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Nos equivocamos.

Ojalá fuera de otra manera, pero nos equivocamos constantemente.

Me olvido por enésima vez el desayuno de las doce que debería llevar al trabajo.

Llego a una reunión con unos clientes sin haber preparado bien (una vez más) lo que tenía que hacer.

Dejo que mi hijo pequeño duerma una siesta de dos horas y luego no duerme por la noche.

Siempre molesta equivocarse, pero unas veces molesta más que otras.

¿Sabes cuándo molesta más equivocarse?

Cuando ya te has equivocado antes varias veces en lo mismo.

En ese momento, recuerdas que te habías prometido a ti mismo no volver a cometer ese error.

Es lo que yo llamo el segundo error. Pero podría llamarlo el tercero, el cuarto o el décimo. Porque una vez que te equivocas en lo mismo por segunda vez, es muy probable que lo sigas haciendo más veces.

El primer error es inevitable. El número de las circunstancias que se pueden dar es casi infinito y no puedes estar preparado para todas.

Pero después de ese error, ya conoces el problema. Ya has visto las consecuencias de no estar preparado. Ya tienes los recursos para encontrar una solución para la próxima vez.

Pero no piensas en una solución, o lo piensas muy por encima y no te preparas para aplicar esa solución.

La vida tiene una curiosa tendencia a lanzarte una y otra vez la misma situación hasta que consigues superarla.

Por eso cada desastre ( grande o pequeño) debe llevar consigo una reacción. Una regla mental que evite que se repita.

Piensa en lo que ocurre cuando hay un accidente de avión, se estudia al detalle para saber qué ha ocurrido y para tratar de sacar conclusiones sí, pero sobre todo para encontrar qué se puede cambiar en los procedimientos para que esa situación no se vuelva a repetir.

 

Evitar el segundo error te hace sentir mejor

Maniobro en el parking para salir. Voy hablando por el teléfono móvil. Al estar distraído no me doy cuenta de que hay una columna. Hago una ralladura en la carrocería.

En ese momento tengo dos problemas.

El primer problema es el problema objetivo: mi coche, que antes estaba bien, ahora está rayado.

El segundo problema es el problema subjetivo: empiezo a pensar en lo imbécil que soy por conducir hablando por teléfono.

Estudiar los errores para evitar un error futuro te hace sentirte mejor doblemente.

Te hace sentirte mejor, porque aunque tienes un problema que antes no tenías, también tienes una solución que antes no tenías.

Te hace sentirte mejor, porque sabes que has sido capaz de analizar el problema y actuar.

El propio hecho de concentrarte en el futuro hace que dejes de pensar en el pasado y en lo que ha ocurrido. Te lleva de enfocar tu atención en la solución, en lugar de enfocarla en el problema.

Decía Milan Kundera en la insoportable levedad del ser que una vez es ninguna vez (Einmal ist keinmal) Que lo que pasa una vez es como si no hubiera pasado. No estoy nada seguro de que eso sea cierto. De lo que sí estoy seguro es de que equivocarse una vez es mucho mejor que hacerlo constantemente.

 

 

 

Nada es más tentador que encontrar una representación sencilla de la realidad que explique todo lo que ocurre.

Cuatro ideas que digan dónde va a ir el precio de las acciones.

Tres principios para tener éxito con las chicas.

Cinco reglas para escribir un best seller.

Sería muy bonito. Pero no es tan sencillo. Estas palabras de Alfred North Whitehead lo explican muy bien:

"El objetivo de la ciencia es buscar la explicación más sencilla de hechos complejos. Podemos caer en el error de pensar que los hechos son simples porque la simplicidad es el objetivo de nuestra búsqueda. El lema que guía en la vida de cada filósofo natural debe ser "Busque simplicidad y desconfíe de ella." 

La realidad es compleja. Pero nuestra explicación ha de ser lo más sencilla posible.

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Reproducir la realidad

Tomemos una realidad compleja. Por ejemplo la geografía del mundo. El número de ríos, charcos montañas, montículos, cabos, bosques, setos es casi infinito.

La única manera de crear un sistema absolutamente exacto sería incluyendo todos esos datos. Eso es reproducir la realidad y es casi imposible salvo para objetos de estudio muy básicos o cuando nuestra capacidad de computación sea altísima.

La escala en la reproducción de la realidad es 1X. A cada elemento de la realidad, le corresponde un elemento absolutamente igual en la reproducción.

No es difícil ver que esa reproducción es tan compleja que es inutilizable.

Modelar la realidad

Como nuestra finalidad es casi siempre más modesta, nos basta con modelar la realidad. Modelar supone escoger aquellos elementos de la realidad que son más importantes. Perdemos exactitud, pero a cambio ganamos claridad.

Un ejemplo perfecto de modelaje es un mapa. “El mapa no es el territorio” como dice el famoso lema de la programación neurolingüística. El mapa supone elegir lo más importante del territorio, perdiendo en exactitud pero ganando en claridad.

Todos los modelos son falsos, pero algunos son útiles. George Box. 

La elección de lo que poner en el mapa es un ejemplo radical de la regla 80/20. Cuanto más pequeño sea el mapa, más veces se ha aplicado el 80/20. En un mapa de España estarán todas las capitales de provincia, en un mapa de Europa posiblemente solo estará la capital y si acaso un par de ciudades importantes.

La tentación de la complejidad

Como nos gustaría que nuestro modelo fuera lo más exacto posible, es frecuente que incorporemos más y más elementos, hasta que llegue un momento en que muera por complejidad. Un mapa con demasiadas cosas no serviría absolutamente de nada.

Un ejemplo de esa tentación de la complejidad es el proyecto cero en el que intentaba crear un protocolo exacto para tareas cotidianas.

Lo complejo es que es difícil de recordar, y  difícil de utilizar.

Tendemos (yo el primero) a sobreestimar nuestras fuerzas y a creer que recordaremos todo lo que escribimos y que tendremos una disciplina de hierro al aplicar nuestras ideas. No es así, olvidamos la mayoría de la información y dejamos de cumplir la mayoría de nuestros proyectos. Ser realista es duro pero necesario.

La doble tentación de la simplicidad

La simplicidad nos tienta de dos maneras:

  1. La tentación de simplificar la realidad. Es a lo que se refiere la cita anterior cuando dice ” caer en el error de pensar que los hechos son simples porque la simplicidad es el objetivo de nuestra búsqueda.” Nuestra explicación y la realidad están en niveles diferentes. Por más sencilla que queramos hacer la explicación, eso no cambia la realidad.
  2. La tentación de simplificar la explicación. Aquí es donde se puede encuadrar perfectamente lo que decía Einstein. “Todo debería hacerse tan simple como sea posible, pero no mas que eso”.

El equilibrio de la simplicidad

Hemos de crear un modelo que tenga el equilibrio adecuado. Si es demasiado simple, no reflejará la realidad. Si es demasiado complicado no se utilizará.

¿Cómo saber cuál es el punto adecuado de complicación?

Hay dos sistemas:

La simplificación progresiva. Es el sistema que utilizaba Steve Jobs en Apple cuando al ver cualquier dispositivo decía: “no es lo suficientemente sencillo”.

La complicación progresiva. Es el método de “The lean start up” hacer algo simple e ir llevándolo hacia una mayor complicación.

Frecuentemente se siguen las dos vías de manera sucesiva. Empiezas complicando algo hasta que resulta inutilizable, y entonces lo tratas de simplificar para salvarlo.

Pero sigas uno u otro camino el equilibrio de la simplicidad es el mismo. Se da en el punto en el que se dan dos circunstancias:

- introducir una mayor complejidad generaría unos costes ( de recursos, de complejidad para recordarlo o utilizarlo) más importantes que la mayor exactitud ganada.

- introducir una mayor simplicidad produciría una pérdida de exactitud más importante que los costes que se ahorran.

El equilibrio entre lo demasiado simple y lo demasiado complicado.

 

Conviene, para cualquier modelo que crees, estar al tanto de las nuevas ideas que surjan. Pregúntate siempre:

¿Mejoraría el sistema incluyendo esta idea?

¿Mejoraría el sistema excluyendo este elemento?

Pero pregúntate a la vez también:

¿Cómo podría hacer este sistema más sencillo sin que perdiera eficacia?

¿Qué podría eliminar sin que cambiara nada importante?

El deseo constante de mejorar es lo que te permitirá alcanzar la sencillez óptima.

¿Alguna vez has perdido demasiado tiempo con un proyecto?

¿Alguna vez has sentido que estabas en un tren con destino a ninguna parte y que te tendrías que haber bajado antes?

Puedes evitar que vuelva a pasarte. Puedes usar un stop loss para parar las pérdidas.

Hay conceptos de un campo que pueden ser muy útiles en una disciplina distinta.

Eso pasa por ejemplo con la idea del stop loss de las operaciones en bolsa, que considero muy aplicable a otros campos de la vida.

Stop loss.
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¿Que es un stop loss?

Un stop loss en bolsa es una orden de que si una acción baja de un determinado nivel, se venda inmediatamente.

Por ejemplo, yo compro una acción a 9 euros pensando que puede subir. Pero doy una orden de stop loss (parar pérdidas) de manera que si baja de 8 euros se venda .

¿Qué ventaja tiene eso?

La ventaja es que sabes que nunca vas a perder más de una determinada cantidad. Si las cosas van mal, te sales inmediatamente con unas pérdidas limitadas.

En bolsa es un principio generalmente admitido que se ha de operar siempre con un stop loss. Si no lo hicieras, podrías llegar a perder todo lo invertido.

Stop loss en la vida

Piensa en la cantidad de veces en que has destinado tiempo y esfuerzo a algo que no ha funcionado. Has montado un restaurante, o has intentado escribir un libro, o te has dedicado a cualquier otro empeño sin obtener resultados.

Te suelen decir que hay que ser persistente. Que un escritor famoso presentó treinta borradores antes de que le admitieran el libro, que un empresario muy conocido estuvo perdiendo dinero durante X años hasta que obtuvo ganancias, que no sé que persona estuvo detrás de otra durante muchísimo tiempo hasta que por fin le hizo caso.

Son bonitas historias. Y todas tienen algo en común. Las cuentan personas que acabaron ganando. Como se suele decir, la historia la escriben los vencedores. Nadie escribe una historia para decir que se arruinó, que no cogieron su libro, que no le hicieron nunca caso. Y si alguien por error la escribe, nadie se la compra. Es lo que se llama el sesgo del superviviente

Solo queremos escuchar las historias de los ganadores. Cuando alguien pierde, nos tapamos los oídos para no desmotivarnos, para no contagiarnos de la "mentalidad perdedora".

Soy muy partidario de persistir. Pero persistir en un error es multiplicar el error. Quizá estás haciendo el castillo de arena en el lugar inadecuado y deberías simplemente abandonar.

¿Por qué es necesario un stop loss?

Todos tenemos ego. A lo largo de mi vida no he conocido ni una sola persona que no tenga ego. Y la derrota nos sabe peor que el brócoli. Nadie quiere admitir que ha perdido. Pero a veces admitir que has perdido es la única manera de evitar perder más.

¿Cuál es el problema?

Cuanto más has invertido en algo, más ganas tienes de que funcione. Es el problema de los costes hundidos. Si has estado trabajando tres meses en un proyecto que no va a funcionar, esos tres meses son el coste hundido, hundido como si estuviera en el fondo del mar, porque no vas a poder recuperarlo. Has de olvidarte de lo perdido y evitar es seguir invirtiendo tiempo. Por más que inviertas no vas a recuperar lo perdido y lo único que harás es perder más aún.

¿Cómo evita un stop loss los costes hundidos?

El stop loss pone un límite del tiempo o recursos que vas a invertir. Si una vez invertido no has conseguido nada entonces te sales. No necesitas darle vueltas después, ya lo has pensado antes.

Cómo poner un stop loss.

Para poner un stop loss a un proyecto tienes cuantificar lo que hará que el stop loss se cumpla.  Puedes cuantificarlo en dinero ( si me gasto más de 6000 euros sin obtener beneficio cerraré el negocio) en tiempo ( si tardo más de 12 meses en acabar el libro, lo dejaré) o de cualquier otra manera ( si tres personas distintas me dicen que la película que quiero rodar no es buena, desistiré de la idea). No sirve tener ideas generales sin cuantificar como "si no va bien", "si no estoy contento". La eficacia del stop loss está precisamente en que es claro y fijo.

La táctica que explico en otra entrada del mínimo de las tres horas semanales es un stop loss.

Los stop loss son especialmente adecuados cuando calculas que has tenido tiempo suficiente para intentar varias estrategias y las cosas no han salido. Decir "si no monto los muebles en tres horas lo dejaré" no tiene tanto sentido porque quizá en tres horas no hayas puesto de tu parte todo lo necesario.

Los stop loss no se mueven

La trampa que te puedes hacer en este solitario es cambiarte los stop loss. Prometerte que vas a dedicar como mucho X tiempo o X dinero, o que lo vas a dejar si no obtienes unos resultados, y después ignorar tu propio límite y seguir.

La función del stop loss es precisamente imponerte una frontera que no puedes pasar. Si la incumples una vez, estarás favoreciendo que la próxima vez te la vuelvas a saltar.

Rendirte pronto es un error. Darte cabezazos contra una pared también. La frontera entre una cosa y otra puede estar perfectamente en que tengas o no tengas un stop loss.

Metaestabilidad

 

Llevas 70 días desayunando una manzana. Es lo que te habías propuesto a principios de año. Ya han pasado los 20 días que dicen algunos que se necesitan para formar un hábito. Y hasta los 66 días que dicen otros. Sientes que ya está, que el hábito se ha formado totalmente.

¿Es realmente así?

Scott Young es experto en aprendizaje y en creación de hábitos. Young opina que los hábitos no llegan nunca a una estabilidad plena. No hay ningún momento en el que puedas decir: ya está, ya tengo ese hábito.

Para Young los hábitos son metaestables.

Es una palabra un poco rara, admitida no hace mucho en el diccionario.

¿Qué significa?

Metaestabilidad

Un sistema es metaestable cuando permanece durante un tiempo prolongado en un estado diferente al estado estable de menor energía. Está en un cierto equilibrio, pero ese equilibrio puede romperse por la influencia de fuerzas exteriores.

¿Complicado? Mejor lo explico con un ejemplo. Mira el dibujo

Metaestabilidad

El estado 1 es metaestable, el 3 es estable.

La bola roja con el número uno está en un estado metaestable. No se va a caer por la pendiente por si misma. Sin embargo, si alguna fuerza externa la mueve un poco, puede caer hasta el estado de la bola 3. De ese estado (que sí es estable) será mucho más difícil mover la bola. Ese es el estado de menor energía.

Podríamos por tanto decir que un sistema es metaestable cuando tiene varios estados de equilibrio y permanece en un estado débilmente estable ( el de la bola número 1 en el ejemplo) durante un considerable período de tiempo. Sin embargo, bajo la acción de perturbaciones externas (a veces no fácilmente detectables) dichos sistemas exhiben una evolución temporal hacia un estado de equilibrio fuertemente estable ( el de la bola número tres).

Un ejemplo de metaestabilidad es el de los diamantes. A temperatura ambiente los diamantes son metaestables porque la transformación a su forma estable, el grafito, es extremadamente lenta. A mayores temperaturas, la tasa de transformación se incrementa y el diamante se convierte en grafito.

 

La metaestabilidad en los hábitos

 

Cuando ejecutamos un hábito de manera constante, pensamos que está consolidado. Que todo el trabajo está hecho y que podemos funcionar de manera automática.

Una vez te has acostumbrado a correr, a comer verduras, a hacer meditación, no necesitas hacer tanto esfuerzo para seguir con el hábito. Sale de una manera casi natural. Y crees que es estable.

¿Cuál es el error?

El error es creer que estás en el lugar de la bola número 3 (estable) cuando en realidad estás en el de la bola número 1 (metaestable).

Mientras todo el entorno siga igual, el hábito seguirá funcionando. Pero ¿y si cambia alguna cosa? ¿y si tu horario te impide salir a correr a la hora que tenías programada? ¿y si te vas de vacaciones quince días? ¿y si tienes que centrarte en un examen complicado?

Esas circunstancias son la fuerza que nos hacen dejar el estado número 1 y caer al número 3. El número 3 es el lugar donde la gravedad deja de funcionar, es el estado más cómodo, el que no requiere ningún esfuerzo. Es dejar de correr, de meditar, de comer verduras. Es más sencillo no hacer esas cosas.

Vigilancia

La consecuencia de que los hábitos sean metaestables es que hemos de vigilar atentamente cada vez que van a cambiar las circunstancias. Cualquier novedad puede alterar el equilibrio metaestable.

Intenta que tus hábitos se mantengan cuando las circunstancias cambien. Intenta comer sano también cuando estás de viaje, o hacer ejercicio en las semanas en que tengas que estar concentrado en otra cosa.

Por desgracia no siempre es posible eso. Quizá te has propuesto ir al gimnasio dos días a la semana y ahora estás en una remota isla de Indonesia donde ( por suerte para ellos) nunca han oído hablar de un gimnasio. ¿Cómo haces entonces?

Scott Young recomienda mantener un hábito semejante al original durante el tiempo en que no cumplas con el primitivo. Como hacer unas cuantas flexiones al día si no puedes ir al gimnasio, o escribir diez minutos si no puedes escribir una hora cómo pretendías.

Metaestabilidad de los vicios

Me planteo si los vicios son también metaestables. Quizá no todos. Algunos son directamente el estado de menor energía. Pasarse el día tumbado en el sofá no parece que sea metaestable sino estable. Pero hay vicios que requieren un cierto esfuerzo. Como conducir hasta un casino o bajar al supermercado de al lado de tu casa cada semana para comprarte donuts de chocolate. Quizá solo necesitamos aprovechar un cambio de circunstancias para romper con la costumbre.

"Singletasking. Haz más, haciendo una cosa cada vez. "

 

Soy el primero que lo hace. Mando un mensaje mientras cuido del niño, intento responder al correo mientras escucho una conferencia, hablo por teléfono mientras recojo los platos.

¿Estresante verdad?

Ya sabemos que conviene hacer sólo una cosa a la vez. Pero ¿cómo hacerlo? ¿cómo resistirnos a la tentación de hacer varias cosas?

Para encontrar la respuesta a cómo hacer “solo una cosa a la vez” o singletasking he acudido a un libro que se llama precisamente Singletasking. Haz más, haciendo una cosa cada vez  de Devora Zack.

Singletasking monotarea

Por:flickr.com/photos/marciecasas/5347580266/

¿Por qué hacemos multitarea?

Hacemos multitarea porque sentimos que así avanzamos más. Sin embargo la multitarea es mala. Aumenta tu estrés, disminuye tu foco y  tu eficacia. Puede incluso ser mala para tu salud.

Además lo que llamamos multitarea no implica hacer varias cosas a la vez. Los experimentos del doctor Eyal Ophir (Universidad de Stanford) lo demuestran así.  Lo que hacemos es ir de una tarea a otra perdiendo mucho tiempo en las transiciones.

No estamos preparados para la multitarea. En el entorno primitivo (en el que pasamos la mayor parte de nuestra evolución) el que no estaba pendiente acababa devorado por un tigre.

Nuestra productividad disminuye al hacer multitarea.  Algunos investigadores comparan el efecto de la multitarea en nuestro rendimiento con tomar marihuana o estar una noche sin dormir.

Además la multitarea puede cambiar la configuración de tu cerebro y disminuir tu cociente intelectual según un estudio de la universidad inglesa de Susex. La multitarea produce una menor densidad en el cortex cingular anterior, que es una región responsable de la empatía y del control cognitivo y emocional.

Además según la web TalentSmart,  hacer multitarea en entornos sociales indica una baja consciencia personal y social, dos habilidades esenciales para el éxito en el trabajo. Y es mucho más importante de lo que puedas pensar: el 90% de las personas de más éxito tienen una alta inteligencia emocional.

 

Ventajas de la monotarea

La monotarea te permite entrar en el modo de flujo que menciona el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi. Es una zona de total concentración.

La autora pone como ejemplo el desempeño del portero americano Tim Howard que en el mundial 2014 llegó a hacer 16 paradas en un partido contra Bélgica. Al acabar el partido Howard dijo que “cuando el balón empezaba a rodar, todo lo demás desaparecía.”

¿Cómo actuar en modo monotarea?

Esa es la pregunta que todos los que leemos el libro buscamos.

Hay que aclarar que a veces la multitarea no nace de la voluntad de hacer varias cosas a la vez. En ocasiones puede ser simplemente una preocupación que te ronda. La autora recomienda saber qué pensamiento es el importante y reconducir la atención a él. Cuando no puedas más, date un paseo o medita.

Si necesitas saber cómo deshacerte de las preocupaciones lee esta entrada

Monotarea en el trabajo

Para evitar las interrupciones usa tácticas como advertir a los demás cuando no molestarte, poner el teléfono en modo avión o usar un bloqueador en tu navegador.

Agrupa las tareas parecidas en un momento determinado del día. Puedes poner en una franja horaria las tareas que se refieren a llamar por teléfono, en otra las relativas a escribir y en otra más las que implican una actividad física.

Deja partes de tu horario sin ocupar. Esos espacios servirán para ocuparte de lo que haya quedado pendiente.

Monotarea en nuestra vida personal

Si no prestas atención a las interacciones con los demás, y te dedicas a enviar mensajes o consultar el móvil, no conseguirás que los demás tengan una buena opinión de ti.

A la autora le causó una gran impresión Henry Kissinger, por su manera de estar presente escuchándola y de hacerle sentir que era la persona más importante del mundo. Eso mismo se suele decir de Bill Clinton.

Para poder realizar la monotarea más eficazmente, descansa cada cierto tiempo cambiando de posición. Y dedica un tiempo ( cada día, cada semana y cada ciertos meses) a desconectar de todo.

Monotarea y felicidad

Según Devora Zack, en un estudio de la universidad de Harvard se descubrió que las personas capaces de hacer monotarea son más felices.

En realidad y para ser exactos el estudio de la universidad de Harvard es que la gente es más feliz cuando está haciendo la misma tarea durante un tiempo inferior a un día. En tiempos de más de un día, son más felices los que cambian de tarea.

Opinión general del libro

El libro trata un tema muy interesante. Sin embargo echo de menos una mayor profundidad y más soluciones originales para evitar la monotarea.

Nota: 5/10 

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