En el curso de creatividad gratuito hemos visto 3 de los ocho elementos de la creatividad, según los describe Keith Sawyer en su libro ”Zig Zag el sorprendente camino a una mayor creatividad".

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Y Mirar.

Ahora pasamos a ver el cuarto elemento: Jugar.

 

Foto: flickr.com/photos/pmiaki/5107420450/

¿Qué es jugar?

Para mí lo más importante de jugar no es que sea divertido. Casi siempre jugar es divertido, pero puedo jugar a un deporte que me parezca aburrido como el beisbol y aunque no lo pase bien, no dejaría de ser un juego. Para mí lo que caracteriza al juego es el hecho de que haya unos límites demarcados fuera de los cuáles no se produzcan consecuencias.

Cualquier cosa que hagas en el juego puede tener sus efectos dentro del juego pero no fuera. Por eso no tenemos (demasiado) miedo a hacer algo. Y digo no demasiado, porque puedes temer a las consecuencias en el juego, pero nunca será igual que lo que temes las consecuencias fuera.

Por ejemplo puedes jugar un horrendo partido de fútbol con tus amigos, pero eso no te impedirá pagar tu hipoteca, ni hará que tu hijo deje que quererte, ni tu estatus en la sociedad disminuirá. Salvo que seas futbolista claro, en cuyo caso el fútbol no será un juego sino que será un trabajo. Es interesante ver como el hecho de que algo sea un juego o no, no depende sólo de la actividad en si misma, si no de las consecuencias de una actividad.

 

5 características de un juego.

Además el juego tiene 5 características según afirma el autor Peter Gray. Las examinaré con el ejemplo de un partido de fútbol con los amigos.

1. Se elige libremente: los jugadores pueden abandonarlo en cualquier momento que lo deseen. 

Obviamente en cualquier momento puedo no ir a jugar, o dejar de jugar. Eso no significa ( ahí discrepo de Gray) que lo puedas abandonar sin consecuencias durante su desarrollo. Si en mitad del partido, me quisiera ir a casa, los amigos me mirarían mal y quizá no querrían jugar conmigo de nuevo. Sin embargo cada vez que voy a jugar si puedo decidir si voy o no, a diferencia de un trabajo. En ocasiones puede que tengas que comprometerte a un cierto número de juegos seguidos, y eso, claro le quita algo de su carácter de juego.

2.Los medios son más importantes que los fines. 

Si antes de jugar con mis amigos, me dieran la opción de ganar el partido sin jugarlo o de jugarlo sin saber si voy a ganar, elegiría la segunda opción. Porque el medio ( jugar) es más importante que el fin ( ganar). Por supuesto eso no impide que durante el juego desee conseguir el resultado de la manera más intensa posible, pero no es ese el motivo que me lleva a jugar.

3.El juego se guía por reglas en la mente de los jugadores. 

La libertad sin reglas acaba resultando totalmente aburrida por falta de propósito. Los videojuegos que han creado mundos fascinantes en los que no había ninguna regla, han acabado siendo un fracaso ( ¿Alguien dijo Second Life?).

En el fútbol las reglas están claras: hay que meter más goles que el contrario, haciéndolo de una determinada manera. Pero también recuerdo que cuando era pequeño, e inventaba algún juego ( lo que hacía bastante frecuentemente) enseguida me veía obligado a ir creando reglas y más reglas para que el juego tuviera interés.

4. El juego está separado de la realidad de alguna manera, aunque se realice en el mundo real.

A veces el juego se practica en un terreno delimitado como es un campo de fútbol. Pero incluso cuando no hay un espacio delimitado para ello, el espacio ordinario se transforma. Cuando yo jugaba con un rastrillo de la playa a luchar como Ivanhoe, la terraza de mi casa ya no era la terraza de mi casa, sino una especie de versión minimizada de la Inglaterra de Ricardo Corazón de León.

5.  El juego implica un estado mental, alerta y atento, pero relajado. 

Quién me ha visto jugando alguna vez a algo diría que no cumplo demasiado bien lo de relajado. Pero en realidad aunque siempre juego con tensión es una tensión diferente a la tensión real. A veces jugando a un juego de tiros, me llevo un susto cuando aparece un enemigo de pronto y me mata, pero obviamente no es ni remotamente parecido al susto que me llevaría si apareciera un enemigo así en la vida real.

 

Las cosas pueden tener un porcentaje de juego que esté entre el 0 y el 100.

Hay juegos que son juegos al 100%. Por ejemplo si juego al fifa en mi playstation, es un juego al 100%.  Si sortearan un jamón para el que gane la copa del fifa, quizá sería un juego al 70% porque querría el jamón.  Un mundo virtual por el que te paseas pero en el que no tienes nada que hacer, puede ser un juego al 70% también porque le faltan las reglas. Y si un chico juega a acercarse a muchas chicas en una hora, puede que el hecho de estar en el mundo real, y de poder tener unas consecuencias reales haga que sea un juego al 30 o al 40%.

Lo que quiero decir, es que como afirma Peter Gray una actividad no siempre es juego o no juego, sino que muchas veces tiene un determinado porcentaje de juego y un porcentaje de no juego.

El juego corresponde a esa mentalidad abierta que decía John Cleese en el capítulo 2 de este curso.

En el próximo capítulo veremos ejercicios para desarrollar este elemento de jugar.

 

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