiento del primer hijo por la alegría de ser padres. Además, tener hasta dos hijos produce un aumento del nivel de felicidad a largo plazo.

Mi opinión personal después de tener mi primer hijo, es que tener un bebé es un esfuerzo muy grande, mucho mayor del que puedes imaginar antes de tenerlos, y que has de estar preparado para sufrir una pérdida muy importante de calidad de vida. ¿Compensa? Es imposible saberlo. En mi experiencia profesional veo hijos pendientes de sus padres, hijos con una relación correcta con sus padres y hasta hijos que maltratan a los padres de palabra y obra.

El esfuerzo de ser padre es muy grande y además indefinido. Durará toda tu vida. Pero por otro lado, no encontrarás muchos padres que estuvieran dispuestos a cambiar a sus hijos por todas las comodidades del mundo.

 

Fuente: Rachel Margolis, Mikko Myrskylä: Parental Well-being Surrounding First Birth as a Determinant of Further Parity Progression, Demography, DOI 10.1007/s13524-015-0413-2

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