Siempre se ha dicho que terminamos adaptándonos a todas las cosas. Y suele ser verdad. Hay un famoso estudio según el cuál, aunque la felicidad aumenta o disminuye en función de las circunstancias externas, al final vuelve a la media.

Los ganadores de la lotería son más felices durante un tiempo tras ganarla, pero poco después vuelven al nivel de felicidad que tenían antes. Y las personas que se quedan paralíticas, aunque durante unos meses se sienten peor que antes, después vuelven a la felicidad que tenían.

Sin embargo, según Jonathan Haidt, hay cosas a las que no podemos adaptarnos. Esta es la base de la hipótesis de la felicidad. 

La hipótesis de la felicidad

Las relaciones sociales y la hipótesis de la felicidad

Uno de los factores más relevantes para nuestra felicidad es el de nuestras relaciones sociales. Su número e intensidad son fundamentales para nuestra felicidad. La gente que tiene un gran número de amigos o está en un matrimonio feliz declara unos mayores niveles de felicidad.

Hacer lo que sabemos hacer

También es importante dedicarnos a cosas en las que somos buenos, porque nos sentimos mejor si sentimos que somos capaces en lo que hacemos.

También somos más felices (obviamente) si hacemos cosas que nos gustan.

Los traumas y el crecimiento personal

Muchas veces escuchamos que la gente que pasa por experiencias traumáticas suele crecer como consecuencia de ello. Haidt admite que es cierto, pero con matices.

En el caso de los niños, las experiencias traumáticas no suelen producir crecimiento y se ven muy afectados. Los adultos de más de treinta años tampoco obtienen beneficios. Son los jóvenes los que pueden experimentar crecimiento como consecuencia de las experiencias traumáticas.

¿Por qué las experiencias traumáticas pueden llegar a producir beneficios? Para Haydn el motivo es doble.

El concepto que tenemos de nosotros mismos está a veces muy alejado de la realidad. Cuanto más alejado, menor es nuestra felicidad. Las experiencias duras nos hacen reflexionar y acercan nuestro concepto teórico a la realidad, haciéndonos más felices.

 

¿Alguna vez has tenido problemas para dormir?

¿Te has pasado alguna noche en vela viendo como el reloj avanzaba sin piedad y tú seguías con los ojos como platos?

Si es así, seguro que te has preguntado ¿qué hacer para tener un sueño profundo? y ¿qué hacer para dormir bien por la noche?

Hay muchos trucos que ayudan a dormir, pero hay uno por encima de todos los demás: Es un método militar secreto de los Estados Unidos para poder dormir.

¿Te interesa?

Sigue leyendo.

Método militar para dormir

El libro Relax and Win: Championship Performance, 1981 («Relájate y gana: rendimiento de campeón») describe un métodos del ejército de los Estados Unidos que puede ayudar a cualquiera a quedarse conciliar el sueño en tan solo 120 segundos.

No suena mal, ¿no?

El ejército americano se vio en la necesidad de encontrar un método para evitar el insomnio, al ver que los pilotos, cuando no estaban suficientemente despiertos, cometían más errores. Así se dieron cuenta de lo importante que era lograr un sueño profundo y reparador.

El método que creo el ejército es tan brillante que ha permitido que los soldados puedan descansar, incluso en el campo de batalla. Después de unas seis semanas de práctica, la tasa de éxito alcanzó el 96%.

Por muy estresante que sea tu vida, seguro que no lo es tanto como la vida en el frente de guerra. Si el método sirvió para soldados en batalla, te va a servir a ti. Sigue los consejos para dormir y disfrutar de un sueño profundo de este sistema y lograrás una absoluta relajación y te levantarás de la cama descansado despierto y lleno de energía.

Los cuatro pasos para evitar el insomnio.

 Estos son los pasos para dormir profundamente:

Primer paso: relaja los músculos de la cara, incluidos los músculos alrededor de la lengua, la mandíbula y los ojos. Es especialmente importante relajar la mandíbula. Si tienes estrés, es muy fácil que se te esté acumulando ahí.

Segundo paso: Relajar los hombros y bajarlos. Después relajar tus brazos y antebrazos, primero y luego otro.

Tercer paso: Controlar la respiración, relajando primero el pecho y luego las piernas, comenzando por los muslos y por la parte inferior de las piernas.

Cuarto paso: Conjura en tu mente una imagen relajante. Puedes pensar en una canoa suspendida sobre un lago tranquilo. También puedes pensar en que te acuestas en una hamaca de terciopelo en una habitación oscura. Otra alternativa, si te cuesta imaginar es decir «no pienses» una y otra vez durante diez segundos.

Después de estos pasos, con algo de práctica podrás dormir bien y disfrutar de un sueño reparador y descansar profundamente. Al mejorar tu descanso por la noche, podrás lograr una mejora física  y de salud.

No renuncies al placer de dormir bien y descansar.

 

Fuente: https://www.independent.co.uk/life-style/national-napping-day-2019-fall-asleep-fast-military-trick-sleep-a8817826.html

Michael Phelps tiene un físico privilegiado para la natación. Con una distancia con los brazos extendidos de 203 centímetros y una altura de 193 sus condiciones son extraordinarias. La mayor parte de las personas tiene una distancia con los brazos extendidos más o menos igual que su altura, pero Michael Phelps tiene 10 centímetros más. Esos 10 centímetros de margen le han permitido victorias tan ajustadas como la que obtuvo en la final de 100 metros mariposa contra el serbio Milo Cavic, en que Phelps ganó por solo una centésima de segundo.

Incluso se ha dicho que su pie puede flexionarse a la altura del tobillo un 15% más que el de la persona promedio.

Pero eso por si solo no explica los extraordinarios éxitos de Michael Phelps, actualmente retirado. Con 28 medallas olímpicas, 23 de ellas de oro, Phelps es el atleta más condecorado de la historia de las Olimpíadas modernas.

Pero en el mundo tan extremadamente exigente del deporte actual, no basta con un físico privilegiado. El experto en medicina deportiva Richard Weiner duda que las ventajas físicas sean relevantes en los éxitos de Phelps. Lo que ha llevado a Phelps a ser una leyenda es su método de entrenamiento.

En un podcast con Tony Robbins, el mismo Phelps recordó lo mucho que entrenaba. "He llegado a acumular 75 sesiones de entrenamiento en 24 días", ha comentado. "En ese momento fui consciente de la mejora porque no nos tomábamos ni un día libre". “En natación, si faltas un día, te lleva dos recuperar el punto en el que estabas".

El entrenamiento con hándicap

El entrenador de Phelps, Bob Bowman, usa extensamente el método del entrenamiento con hándicap.

El entrenamiento con hándicap consiste en prepararse para condiciones más complicadas que las que posiblemente vayan a darse.

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En alguna ocasión Bowman escondió las gafas de nadar de Phelps antes de las competiciones. Phelps podía nadar a ciegas, porque llevaba la cuenta de sus brazadas. En otra ocasión Bowman pisó a propósito las gafas de Phelps, rompiéndolas y obligándole a soportar el picor de ojos y la vista borrosa del cloro.

Podría parecer excesivo, pero el tiempo demostró que no lo era.

En las olimpiadas de 2008, las gafas de Phelps fallaron en los 200 metros mariposa complicándole la visión cuando todavía quedaban 75 metros para el final. Sin embargo, gracias al entrenamiento con hándicap, Phelps mantuvo la compostura y ganó la medalla de oro en tiempo de récord mundial.

En otras ocasiones Phelps entrenaba con un peso de 8 kilogramos en la cintura.

El entrenamiento con hándicap

El entrenamiento con hándicap es frecuente en los deportistas de élite. Tiger Woods tiene la costumbre de enterrar la pelota en el bunker de arena para que le sea más difícil ejecutar el golpe.

Hay algunos corredores que corren con un peso añadido en la mochila o en los tobillos para que la carrera les resulte más difícil.

¿Para qué sirve el entrenamiento con hándicap?

El entrenamiento con hándicap tiene dos funciones:

El entrenamiento del hándicap en el ejército

El entrenamiento con hándicap no solo se puede aplicar en el deporte. También se aplica en otros campos.

En el entrenamiento de las tropas de élite es frecuente someter a los soldados a esfuerzos muy grandes de forma constante, sin suficiente sueño, y bajo una presión psicológica intensa.

Recuerdo un documental sobre el entrenamiento de los Navy seals en el que se veía a un soldado rodeado por varios compañeros que le insultaban de manera constante. No era muy diferente de lo que hace el típico sargento duro de las películas de soldados, que les insulta llamándoles "señoritas" y diciéndoles que vayan a llorar con sus mamás.

¿Qué produce ese entrenamiento?

Lo que produce ese entrenamiento es que el soldado se acostumbra a tirar adelante a pesar de escuchas palabras muy negativas. Cuando el soldado, se encuentra ante dudas en acciones de guerra, ya está acostumbrado a hacer frente a dudas mayores.

El entrenamiento con hándicap para cualquier situación

Tú también puedes usar el entrenamiento con hándicap con un poco de imaginación.

Puedes ser un vendedor y practicar vendiendo a personas que sabes que van a ser especialmente complicadas.

O puedes ser un profesor y tratar de dar una lección delante de una televisión en que haya un programa de telebasura con los participantes insultándose.

O puedes preparar una entrevista de trabajo habiendo dormido poco un día para ver cómo superarías esa entrevista sin apenas descanso.

La fantasía de las condiciones perfectas

Siempre imaginamos que en el día decisivo ( el examen, la entrevista de trabajo, la conferencia) todas las circunstancias van a ser perfectas. No imaginamos que nos dolerá la garganta, que habremos dormido poco, que lloverá, que no habrá sitio para que todo el mundo se siente.

Si siempre hay un choque entre lo que planeamos y lo que ocurre ( la fricción que decía Von Clausewitz) ese choque es mayor cuando creemos en la fantasía de las condiciones perfectas.

Las condiciones casi nunca son perfectas, por eso no debemos entrenar solamente para condiciones perfectas, sino para toda clase de condiciones. Si luego tenemos suerte y las condiciones son perfectas, tanto mejor.

Puedes ver el entrenamiento de hándicap en parte como una consecuencia de estar preparado para lo peor. Como dicen los americanos, espera lo mejor, pero prepárate para lo peor. Y la mejor manera de prepararte para lo peor es hacer lo que los estoicos llamaban la premeditatio malorum: tratar de imaginar todo lo que puede ir mal y lo que harás en ese caso.

Precauciones del entrenamiento con hándicap

Aunque el entrenamiento con hándicap puede ser muy útil, no conviene usarlo de forma irreflexiva. Es conveniente usarlo cuando ya se tiene suficiente habilidad como para enfrentar las situaciones ordinarias. Si se usa demasiado pronto, puede ser contraproducente.

Sin embargo bien usado, el entrenamiento con hándicap puede ser totalmente efectivo.

[ss_click_to_tweet tweet="Prepárate para cualquier cosa, porque cualquier cosa puede suceder. " content="Prepárate para cualquier cosa, porque cualquier cosa puede suceder. " style="default" link="1"]

El zen es extraordinariamente complejo. En los libros las frases son mágicas, pero difíciles de entender. No porque sean complicadas sino porque dicen cosas que suenan muy bien pero que no se concretan en nada.

Y sin embargo, no puedes evitar querer centrarte en el aquí y el ahora.

Aquí y ahora

Pero ¿cuál es el centro del zen? ¿qué es lo esencial de la mentalidad del aquí y el ahora?

Se trata de que tu mente no vague por el pasado y por el futuro, que venga al momento actual sea lo que sea lo que estés haciendo. Estar en comunión plena con el momento.

Centrarse en el momento a veces es fácil y a veces difícil. Puedes ser fácil cuando estás de fiesta con los amigos, haciendo el amor con la persona que te gusta o jugando a tu videojuego preferido. En otros momentos como fregando los platos, haciendo la declaración de la renta o rellenando el enésimo impreso en tu trabajo, es mucho más difícil.

Por: flickr.com/photos/rohitganda/

Lo esencial para estar en el momento

¿Cuál es la diferencia entre los momentos zen , en que estás en el aquí y el ahora y los momentos en que no lo estás?

más realidad y menos pensamiento

En los momentos zen, ( entendiendo zen en un sentido amplio) tu mente está centrada en la realidad y no en el pensamiento. Tienes pensamientos sencillos y que afectan directamente a la realidad.

Es un momento zen por ejemplo cuando juegas al fútbol y estás atento a la realidad del campo, de los otros jugadores, de la hierba, de la pelota. Si piensas, tus pensamientos son sencillos y recaen sobre la misma realidad: "la pelota viene alta", "tengo que llegar antes que el delantero", "no hay nadie en la banda derecha".

En los momentos no zen, tu mente está llena de pensamientos enredados entre sí y que se van alejando progresivamente de la realidad. Piensas algo, y luego piensas sobre ese pensamiento, y sobre el pensamiento que está sobre el pensamiento, alejándote de la realidad de forma irremediable.

Para estar en el momento, tienes que incrementar la dosis de realidad y disminuir la dosis de pensamiento. Y no es que el pensamiento sea malo. Todo lo contrario, pensar es lo que nos hace humanos.

El problema no es pensar, el problema es que en lugar de pensar sobre la realidad y cuando toca, pensamos sobre el propio pensamiento y en todas las ocasiones. 

Cómo aumentar la realidad

¿Y cómo puedes hacer para aumentar la realidad?

Haz un esfuerzo consciente por incluir más detalles del ahora. Ten consciencia de lo que ves, de los sonidos de lo que escuchas, de tu tacto, de lo que hueles. Incluye los elementos uno a uno para hacer la experiencia más rica. Incluye también sensaciones internas, la consciencia de la respiración.

Y cada vez que tengas un pensamiento que no se refiera a lo que estás viviendo en ese momento, apártalo y vuelve tu mente a la realidad. Leí acerca de una frase que se usa en las artes marciales antes de entrar al dojo (gimnasio) que me gusta mucho "Leave the outside, outside" "Deja lo exterior en el exterior".

Más realidad y menos pensamiento. Guárdate el pensamiento para los momentos en que realmente lo necesites.

Te han dicho que no mezcles la carne con las patatas, te han dicho que no puedes comer pan, te han dicho que solo puedes comer por la mañana o por la noche, o los días pares.

Pero en realidad no es tan difícil. Stephan Guyenet en su libro Hungry Brain (el cerebro hambriento) te cuenta la verdad que no quieres oír.

Hungry brain

Lo que te hace engordar no es el tipo de comida sino el hecho de que tomas más calorías de las que gastas. 

Según Guyenet hay varios estudios que demuestran que , a igualdad de calorías, da prácticamente igual los macronutrientes que tenga tu dieta. Puedes comer grasas, proteínas o hidratos de carbono, que si comes las mismas calorías, engordarás casi lo mismo.

¿Significa eso que da igual lo que comas? No. Porque hay algunos tipos de dieta (como la alta en proteína o la baja en carbohidratos) que hacen que por el tipo de comida desees comer menos. 

Porque en realidad, ese es el problema, tus ganas de comer.

 

Las ganas de comer y las comidas sabrosas

Todos tenemos ganas de comer en ocasiones. Pero nuestro cuerpo está preparado para preferir determinados tipos de comida, como las azucaradas. Eso no era un problema hace miles de años, cuando no había tanta comida sabrosa y la que había tenía una composición natural.

El problema es que en la actualidad podemos producir comidas más apetecibles de lo que sería natural. Una hamburguesa de comida rápida sabe más rica que un filete, porque tiene productos añadidos que la hacen más apetecible.

Como deseamos ese tipo de comida basura, las empresas nos la ofrecen. Nosotros la demandamos y ellos nos la venden, en un círculo que hace que engordemos.

Nuestro cerebro

Lo esencial de la dieta es nuestro comportamiento. Y lo que influye en nuestro comportamiento son los mecanismos inconscientes que lo mueven. Si los conocemos mejor, podemos aprender a gestionarlos.

Dentro de nuestro cerebro hay muchos mecanismos que influyen en nuestra alimentación.

El Lipostat. Es una especie de termostato que tenemos en nuestro hipotálamo. Al perder grasa, perdemos una molécula llamada leptina, y sin ella necesitamos más comida para sentirnos llenos. Es como un mecanismo para hacernos comer más. Sin embargo, no funciona tan bien cuando engordamos.

El mecanismo de saciarse con menos calorías. Las comidas con una composición muy calórica nos llenan menos que las que tienen una más baja composición calórica.

El peligro de la variedad. Cuanta mayor sea la variedad de lo que comemos, más ganas de comer.

Ejercicio para querer estar delgado. Según Guyenet, aunque el ejercicio puede no ser siempre conveniente porque nos abre el apetito, muchas veces sí es conveniente. Y no solamente por las calorías que quemamos al hacer ejercicio, sino porque además, al ejercitarnos nuestro cerebro de alguna manera desea que estemos más delgados.

Adelgazar nunca ha sido fácil

Me parece muy interesante lo que comenta el libro. Evidentemente nunca ha sido fácil adelgazar, pero creo que es muy sencillo si partimos de ciertas premisas lógicas.

Nuestro cerebro está diseñado para un mundo muy distinto al actual. Un mundo en el que comer demasiado no era un problema. ¿Cuántos animales has visto en la naturaleza que tengan problemas de obesidad?

Los circuitos de nuestro cerebro no están preparados para decirte basta. Están preparados para decirte "por favor sigue".

Tenemos que huir de aquellas comidas que engañan a nuestro anticuado cerebro. Tenemos que sacrificar el placer de comer cosas cuyo sabor no es natural. Tenemos que hacer la comida menos disponible y menos variada pero más natural.

Si lo piensas, cualquier dieta que funciona siempre es igual. Puedes comer lo que quieras pero solo si son verduras. Puedes comer cualquier alimento pero siempre que no mezcles casi ninguno. Al final, es todo lo mismo: Aburrir a tu apetito para salvar tu cintura. Y como casi todo, es una cuestión de hábitos.

 

Si te interesa el libro, a continuación tienes el enlace.

 


Fuente del artículo: https://www.scotthyoung.com/blog/2019/04/11/hungry-brain-review/

¿Cuántas veces has hecho algo y has sentido que tu mente no te acompañaba? ¿Cuántas veces has empezado algo y has sentido que tu mente se iba a dar una vuelta como un perro desobediente que se escapa cuando le abres la puerta de casa?

Seguro que muchas veces has deseado tener más concentración. 

Pero para concentrarse no vale con repetirte muchas veces que quieres concentrarte. Es necesario entrenar la mente como entrenarías a un perro. Enseñarle a tu mente que no puede salir corriendo cada vez que pasa un coche rojo, sino que tiene que seguir a tu lado. Y como a un animal, no le puedes enseñar eso con palabras, se lo tienes que grabar mediante la repetición.

 

Pensamiento lateral, pensamiento delantero y pensamiento trasero

Mantener la concentración es como conducir un coche. Tienes que tener cuidado con lo que tienes delante, con lo que tienes a los lados y con lo que tienes detrás.

Cada vez que quieres concentrarte en algo, tienes tres tipos de peligros: 

Son tres tipos de distracciones, pero su efecto es siempre el mismo. Te sacan de tu ahora.

Spotlight

Tu atención consciente es como la luz (spotlight)  que sigue al protagonista de un monólogo en un teatro. Solo puede estar en un lugar a la vez.

Las distracciones son como personas que te tuvieran atado con cuerdas y que tratan de tirar de ti para sacarte de la luz. Si dejas que tiren de ti, dejarás de estar atento y caerás en las tinieblas de la dispersión.

La mente en el paso que estás dando ahora

Hagas lo que hagas, pon tu mente en ello.

¿Cómo?

1. Ten la intención de fijar tu mente solo en una acción determinada por un tiempo determinado. Determina cuál será esa acción y el tiempo que vas a estar concentrado en ella. La concentración constante y permanente quizá ( no lo sé) sea posible para monjes tibetanos, pero no lo es para gente corriente.

Antes de empezar piensa en el resultado, pero una vez que empiezas, olvídate del resultado y concentrate en la acción.

La acción conviene que sea lo más específica posible. Un paso determinado. Si escribes, céntrate en escribir. Si corriges, céntrate en corregir. Si decides lavar los platos primero, concéntrate en lavar los platos y no en secarlos.

Usa algún tipo de elemento que te recuerde tu compromiso de concentración. Puede ser un objeto que represente la concentración ( por ejemplo una campanita) un dibujo, o una frase que repitas varias veces.

2. Establece el entorno perfecto para la concentración. Eso significa tener todo lo que necesitas ( agua, bolígrafos, el cargador del ordenador o cualquier otra cosa necesaria) y eliminar todo lo que te distrae y no necesitas ( móvil, una revista de coches o lo que sea)

3. Cada vez que la atención se salga de la zona, llévala de vuelta allí.  No te desesperes si tienes que arrastrar tu atención hacia la tarea muchas veces. Piensa en positivo: cada vez que la recuperas, estás fortaleciendo tu atención y haciendo más fácil la concentración en el futuro.

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