"Singletasking. Haz más, haciendo una cosa cada vez. "

 

Soy el primero que lo hace. Mando un mensaje mientras cuido del niño, intento responder al correo mientras escucho una conferencia, hablo por teléfono mientras recojo los platos.

¿Estresante verdad?

Ya sabemos que conviene hacer sólo una cosa a la vez. Pero ¿cómo hacerlo? ¿cómo resistirnos a la tentación de hacer varias cosas?

Para encontrar la respuesta a cómo hacer “solo una cosa a la vez” o singletasking he acudido a un libro que se llama precisamente Singletasking. Haz más, haciendo una cosa cada vez  de Devora Zack.

Singletasking monotarea

Por:flickr.com/photos/marciecasas/5347580266/

¿Por qué hacemos multitarea?

Hacemos multitarea porque sentimos que así avanzamos más. Sin embargo la multitarea es mala. Aumenta tu estrés, disminuye tu foco y  tu eficacia. Puede incluso ser mala para tu salud.

Además lo que llamamos multitarea no implica hacer varias cosas a la vez. Los experimentos del doctor Eyal Ophir (Universidad de Stanford) lo demuestran así.  Lo que hacemos es ir de una tarea a otra perdiendo mucho tiempo en las transiciones.

No estamos preparados para la multitarea. En el entorno primitivo (en el que pasamos la mayor parte de nuestra evolución) el que no estaba pendiente acababa devorado por un tigre.

Nuestra productividad disminuye al hacer multitarea.  Algunos investigadores comparan el efecto de la multitarea en nuestro rendimiento con tomar marihuana o estar una noche sin dormir.

Además la multitarea puede cambiar la configuración de tu cerebro y disminuir tu cociente intelectual según un estudio de la universidad inglesa de Susex. La multitarea produce una menor densidad en el cortex cingular anterior, que es una región responsable de la empatía y del control cognitivo y emocional.

Además según la web TalentSmart,  hacer multitarea en entornos sociales indica una baja consciencia personal y social, dos habilidades esenciales para el éxito en el trabajo. Y es mucho más importante de lo que puedas pensar: el 90% de las personas de más éxito tienen una alta inteligencia emocional.

 

Ventajas de la monotarea

La monotarea te permite entrar en el modo de flujo que menciona el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi. Es una zona de total concentración.

La autora pone como ejemplo el desempeño del portero americano Tim Howard que en el mundial 2014 llegó a hacer 16 paradas en un partido contra Bélgica. Al acabar el partido Howard dijo que “cuando el balón empezaba a rodar, todo lo demás desaparecía.”

¿Cómo actuar en modo monotarea?

Esa es la pregunta que todos los que leemos el libro buscamos.

Hay que aclarar que a veces la multitarea no nace de la voluntad de hacer varias cosas a la vez. En ocasiones puede ser simplemente una preocupación que te ronda. La autora recomienda saber qué pensamiento es el importante y reconducir la atención a él. Cuando no puedas más, date un paseo o medita.

Si necesitas saber cómo deshacerte de las preocupaciones lee esta entrada

Monotarea en el trabajo

Para evitar las interrupciones usa tácticas como advertir a los demás cuando no molestarte, poner el teléfono en modo avión o usar un bloqueador en tu navegador.

Agrupa las tareas parecidas en un momento determinado del día. Puedes poner en una franja horaria las tareas que se refieren a llamar por teléfono, en otra las relativas a escribir y en otra más las que implican una actividad física.

Deja partes de tu horario sin ocupar. Esos espacios servirán para ocuparte de lo que haya quedado pendiente.

Monotarea en nuestra vida personal

Si no prestas atención a las interacciones con los demás, y te dedicas a enviar mensajes o consultar el móvil, no conseguirás que los demás tengan una buena opinión de ti.

A la autora le causó una gran impresión Henry Kissinger, por su manera de estar presente escuchándola y de hacerle sentir que era la persona más importante del mundo. Eso mismo se suele decir de Bill Clinton.

Para poder realizar la monotarea más eficazmente, descansa cada cierto tiempo cambiando de posición. Y dedica un tiempo ( cada día, cada semana y cada ciertos meses) a desconectar de todo.

Monotarea y felicidad

Según Devora Zack, en un estudio de la universidad de Harvard se descubrió que las personas capaces de hacer monotarea son más felices.

En realidad y para ser exactos el estudio de la universidad de Harvard es que la gente es más feliz cuando está haciendo la misma tarea durante un tiempo inferior a un día. En tiempos de más de un día, son más felices los que cambian de tarea.

Opinión general del libro

El libro trata un tema muy interesante. Sin embargo echo de menos una mayor profundidad y más soluciones originales para evitar la monotarea.

Nota: 5/10 

Seguro que te ha pasado alguna vez. Te compraste una nueva bolsa para ir al gimnasio y de pronto sentiste la necesidad de comprar un nuevo chandal y unas nuevas zapatillas . Cambiaste el ordenador y de pronto te pareció que los altavoces eran demasiado viejos. Compraste una nueva tele y pensaste que había que cambiar la estantería.

Si alguna de esas cosas te ha ocurrido, es que has sido víctima del efecto Diderot.

 

El efecto Diderot.

Este término fue acuñado por el antropólogo Grant McCracken en 1988, usando el nombre del filósofo francés Denis Diderot, un famoso ilustrado (1713–1784) que participó en la redacción de la Enciclopedia francesa.

Por: flickr.com/photos/katjato/8393552804/
"Qué bien me vendría una nueva bata"

 

Diderot describe el efecto que lleva su nombre en un ensayo llamado "Lamentos por vestir una bata vieja". En él relata cómo recibe el regalo de una hermosa bata escarlata. Inicialmente está muy satisfecho con el regalo, pero comienza a darse cuenta de que el resto de sus posesiones palidecen en comparación con la bata. Eso le hace sentir mal y empieza a cambiar más cosas. Sustituye su vieja silla de paja por una butaca de piel, cambia su vieja mesa de despacho por una nueva y cara. La conclusión es triste: " Era el amo de mi vieja bata" - dice Diderot- "pero soy el esclavo de la nueva. Cuidado con la contaminación de la riqueza repentina. El hombre pobre puede prescindir de las apariencias, pero el rico está siempre bajo presión." No sientas tanta lástima de Diderot, el relato es una ficción, pero contiene una importante advertencia.

El efecto Diderot se basa en dos circunstancias:

- Los bienes que posee un consumidor están relacionados con su sentido de identidad y son complementarios entre sí.

- La introducción de una nueva posesión que se desvía de los bienes actuales puede resultar en una espiral de consumo.

El efecto Diderot en el consumo es interesante. Pero el efecto Diderot no solo se puede aplicar a las cosas que poseemos. También se puede aplicar a cómo actuamos. Es el efecto bola de nieve de cambio de la identidad.

 

Identidades.

 

El ser humano siempre está en constante necesidad de afirmarse. En constante lucha por estar por encima de los demás o al menos a su nivel. Nuestros genes nos llevan a ello.

Cualquier cosa vale para afirmar nuestra personalidad. La pertenencia a un equipo de fútbol, veranear en una localidad, identificarse con un grupo de música, usar una determinada marca de teléfono. Dices "yo soy de Apple", " me gusta el Barça", "siempre veraneo en Punta del Este", "me gusta Muse".  Y cada una de esas frases pinta un poco tu retrato. Para otros, pero también para ti.

Cada afirmación sobre nosotros mismos es una pincelada aislada. Pero tratamos siempre de que los trazos estén coordinados entre sí. Nos esforzamos en crear una historia personal, una descripción de lo que somos. Nos quejamos de que no podemos resumir nuestra personalidad en cuatro frases para una red social y al mismo tiempo nos pasamos la vida intentando que nuestra personalidad pueda sintetizarse en un par de frases.

Nos gusta la coherencia. Tenemos una idea de lo que somos y pretendemos que esa idea sea lo más coherente posible. Nos consideramos conservadores o progresistas, pensamos que somos hipsters o que pasamos de la estética. No hay manera de escapar. El que compra toda la ropa de marca es tan prisionero de su propia imagen como el que afirma a los cuatro vientos que no le importa llevar una camiseta vieja. Creamos una identidad y luego vivimos dentro de ella, sin atrevernos a salir.

La identidad que creamos para nosotros mismos es tan importante que define lo que amamos y lo que odiamos, lo que hacemos y lo que criticamos, lo que creemos que somos y lo que creemos que debemos ser.

Por: flickr.com/photos/freddy-click-boy/3096665074/
¿Quién soy?

Cuando nuestra identidad cambia.  Breaking bad y el efecto bola de nieve.

 

Si alguna vez nos vemos forzados a hacer algo incoherente con nuestra identidad actual, lo más probable es que volvamos a ella tan pronto como podamos. Es como si una persona que se considera un gourmet, tiene que comer un día en un restaurante de mala muerte. O el ciudadano ejemplar que un día se va sin pagar de un lugar porque no le traen la cuenta. Lo más probable es que se olvide de ello lo antes posible y vuelva a sus pautas de comportamiento.

Pero en ocasiones salimos de nuestra identidad actual de manera más definitiva. Quizá ha cambiado algo que ha pasado a formar parte de nuestro entorno ( como la nueva bata de Diderot) o quizá es que de alguna manera hemos disfrutado con el cambio. Entonces, en lugar de volver a la antigua identidad, creamos una nueva. Es lo que pasa cuando una persona que ha vivido siempre sin salir de su ciudad, empieza a viajar y pasa a considerarse un "viajero". Es lo que ocurre cuando quien ha comido pizzas congeladas toda su vida, empieza a hacer deporte, y se pasa a considerar una persona sana. O es lo que le pasa a quien siempre se ha preocupado por sus hijos y de pronto decide que va a vivir la vida loca dejándolos más de lado.

El cambio puede ser a mejor o a peor. No importa. Lo importante es que se deja la identidad antigua y se asume una nueva.

Lo que motiva el cambio de una identidad a otra puede ser el deseo de huir de algo de la vieja identidad o el deseo de tener algo de la nueva. Y más habitualmente ambas cosas a la vez.

En la serie de televisión "Breaking Bad" el protagonista Walter White es un profesor de química con poca autoestima que tiene un segundo trabajo en un lavadero de coches. Su vida es una mierda. Su identidad como profesor que cumple la ley es totalmente insatisfactoria. Además, cuando prueba a fabricar metaanfetamina descubre que puede ganar dinero fácilmente y sentirse importante.  Tiene dos estímulos para cambiar de identidad: el deseo de huir de la identidad antigüa y el deseo de disfrutar de las ventajas de la nueva. Así que cambia su manera de verse. Y con ello cambiará totalmente su mundo.

 

Por: flickr.com/photos/popculturegeek/4421434228/
"La" serie.

Alerta: el mundo está lleno de bolas de nieve.

 

Los cambios que introduces en tu vida suelen generar nuevos cambios. Y esos cambios producen otros cambios y modifican tu sentido de la identidad. Esa es la fuerza del efecto bola de nieve.

Por eso es tan importante introducir cambios estratégicos aunque sean muy pequeños. Es lo que se hace en el cambio de hábitos con los "baby steps" o "pasos de niño". Cambiar una pequeña conducta es tirar una bola de nieve que puede ir creciendo hasta volverse imparable.

Y por eso también es importante vigilar qué cambios hacemos en nuestra vida y qué efecto pueden producir esos cambios.

 

Por: flickr.com/photos/kamshots/384814496/
La que estáis liando...

Ya lo sabes. Ahora eres tú quien ha de decidir si lo que vas a hacer es comprarte una bata nueva o empezar a hacer ejercicio. Si vas a introducir en tu vida algo que te cambie para bien, o que te cambie para mal.

Pero hagas lo que hagas, cuidado con las bolas de nieve.

 

 

"Todo tiene que ser tan simple como sea posible pero no más simple." 

Albert Einstein

Misteriosas palabras las de Einstein.

¿Qué quiere decir?

El equilibrio de la simplicidad.

Si imaginamos una linea, y en la derecha situamos lo muy complejo, y en la derecha lo muy sencillo, podremos definir un punto que es el equilibrio de la simplicidad. A la izquierda de ese punto, todo es demasiado sencillo. A la derecha todo es demasiado complicado.

Ese punto no ha de estar en el centro. Dependiendo de la materia puede estar más cerca de lo sencillo o más cerca de lo complicado.

El equilibrio entre lo demasiado simple y lo demasiado complicado.

El equilibrio entre lo demasiado simple y lo demasiado complicado.

Demasiado complicado.

Lo demasiado complicado es demasiado costoso. En términos de esfuerzo, de tiempo, de dinero, de comprensión. Por ese coste dejará de ser usado.

Demasiado sencillo.

 

Lo demasiado sencillo carece de utilidad. Una explicación demasiado sencilla no nos sirve de nada, no explica bien lo que ocurre. Un programa demasiado sencillo no será útil y caerá en desuso.

Cómo encontrar el equilibrio de la simplicidad: el proceso de complicación y de simplificación.

¿Cómo se puede llegar al equilibrio de la simplicidad?

Hay dos procesos posibles: 

Complicación. Que sería empezar por algo muy sencillo e insuficiente, y tratar de añadir elementos hasta hacerlo suficiente.

Proceso de complicación

Simplificación. Que consiste en empezar por algo suficiente y complicado y restar elementos hasta hacerlo sencillo.

Proceso de simplificación

El proceso de complicación es el del método de "The lean start up" hacer algo simple e ir llevándolo hacia una mayor complicación.

El proceso de simplificación es el que usaba Steve Jobs en Apple. Jobs supervisaba el trabajo de su empresa, y al ver cualquier aparato cuenta la leyenda que siempre decía: "no es lo suficientemente sencillo".

¿Cuál de los dos procesos usas tú? ¿Cuál te parece mejor?

 

"La felicidad tiene su raíz en la simplicidad. La tendencia al exceso en el pensamiento y en la acción disminuye la felicidad"

Brian L. Weiss

 

Por: flickr.com/photos/naturesdawn/3893456768/
Un color, una gaviota

Evolución minimalista.

 

Creo que la relación con tantos minimalistas me está cambiando.

Para ser sincero yo nunca he sido demasiado minimalista en nada, salvo en lo menos importante para los verdaderos minimalistas: la decoración.

Y en realidad tampoco es por ser minimalista. Más bien por pereza a la hora de ocuparme de encontrar muebles o de limpiarlos.

Pero el roce ( metafórico solamente) con minimalistas confesos me ha hecho irme dando cuenta de la importancia de reducir. Reducir los pensamientos, reducir las acciones, reducir las obligaciones.

No podemos llegar a todos lados. Nuestro tiempo es limitado, y cada paso que damos hacia un lado, es un paso que dejamos de dar hacia el lado contrario. 

Cada cosa que dejamos de hacer, es energía que nos sobra para otra actividad de la que queremos ocuparnos.  Es un espacio en blanco para poder ser más felices. 

 

Minimalismo de cortar y minimalismo de generar eficiencia.

 

Para mí hay dos formas principales para ser más minimalista.

Una es el minimalismo de cortar.

Consiste en eliminar del todo algún tipo de actividad o parte de ella.

Y es muy necesario. He llegado a tener casi 10 dominios en internet. De los cuales intentaba mantener varias páginas funcionando a la vez. Me di cuenta de que era imposible. De que no podía escribir todos los días de entusiasmo, de fútbol y de cafeteras. O al menos no mientras tengo un trabajo que es el que me da de comer.

La otra es el minimalismo de generar eficiencia. 

Consiste en hacer lo mismo que estás haciendo pero consiguiendo unos mejores resultados con el mismo o inferior esfuerzo. Es una aplicación de la regla del 80/20 . Es el minimalismo que consiste en tomar una actividad, analizarla y descubrir como podrías hacerla de una manera más eficaz.

Para mí, que soy ambicioso siempre y odio tener que renunciar a las cosas, esta es la mejor manera de ser minimalista. Es , sin embargo, también la más exigente.

 

Convertir una actividad en sencilla no tiene nada de sencillo: es extremadamente complicado. #minimalismo

— Ivan Entusiasmado (@Entusiasmadocom) August 8, 2014

 

Pero es un esfuerzo que no tiene nada de vano. Todo lo que hagas para simplificar tu vida, puede que sea costoso en tiempo y energía, pero producirá unos beneficios muy duraderos.

Convierte las cosas en más sencillas, convierte tu vida en una vida más feliz.

 

Es muy frecuente escuchar la queja de que los seres humanos  siempre queremos más. Más cosas, más logros, más poder, más dinero. Y no es nada extraño escuchar que si no fuéramos así seríamos mucho más felices.

Pero ¿cómo podríamos conseguir no ser así?. ¿Hay algún remedio contra la tendencia natural a desear tener siempre más?. ¿Cómo podemos conseguir el minimalismo del deseo?

El origen del deseo de querer siempre más: la evolución.

Cuando hay algo que le ocurre a una sola persona es posible que sea un error, o una alteración de un sistema que debería funcionar de otra manera. Sin embargo cuando algo le ocurre a la inmensa mayoría de las personas, es muy probable que ese comportamiento obedezca a una finalidad genética determinada.

¿Por qué queremos siempre más?. La causa de que nunca nos demos por satisfechos es, en mi opinión evolutiva.  Es la forma en la que estamos hechos.

La evolución se mueve muy lentamente. Por eso nuestros genes actuales son los que habrían conseguido un mayor éxito hace miles de años. Los genes que habrían asegurado una mejor reproducción en una sociedad de cazadores-recolectores como las que había en aquellas épocas.

Los seres humanos de entonces vivían en un entorno muy diferente al actual. Entonces tener más cosas no era un lujo, sino una necesidad. Tener un hacha o no tenerla podía significar la diferencia entre la vida y la muerte. Tener comida suficiente almacenada era la diferencia entre morirse de hambre y no morirse de hambre. Tener una buena relación con los demás miembros de la tribu no era una cuestión de sentirse mejor por ser más popular, sino una garantía de que no ser expulsado de la tribu y arriesgarse a morir en soledad.

 La actualidad.

Lo que ocurre en la actualidad es lo que ocurre en muchas ocasiones con la evolución. Que los mecanismos que fueron útiles en un entorno tan hostil como el pasado, son bastante inconvenientes hoy en día.

El ejemplo típico es el azúcar. Nos gusta el sabor dulce porque en el pasado era difícil de conseguir. Una persona que intentara comer algo dulce tenía más posibilidades de sobrevivir y por tanto reproducirse que una persona que no lo hiciera.

Con el deseo de tener más cosas y de adquirir más poder ocurre lo mismo. Hoy en día no es necesario para sobrevivir tener más posesiones ni conseguir más poder, sin embargo está en nuestros genes seguir buscándolo. Y si no hacemos algo siempre seguiremos igual.

 

Cómo funciona el deseo de tener más.

 

Nuestra mente siempre está imaginando como sería la realidad si estuviéramos un paso por delante.

Sería algo parecido a

Realidad futura= Estado actual + beneficio futuro.

Por ejemplo: imaginas que tienes un coche nuevo. Y cuando lo imaginas lo que haces es  pensar en un entorno igual al actual y estando en las mismas circunstancias en las que estás ahora pero sumándole el coche nuevo ( que es el beneficio futuro).

Lo que creemos normalmente que es el futuro

Lo que creemos normalmente que es el futuro

 

Y es normal que pienses así, porque es la manera que tienen nuestros genes de conseguir que deseemos hacer lo necesario para progresar, sobrevivir y reproducirnos más eficazmente.

Sin embargo la realidad no es tan sencilla. Puedes obtener el beneficio futuro ( tener el coche) pero sin embargo cambiar las circunstancias actuales. Así puedes tener por ejemplo un problema que hoy no tenías.

Así que la fórmula más bien sería algo como

Realidad futura= estado futuro + beneficio futuro.

Es decir si consigues lo que deseas, lo tendrás, pero en un entorno que no será el actual sino el que corresponda a ese momento.

 

Lo que es el futuro en realidad

Lo que es el futuro en realidad

 

Aunque suene parecido es muy diferente porque el estado futuro no sabemos cuál es. Quizá , incluso, haya cambiado tanto para peor que el beneficio futuro no te resulte ya interesante. Quizá tengas el coche que esperabas pero resulta que tengas una enfermedad que te impida disfrutar de el.

El peligro de seguir esa manera de ver las cosas:

Si sigues el pensamiento de

Realidad futura= Estado actual + beneficio futuro

no conseguirás  llegar muy lejos.  Cualquier posible beneficio te resultará llamativo y te atraerá, generándote impaciencia por conseguirlo.  Y dejará de ser un deseo para convertirse en una necesidad.

No me entiendas mal, no estoy en contra de los deseos. De lo que sí estoy en contra es de los deseos que se convierten en necesidades, porque las necesidades se convierten en cadenas que te hacen esclavo de ellas y te impiden ser feliz.  

Así que hay que buscar una solución

Una nueva manera de ver las cosas: Cómo sería la realidad sin algo de lo que tienes ahora.

Para evitar que ocurra eso, te propongo un ejercicio.

Imagina como sería la realidad futura, no con algo bueno que no tienes ahora, sino por el contrario, sin algo bueno que ahora tienes.

Imagina por ejemplo cómo sería no tener tu coche.

La fórmula de ese ejercicio de imaginación sería

Realidad futura= estado futuro-beneficio presente.

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La cosa cambia mucho si lo ves así.  Seguro que si lo ves así aprecias mucho más lo que tienes ahora mismo.

Imagina que no está tu casa. Sería complicado vivir sin ella. Tendrías que buscar un lugar para alojarte, quizá más incómodo, quizás más lejano.

Imagina que no está tu animal de compañía. Seguro que podrías mirar el lugar donde dormía y sentir una enorme pena de que no estuviera ya ahí.

Imagina que te ocurre una desgracia o te detectan una enfermedad muy complicada. Tu visión de la vida cambiaría muy pronto y dejarían de importarte las cosas mínimas.

 Ambas maneras de ver las cosas son necesarias.

No soy partidario de maniqueismos. A veces es conveniente mirar la realidad de una forma y a veces de otra.

Si piensas en los posibles beneficios futuros que puedas obtener es más fácil que te motives para avanzar y para conseguir cosas. Y eso es absolutamente necesario.

Sin embargo se necesita un contrapeso. Una especie de bolsa de arena que impida que el globo ascienda demasiado. Y ese contrapeso es el mirar cómo sería la realidad si no tuvieras alguna de las cosas que tienes ahora. O aún más si no estuviera a tu lado alguna de las personas que tienes a tu lado ahora mismo.

Es curioso porque en principio parece que sería pesimista pensar en lo que ocurriría si perdieras algo importante. Pero si pruebas a hacerlo te sentirás mucho mejor con tu estado actual, porque aprenderás a valorar más las cosas  y aprenderás gratitud que es algo muy importante.

Seguro que si lo miras así, no te sientes tan ansioso de que llegue tu nuevo coche, o el próximo móvil, el nuevo puesto, o cualquier otra cosa que llame tu atención.

No penséis que mi casa está totalmente ordenada, con todo en su sitio y sin una sola cosa que chirríe. Soy patológicamente desordenado y rara es la ocasión en que no se podría organizar un rastrillo con las cosas que circulan por la mesa de mi salita.

Sin embargo en decoración si tengo un gusto bastante minimalista. En parte porque no quería gastarme dinero innecesariamente en muebles que no iba a usar. Y en parte por un deseo de ver los espacios tan despejados como sea posible. Las paredes las dejé totalmente en blanco, contra la opinión de mi decoradora, y sólo transigí en darle un punto de color a las cortinas.

Y todo ello ¿por qué ?. No me quiero quedar atrás respecto al futuro. Y no creo que sea ningún secreto que cada vez las casas serán espacios más minimalistas.

 

Comparación entre la casa de tus abuelos y las casas de las películas futuristas.

Leyendo un comentario de Luis José de "Minimo blog" en esta página acerca de lo saturada que le resultaba la casa de sus suegros ( espero Luis José que tus suegros no lean Entusiasmado.com), recordé una cosa que siempre me ha llamado la atención. En las películas del futuro las casas siempre son de una apariencia extremadamente simple, mientras que las casas antiguas eran muy barrocas, y estaban llenas de objetos inútiles.

Mis abuelos por ejemplo, tuvieron durante toda su vida una habitación misteriosa, llena de copas de cristal y con butacas de cuero ( no pondría la mano en el fuego pero creo que sí eran de cuero). Era la habitación sin duda más vistosa de la casa, pero no se usaba nunca. Se dejaba como "habitación de las visitas importantes", aunque por desgracia ninguna visita de las acostumbradas era lo suficientemente importante como para llegar a usarla.

El resto de la casa además estaba llena de figuritas, manteles bordados, y si bien no caían en la horterada de los platos conmemorativos ( "recuerdo de Talavera de la Reina"), sí que tenían muchas otras cosas con una finalidad meramente decorativa.

Compara ahora eso con una casa del futuro como puede ser la de la película Oblivion ( buena película por cierto).

Con esa casa liga cualquiera Tom

Con esa casa liga cualquiera Tom

 

Tan sólo una especie de vasija con un espacio enorme en medio ( Freud diría seguramente que recordando formas femeninas) en un entorno en el que nada sobra. En la mesa los cubiertos, las servilletas y un par de vasos, (y otro elemento que no sé bien que es). Las sillas muy simples. Las paredes totalmente acristaladas, dejando ver el fascinante atardecer.

Incluso la iluminación, si os fijáis está conseguida de forma indirecta, saliendo debajo de un cambio de nivel del suelo, no necesitándose así ninguna clase de lámpara.

Mira ahora la casa de Tron ( vamos la del padre del Tron, que Tron no tenía casa en el futuro).

 

Ya verás la factura de la luz Tronnnn

Ya verás la factura de la luz Tronnnn

 

Otra vez iluminación desde el suelo. Todo en blanco, con mucho espacio vacío, y los muebles de lineas sencillas.

 

Podría poner muchos más ejemplos. No son ejemplos concretos, sino que cualquier película futurista que no parta de la existencia de una catástrofe y la vuelta al pleistoceno ( o un poco más acá) tiene ese tipo de casas.

Y lo mismo que digo del interior lo podría decir del exterior de las casas, que es también muy minimalista.

¿Por qué el futuro es minimalista?.

Si lo piensas hay bastantes razones para que las cosas sean así:

1) La posesión de los objetos que antes era un lujo al alcance de pocos, hoy se ha generalizado tanto, que ya no es una distinción tener una cosa, sino que supone más distinción poder conseguir que el objeto no se muestre. Así por ejemplo muebles que se esconden después de cumplir su función o los objetos que cumplen muchas funciones a la vez.

Es una aplicación del principio de reducción en su versión de encogimiento de la primera reglade la simplicidad. 

2) La vida se llena de estímulos que nos saturan. 

La reacción lógica frente a eso, es evitar la existencia de estímulos constantes en nuestro entorno, como los colores excesivos o los objetos que se acumulan.

3) Tenemos una perpetua necesidad de conseguir más tiempo. 

Como en las películas de acción, queremos saber 6 idiomas, tener un cinturón negro en artes marciales, tocar 4 instrumentos y habernos recorrido el planeta. Para todo eso se necesita tiempo. Y limpiar cuberterías dispuestas en vitrinas y figuritas de recuerdo de tu viaje a México no es la mejor manera de ahorrar tiempo. ¿Si no sirve qué hace ahí? podría ser el lema de la actualidad.

Y tú ¿eres minimalista en tu casa, o parece una versión habitable del baúl de la Piquer?. Si tu casa es más agobiante que la cueva del Hobbit, quizá es momento de que empieces a hacer una limpia. O quizá es el momento de que me aplique mi propio cuento y empiece a tirar cosas en mi propia casa.

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